Cajamar exhibe las claves para el uso óptimo de agua de riego

  • La Estación Experimental de Las Palmerillas recibió ayer a técnicos de empresas que observaron varios ensayos y resolvieron dudas sobre una mejor gestión de fertilizantes

La Estación Experimental de Cajamar Caja Rural Las Palmerillas abrió ayer sus puertas, una vez más, dentro de su programa de jornadas técnicas de transferencia que desarrolla cada año, esta vez, con el objetivo de mostrar a técnicos de empresas agrícolas y de la industria auxiliar las claves para mejorar y optimizar el uso del agua para riego, así como la fertilización, dos elementos clave para reducir los insumos y mejorar la productividad, logrando un incremento de la rentabilidad. Además, se trata de dos factores fundamentales dentro del modelo de agricultura sostenible que desarrolla la provincia de Almería gracias a una buena gestión de los fertilizantes, con un uso racional que busca el mejor resultado en la producción final sin consecuencias en el medio ambiente, lo que se une al uso de sistemas que permiten el aprovechamiento del agua hasta el punto de situar a este modelo agrícola como líder mundial de producción de frutas y hortalizas con la menor cantidad de gasto de este necesario recurso natural, un dato que está avalado por numerosos estudios de ámbito internacional.

Las Palmerillas, que lleva desarrollando proyectos de investigación para transferir sus resultados a la horticultura desde 1975, organizó ayer una jornada técnica en colaboración con Unica Group bajo el lema 'Optimización del riego y la fertilización'.

Desde poco más de las 10:00 horas, las instalaciones de este centro de I+D de la Fundación Cajamar recibieron, en primer lugar, una visita de niños, llegados en un autobús, para dar paso a poco más de las 10:30 horas, al recorrido con los técnicos de empresas, que se desarrolló en paralelo a otra visita de responsables de una empresa procedente de la República Dominicana.

Bajo la batuta de Juan Carlos Gázquez, responsable de Transferencia e Infraestructuras de la Estación Experimental Cajamar Las Palmerillas, arrancó la jornada de transferencia, que dio paso a la visita a los primeros ensayos, que realizó el técnico de Las Palmerillas David Meca. Él fue el encargado de mostrar la investigación que se está llevando a cabo con cultivos de pimiento Sweet Bite rojo, amarillo y naranja.

Meca explicó que se trata de una hortaliza cuya demanda está creciendo en los mercados internacionales, principalmente en el centro de Europa y Reino Unido, a los que les encante el sabor más dulce de estos pimientos, que apenas tienen semillas y, además, ofrecen variedad de color y un tamaño más atractivo para su venta, incluso, a través de máquinas expendedoras.

Este tipo de hortalizas mini se viene desarrollado en Almería en los últimos años a través de proyectos para alcanzar estos mercados. Ejemplos de ello son empresas como Unica Group, que lanzó al mercado hace ya un año su mezcla de hortalizas listas para consumir en un novedoso y atractivo formato, para ganar ese cliente que está dispuesto a pagar más por este producto, que ofrece este valor añadido, enfocado como un aperitivo cómodo y ligero, bajo el lema Ready, Veggi, Go!'. Antes, como pioneras de este movimiento, se adentraron en el cultivo y comercialización de hortalizas tipo snack Nature Choice, Ejidomar, Canalex y Costa Dulce, a las que posteriormente se unieron proyectos como el de Luis Andújar y su tomate rama especialidad de Holanda, Acrena y Agroiris, entre otras.

El ensayo de cultivares de pimiento Sweet Bite se plantó el pasado 2 de agosto con trece variedades. "De ellas, hemos seleccionado ocho", indicó David Meca, con el objetivo de "estudiar la productividad, es decir, los kilos por metro cuadrado, el grado de azúcar brix, la acidez, los polifenoles y la caracterización varietal". Meca apuntó que fue Murcia la que apostó por estas nuevas variedades con un alto valor añadido y Almería se ha sumado a esta corriente, pues aunque se tarda más tiempo en la recolección y su coste es mayor, el precio que se consigue en destino compensa, pues se comercializa un producto diferente al resto, con una demanda en auge.

Hasta el momento, aunque es pronto para obtener las conclusiones finales, los datos de este ensayo arrojan una productividad de entre tres y cuatro kilos y medio por metro cuadrado, tal y como aseguró David Meca, que incidió en que el estudio se está llevando a cabo con Certis en busca del 'Residuo Cero' y con el uso de fauna auxiliar para mejorar los ratios de productividad.

A continuación, la visita guiada se trasladó a un ensayo de portainjertos de sandía bajo diferentes estrategias de control biológico, una iniciativa que cobra especial interés ante la incertidumbre que ha generado este año el virus Tomato Leaf Curl New Delhi, conocido como rizado del calabacín, que ha causado estragos en la provincia en los cultivos de cucurbitáceas y cuya amenaza de daños en la cosecha de estos dos cultivos se ha trasladado al campo, de manera que, tal y como adelantó Diario de Almería hace unos días, el número de hectáreas dedicadas a melón ha descendido en nada menos que 1.176 hectáreas, un 28% menos que las cultivadas el año pasado.

Seguidamente, la técnico María Dolores Fernández Fernández, de la Estación Experimental de Las Palmerillas, recogió el testigo y dirigió al grupo hacia un nuevo ensayo, en este caso, enfocado hacia el uso de equipos de lisimetría para automatizar el fertirriego en cultivos hortícolas en invernadero y suelo enarenado. Fernández, mostró los diferentes sistemas para medir el uso del agua de riego y de los fertilizantes, a través de drenajes colocados en el suelo, a unos 30 centímetros de profundidad, así como sondas de succión para medir la conductividad, controlando así la utilización de nitratos para ver la necesidad de corregir o no, es decir, si la planta necesita más o menos cantidad. En este punto, los participantes se mostraron muy participativos, preguntando y poniendo en común el uso de sistemas para succionar y medir la conductividad, así como compartiendo los problemas que están teniendo a la hora de medir el agua de riego mediante sistemas de drenaje, influenciados por la capilaridad de los distintos suelos, el uso de grava, arcilla o arenas más finas.

María Dolores Fernández también mostró cómo están utilizando lisímetros, dispositivos que se introducen en el suelo, que incorporan un testigo a ras de suelo para determinar si hay o no exceso de agua de riego, así como la pérdida de nutrientes en condiciones de riego.

Por último, Juan José Magán Cañadas, técnico de la Estación Experimental Las Palmerillas, guió a los visitantes hacia un ensayo de cultivo de tomate en sistema hidropónico recirculante NGS. La clave de este estudio, según Magán, consiste en determinar "cuándo hay que tirar el agua recirculante", es decir de las sales malas que se van acumulando en el sistema, hay que establecer el momento óptimo para cambiar ese agua, aprovechando al máximo los nutrientes aportados. En este sentido, apuntó que ya hay aparatos de bolsillo que miden el nivel de nutrientes.

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