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Notable alto con debate

  • El Sevilla concluye 2009 asentado como el tercero de la Liga, pisando fuerte en la Champions y con el reto de crecer como alternativa a los dos grandes · La controversia sobre Jiménez se reactivó al final de año

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Cerrar el año perdiendo en casa con el Getafe le ha restado brillo a un 2009 que se puede calificar de notable alto. Esta derrota no debe, empero, empañar un balance en el que destaca la dimensión que ha cobrado el Sevilla, asentado como el tercer equipo de la Liga pese a ese mal que lo ha acompañado de enero a diciembre: el lastre de los puntos que cedió en Nervión. Aun así, el equipo de Manuel Jiménez se clasificó de forma brillante para la Liga de Campeones como tercero, una posición a la que muy pocas veces ha llegado en su historia. Señalado ya como alternativa a los dos grandes, el equipo de Nervión no es tanto un serio peligro para Barcelona y Real Madrid, dos colosos que viven una etapa dorada, como el campeón de los otros, el mejor de la clase media alta.

Asentarse en esa posición aristocrática, clasificarse de nuevo para la Champions y estar bien situado en la rampa de lanzamiento para arañar algún título a corto o medio plazo son los nuevos retos de un equipo que ha conseguido sus logros pese al debate sobre su entrenador, que se ha reactivado al final de un buen año.

El año que concluye fue también el de la eclosión de Perotti, autor del gol que valió la tercera posición y la Champions, el de la definitiva explosión del ya internacional Jesús Navas, el del récord de victorias a domicilio y el del lastre de los puntos perdidos en casa, un mal que ha erosionado la figura del entrenador. De 19 partidos ligueros jugados en Nervión, sólo logró 10 victorias. Hubo jornadas especialmente duras en el Pizjuán, como la victoria del Real Madrid de Juande Ramos, que hizo peligrar más que nunca la continuidad de Jiménez.

Fiesta por la Champions

Pero el Sevilla enderezó el rumbo al final de la campaña pasada. La sensación con que el sevillismo concluye 2009, un año que además finalizó con las tristes pérdidas de José María Cruz Rodríguez y Manuel Ruiz Sosa, es muy distinta a la de la noche del 23 de mayo, en la que Perotti, al filo de la campana, hizo el gol que clasificó al equipo como tercero para la Champions. La afición vibró aquel día que tan atrás queda en la memoria, pero eso no impidió que Jiménez continuase centrando el protagonismo de todas las conversaciones entre los sevillistas. El consejo de administración, por unanimidad y siguiendo los criterios de José María del Nido y Monchi, renovó por un año al arahalense tres días después de aquella noche mágica. Atrás había quedado una campaña en la que el Sevilla obró el récord histórico de victorias a domicilio: 10.

En el inicio de este curso, eclosionó el mejor Sevilla en juego y resultados y pareció olvidarse el debate al tiempo que desde dentro y desde fuera era señalado como la alternativa a los grandes. Pero una serie de tropiezos en el Sánchez-Pizjuán, coincidiendo con una considerable merma de efectivos, devolvió al equipo a la tierra y, de paso, restableció la controversia en torno a la figura de Jiménez.

Noche negra en San Mamés

Sus detractores no olvidan aquel 4 de marzo en el que el Sevilla cayó por 3-0 ante un Athletic inferior que apeló a la fuerza de la unión, espoleado por su enardecida afición, para privar al equipo de Jiménez de la final de la Copa del Rey. Pero eso no es óbice para recordar que, además de ser tercero en la Liga, logró ser semifinalista de Copa apeando a dos serios rivales como Deportivo y Valencia.

En Europa, el Sevilla tuvo el placer de verse en el bombo 1 en el sorteo de la Champions, gracias a un elevadísimo coeficiente, por delante de colosos como Madrid o Milan, lo que favoreció un grupo en el que salió líder gracias a importantes triunfos en Glasgow o Stuttgart. Cuatro victorias, un empate y una derrota jalonan su brillante liderato.

En 2010 afronta el reto de llegar a los cuartos de final y de repetir de nuevo en un torneo crucial, más en tiempos de crisis, para que el club se asiente en la élite europea.

Adiós a dos líderes

Javi Navarro, después de dos años luchando en vano contra su grave lesión de rodilla, se despidió del sevillismo en una emotiva rueda de prensa el pasado 19 de mayo. Se iba el capitán que levantó los cinco títulos de la etapa más gloriosa del club y, con él, un símbolo del crecimiento desde abajo del Sevilla. Poco después, Maresca también hacía las maletas al quedarse sin sitio en una plantilla que ha crecido en consonancia con las exigencias del club. También tuvo una despedida emotiva el Capo, en julio, mientras el Sevilla estaba concentrado en Rota. El gran capitán y el héroe de Eindhoven se iban casi de la mano.

De Negredo a Fazio

La plantilla creció cualitativamente en 2009 con la llegada de sólo tres fichajes. El club apostó fuerte concentrando sus esfuerzos en Zokora, una vieja aspiración de Monchi, Sergio Sánchez y Negredo, que le puso la guinda a la planificación en agosto. Perotti y Lolo se pueden considerar como otros dos refuerzos llegados este año que muere, el primero desde enero y el segundo tras regresar del Málaga en julio.

La llegada del vallecano hizo explotar la ilusión del sevillismo, aunque luego el debate constante en el que, gracias a su enorme crecimiento, está instalado el club también afectó a la planificación, hasta el punto de que se pidieron refuerzos para paliar la Copa de África. En enero, Negredo se postula como la gran esperanza goleadora, después de que su irrupción en el Sevilla haya ido ido de más a menos. Enero también será el mes en el que Fazio debería volver a jugar, tras un año marcado por las lesiones, al igual que Acosta.

El arranque de año se presenta durísimo. Es el otro reto que debe empezar a afrontar un equipo obligado a asumir su enorme crecimiento y su autoexigencia, la de ser el tercero de la Liga.

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