"Intentan envenenar a los gatos y ponen en riesgo la vida de mi hijo"

  • Una vecina de Aguadulce denuncia ante la Guardia Civil el intento de varios vecinos de acabar con una colonia de felinos que ella controla

  • Su hijo encontró y manipuló bolsitas con matarratas

Imagen de una colonia controlada de gatos, con los que se ha seguido el protocolo de capturar, esterilizar y soltar. Imagen de una colonia controlada de gatos, con los que se ha seguido el protocolo de capturar, esterilizar y soltar.

Imagen de una colonia controlada de gatos, con los que se ha seguido el protocolo de capturar, esterilizar y soltar.

"Están colocando veneno en mi comunidad de vecinos para matar a los gatos y están poniendo en peligro la vida de mi hijo y la de otros niños". La denuncia la hace una vecina de Aguadulce, quien el pasado martes se topó con una escena que "sabía que algún día me podía encontrar, aunque siempre pensaba que no habría gente tan mala y tan irresponsable como para llegar a eso", asegura. La denunciante bajó el pasado martes a tirar la basura junto a su hijo de menos de dos años y fue éste quien, detalla, encontró "unas bolsitas con raticida" justo en el lugar donde ella suele alimentar a una pequeña colonia de gatos de la que se ha hecho responsable a título particular, y con la que varios vecinos de su comunidad no están nada de acuerdo. La mujer presentó el martes una denuncia ante la Guardia Civil de Roquetas, aunque no pudo acusar a nadie en concreto, si bien afirma tener sospechas de varios de sus vecinos. "Soporto a menudo comentarios y hasta amenazas, me dicen que no los alimente, o que me los lleve a mi casa", explica.

La denunciante, que desea mantener el anonimato, asegura tener "miedo, pero no por mí, sino por mi hijo y por cualquier niño que pueda estar jugando en la zona, porque fácilmente pueden resultar envenenados". Y miedo también "por los gatos, por supuesto". Niños y otros animales, como los perros, corren peligro a juicio de esta ciudadana, quien asegura que el problema se solventaría si el municipio de Roquetas se acogiera al protocolo CES (capturar, esterilizar y soltar), implementado en algunas ciudades españolas y que persigue controlar la población de gatos callejeros. "Eso es lo que yo hago, mantener una colonia totalmente controlada, pero lo hago a título particular y con miedo de que cualquier día los eliminen, como sé que ha ocurrido en otras zonas". A su juicio, "si lo que yo hago se desarrollara de forma más oficial y se pudiera poner un cartel de 'colonia controlada', y si yo y otras personas que protegen también a los gatos pudieran tener una acreditación, un carné de cuidador, se empezaría a resolver el problema", explica. "Somos muchos en Aguadulce, y sufrimos mucho", reconoce. "Muchas veces tengo que aguantar muchos comentarios y me callo por prudencia, pero no siempre puedo, y mi única solución es hartarme de llorar cuando llego a casa".

Tras interponer la denuncia ante la Benemérita, la denunciante afirma que las autoridades "poco pueden hacer salvo que se le presente una prueba de quién pone el veneno o, lo que es peor, salvo que pase alguna desgracia". Amante y activista de la protección de los animales, esta mujer tiene en su vivienda tres gatos y afirma que no le es posible convivir con más animales, pero es una firme defensora de los felinos, a los que alimenta a diario a base de pienso; vacuna, esteriliza y cura cuando es necesario, corriendo todos los gastos a su cargo. Desembolsa cada mes un mínimo de 200 euros y además controla otras dos colonias en Vícar con las que, afirma, "no he tenido nunca ningún problema". Su reivindicación, no obstante, no tiene que ver con los gastos: "Yo no pido dinero, por suerte tengo un trabajo fijo y puedo permitirme mantener las colonias, pero sí pido protección, para los gatos y para las personas, porque poner matarratas, aparte de cruel con los animales, es una irresponsabilidad inadmisible", concluye.

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