La ciudad junto a su Señor

  • Miles de fieles acudieron un año más a la cita con Jesús Cautivo de Medinaceli en la Catedral

Parece que fue ayer y han pasado ya 21 años desde aquel 1 de marzo del 97 en el que la Plaza de la Catedral presentó, hasta el día, una de las fotografías más impactantes que se recuerdan al no caber ni un alma en este epicentro del clero almeriense para realizar la bendición de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli, después del incendio que sufrió la anterior imagen junto a la Virgen de la Merced en la madrugada del Jueves Santo de 1996. 21 años en los que los almerienses no han dejado de venerar a su Señor y ayer volvieron a dejar muestras de ello en este primer viernes de marzo, tal y como marca la tradición.

A las ocho de la mañana se abrieron las puertas de la Santa y Apostólica Iglesia Catedral de la Encarnación para que Almería pudiese rezar a esta imagen titular de la Hermandad del Prendimiento un año más. Pese a la lluvia, que no cesó en todo el día, el Señor de Medinaceli cautivó a todos sus fieles, incluso a esos más rezagados que por las inclemencias meteorológicas pensaron en acudir a verle. Como refrendó el sacerdote José Luis Dorelle durante los cultos a esta talla, "El Cautivo los llamó". Y así fue, la portentosa imagen del Medinaceli fue el reclamo para que miles de fieles, devotos y cofrades acudiesen para besar sus pies, rezar sus súplicas y pedir sus tres deseos del que, cuenta la tradición, cumple uno.

Ayuntamiento, Diputación y Obispado visitaron a Jesús Cautivo a primera hora

Desde primeras horas de la mañana se fueron sucediendo las colas para postrarse ante el Señor de Almería. Las visitas institucionales tampoco se hicieron esperar. Madrugador fue el alcalde, hermano de esta corporación de Prendimiento, quien pasados unos minutos de las ocho y cuarto acudió a su cita anual con el Cautivo junto al resto de su equipo de gobierno. Poco después, a las diez, también acudió la Diputación de Almería representada por su presidente, Gabriel Amat, y vicepresidenta, Javier Aureliano García, también hermano de esta cofradía prendía. El obispo, del mismo modo, fue a rezarle a esta talla cristífera al concluir la Santa Misa que a las nueve ofició en el Altar Mayor, donde también hubo misas a las 12:00 y a las 19:30 horas.

Tras el almuerzo, en el que la Catedral siguió con las puertas abiertas, las colas comenzaron a hacerse más grandes. Pese a la lluvia, que no cesó durante toda la jornada, fueron miles los almeriense que, paraguas en mano, no dudaron en visitar a su Cristo, a su Señor, ese que apadrinó la ciudad en 1997 a través de su alcalde por aquel entonces, Juan Megino. A últimas horas de la tarde, ya entrada la noche, fue cuando el Besapiés congregó a mayor número de fieles debido a la finalización de las jornadas laborales y otros menesteres. Pasadas las diez de la noche, con alegría y gozo por el cariño de toda una ciudad, una vez más, con su Señor, se puso el broche de oro a sus cultos del 2018.

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