Newton-Shyamalan: en busca del motivo perdido

Como en anteriores trabajos para M. Night Shyamalan, a James Newton Howard le basta un sencillo motivo musical para organizar y vertebrar toda la banda sonora de El incidente. Parece ser esa la consigna principal de una compacta y coherente serie de scores (El sexto sentido, El protegido, Señales, El bosque, La joven del agua) que se encuentran entre lo mejor y más exigente de la muy prolífica carrera musical de este compositor angelino candidato al Oscar en cinco ocasiones y autor de las músicas de El fugitivo, King Kong o Michael Clayton.

Sin apenas espacio para el desarrollo de melodía alguna, preludio de una narrativa no del todo conclusiva, la música de El incidente progresa, se desarrolla y se expande a partir de variaciones instrumentales, tímbricas y modales cimentadas sobre unas cuantas notas apuntadas al piano en el tema principal de los nubosos créditos iniciales. Sí que hay aquí, como ya ocurriera en El bosque con el elegíaco violín solista de Hilary Hahn, un evidente protagonismo sonoro del violonchelo apesadumbrado de Maya Beiser, reputada intérprete a la que Newton Howard deja suficientes huecos para el lucimiento virtuoso, muy especialmente en la amplia, autónoma y espléndida suite de créditos finales que condensa todos los materiales temáticos en la forma de un poema sinfónico contemporáneo. Lástima que, una vez más, el filme no esté a la altura de su música.

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