Trabajo, sudor y buen ambiente

  • Lo que para unos es alegría, buen comer, beber, descansar, disfrutar y bailar, para otros implica muchas horas de estrés · Estos días se convierten en un 'no parar' para muchos almerienses

Si a uno le dicen "Feria", a su mente vendrán un sin fin de ideas: rebujito, flamenco, fiesta, comida, mediodía, tapas, cañas, bailar, cerveza... La lista puede llegar a ser interminable. Pero lo que para muchos es sinónimo de juerga y desconexión, para otros tiene una connotación muy diferente: trabajo, trabajo y más trabajo.

Los hay quienes añaden al sofocante calor el sofoco que implica trabajar cerca de los fogones de los chiringuitos. Para sudar la gota gorda. A su lado, entre diez y veinte compañeros atienden como pueden a la avalancha humana que se concentra al otro lado de la barra esperando su ansiada combinación caña/tinto/rebujito-tapa.

Estos los primeros. A ellos les siguen los puestos ambulantes. Desde abanicos hasta gorros pasando por flores, globos, bolsos... Aunque parezca mentira, la venta de abanicos ha caído. "Este año la venta está muy mal", afirma Rafael Heredia, vendedor de abanicos en el centro. Otros llevan lo de trabajar algo mejor, ya que su sitio es algo más fresquito. Es el caso de Sara Miró y Vicente Espín, camareros en el Gran Hotel. El aire acondicionado en horas de trabajo se agradece.

Mientras unos trabajan a lo largo de la jornada del mediodía, otros se preparan para la tarde ya que en el momento en el que cierran los ambigús, el gentío se desplaza a los pubs a continuar la marcha. Éste es el caso de Anna Volakh, relaciones públicas de Chambao, y José Blanes, del pub Campanilla. Una forma muy diferente de ver la Feria.

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