Grecia, un país con miedo

Todo comenzó con la muerte de un joven de 15 años al que una bala disparada por un policía alcanzó hace un año. Desde entonces, Grecia no ha vuelto a la normalidad. Este domingo, día en que se cumple el primer aniversario de la muerte de Alexandros Grigoropoulos, de nuevo se registraron disturbios. La prensa local describe el ambiente en que vive el país con una palabra: miedo.

Grecia, cuna de la democracia, se encuentra ahora al límite, también en lo que a su economía se refiere. El país debe al extranjero unos 300.000 millones de euros y con una deuda pública del 12,5 por ciento de su producto interior bruto (PIB) se ha colocado a la cabeza de los países de la Unión Europea (UE) que incumplen el pacto de estabilidad y crecimiento.

Los analistas se preguntan "que está podrido" en la sociedad griega. Los jóvenes aseguran que han perdido la confianza en todas las instituciones, algo sumamente peligroso.

Muchos griegos no reconocen a su país. "Hace cinco años celebramos unos Juegos Olímpicos perfectos", recuerda el economista Nikos Wroussis. "En 2002 entramos en la zona euro, todos mirábamos con esperanza hacia el futuro", señala Wroussis. Sin embargo, apunta, la corrupción y el nepotismo son ahora omnipresentes. "A los ojos de la mayoría de los ciudadanos, el Estado ya no es 'su estado', sino un enemigo al que hay que engañar", señaló un transeúnte. "Así son los griegos, personas de pensamiento anárquico, al menos cuando se trata de sus propias obligaciones con la sociedad", apuntó por su parte un empresario.

Se habla incluso de la generación de los setecientoseuristas. Con ese sueldo de promedio, formar una familia no es más que un sueño para muchos jóvenes. Según los expertos, la ira se ha extendido con consecuencias dramáticas, ya que de la masa de insatisfechos han surgido extremistas y algunos de ellos han dado el paso al terrorismo.

Varios grupos de activistas armados atacan desde hace meses a la policía y perpetran atentados con bombas. Como resultado ha muerto un policía y otros siete han resultado gravemente heridos. Los violentos hablan de una guerrilla urbana que quiere hacer tambalear al Estado.

Entretanto, conservadores y socialistas se acusan mutuamente de mala gestión. Cada vez son más las voces que piden una gran coalición. "Necesitamos un gobierno de emergencia para salir de la crisis", apunta el periodista y político de izquierdas Mimis Androulakis.

El nuevo primer ministro socialista Giorgos Papandreou ha prometido transparencia en todas las áreas. "Eso me gustaría verlo", apunta un taxista. "Eso lo escucho desde hace una eternidad. Pero todavía no he visto esta transparencia, quizás porque es transparente".

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