Amelia Bono, blanca y radiante en el altar

José Bono, el presidente del Congreso de los Diputados, estaba ayer repleto de orgullo. Y no era para menos. Su primera hija, Amelia Bono, subió al altar de la iglesia de San Juan el Bautista de Toledo para contraer matrimonio con Manuel Martos, hijo del cantante Raphael. Los Bono y los Martos se emparentaron en un enlace que reunió ayer en Toledo a alrededor de 600 invitados.

A pesar de las declaraciones de los novios en las insistían, días atrás, en que su deseo era celebrar una ceremonia familiar, la popularidad de los padres ha terminado convirtiendo 'el día más feliz de sus vidas' en uno de los grandes acontecimientos sociales del año.

Bono invitó al convite, que tuvo lugar en el Cigarral del Santo Ángel Custodio, a algunos de los políticos con los que tiene más amistad, como Eduardo Zaplana, el vicepresidente económico Pedro Solbes o el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. También estuvieron presentes en la boda el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, y muchas de las personas que han trabajado con él en su longeva carrera política. Sin embargo, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no asistió a la cita y envió en su lugar a la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.

Pero Raphael tampoco se ha quedado corto a la hora de repartir invitaciones. La humorista Lina Morgan no quiso faltar a la ceremonia nupcial, así como los cantantes Alejandro Sanz, David Bisbal, Carlos Baute y Alaska. La madre del novio, Natalia Figueroa, convidó a su sobrina Marta Chávarri y a algunos miembros de las familias más aristocráticas del país, como la suya.

A la boda también estaban convocados los toreros Fran y Cayetano Rivera Ordóñez, Genoveva Casanova y el Conde de Salvatierra, Cayetano Martínez de Irujo. También estuvieron allí su hermana Eugenia, así como la familia Tous, ya que la madre de la novia, Ana Rodríguez Mosquera, posee la concesión de tres tiendas de esta marca.

El traje de la novia forma parte de una línea romántica del diseñador Manuel Mota, que ha confeccionado esta pieza de alta costura en voile de seda natural. El motivo principal del modelo son los volantes dobles colocados de forma vertical que dan movimiento a la falda de tres metros de cola y que se recoge como polisón, para el baile.

En el cuerpo del vestido, microdrapeado hasta la cintura, se ha bordado un fajín a modo de corsette de organza y repujados en cristal mate, con un escote envolvente de hombro a hombro. El conjunto se completa con un delicado velo de dos capas en tul de seda natural de cinco metros de largo.

Tras esta boda de cuento de hadas sólo les queda firmar aquello de "fueron felices y comieron perdices".

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