Primera montería en la sierra de Los Filabres

  • Casi doscientos cazadores se han echado al monte este fin de semana en Bacares en la que es la primera jornada de caza mayor de la temporada cinegética

Más de un centenar de cazadores, además de los titulares de una veintena de rehalas, se han echado este fin de semana al monte, en terrenos del municipio de Bacares, para disfrutar de la primera jornada de caza mayor de la temporada cinegética en la provincia de Almería. La Sierra de Los Filabres, con temperaturas más altas de lo habitual para la estación de otoño en la que estamos, acogió el sábado la primera montería de ciervo, cierva y jabalí libre en la que en total se han visto implicadas alrededor de 200 personas entre participantes, organización y técnicos de Medio Ambiente.

Así comienza una temporada en la que los miles de aficionados de la provincia y de otras zonas de España tienen muy buenas expectativas.

Las altas temperatura hicieron que fuera una cacería atípica pero sin incidencias

Ilusionados, algunos nerviosos por conocer el puesto que la suerte le había adjudicado (sorteo), los participantes en esta montería organizada por la Sociedad de Cazadores Tetica Layón de Bacares, pudieron disfrutar de un día espléndido tanto por la cantidad animales que pudieron ver en el campo, como por la buena temperatura sintonía que acompañó desde primera hora de la mañana y la rica gastronomía que, al término de la jornada, pudieron degustar en el Cortijo La Loma del Restaurante Las Fuentes de Bacares. Surtido de embutidos y croquetas caseras, tomate de la huerta de La Loma, cocido de trigo con hinojos, lomo adobado a la barbacoa acompañado de patatas al aroma de Los Filabres y postre artesanal elaborado por la pastelería Pastissfayz del mismo pueblo, son los manjares que completan el menú que fue cocinado en fuego de leña e hizo las delicias de los asistentes.

A las 08:30 horas comenzaban a llegar los primeros cazadores a la plaza de la localidad. Perfectamente ataviados para la actividad pero despojados de los típicos abrigos, puesto que la temperatura era tan alta que hacía atípico el día de caza en la sierra.

Después de un buen desayuno, el sorteo de puestos. Y acto seguido, organizados por armadas, todos iban saliendo con sus rifles en vehículos todoterreno y con la esperanza puesta en abatir alguna bella res, si se trata de un trofeo aún mejor.

Después de cuatro o cinco horas en el campo y de disfrutar en plena naturaleza, la junta de carnes. En el regreso, algunos más contentos que otros, pero todos satisfechos de haber realizado una jornada de caza mayor sin incidencias y con un ambiente inmejorable entre aficionados a un deporte que cada día gana más adeptos. Tanto es así que hubo cazadores y rehaleros que fueron acompañados de sus hijos e incluso de sus mujeres. Y es que la caza, sobre todo la caza mayor, se ha convertido también en un atractivo que además de deporte y ocio alimenta el turismo familiar en las zonas rurales de la provincia.

Momento del sorteo en una montería de las que se han podido disfrutar en Los Filabres.

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