Cibeles echa el cierre a lo grande

Cibeles echó el candado de las propuestas invernales y otoñales para la próxima termporada tras cinco días de ritmo frenético. Ayer vimos las creaciones de Toni Francesc, inspirado en las fotografías contemporáneas y en una reinterpretación del surrealismo, donde las modelos se introdujeron en ambientes nocturnos y fríos para transportarnos directamente al centro de cualquier urbe. Los diseños del catalán, muy funcionales en su mayoría, jugaron con la combinación de colores fríos y cálidos así como con los vestidos voluminosos en contraposición de las líneas rectas. El empleo de vestidos entallados en la cintura con abullonados en el cuello, con cortes asimétricos y juego de volantes caídos, así como las faldas globo combinadas con toreras, con especial remarque de los hombros, marcaron su línea, sobría y muy sexy.

María Barros, que compartió la pasarela Neptuno con Francesc, presentó su propuesta divertida y sofisticada, una combinación inusual que arrancó los aplausos del público. La joven diseñadora gallega definió su colección, Loïe, como "un arco de luz en una caja que cuando se abría…", enmarcada en un universo irreal, en el que las maniquíes portaron pantalones y chaquetas de terciopelo en colores eléctricos y cálidos, para el día, y los colores pasteles en contraste con negros y grises, para la noche. El uso de la gasa y de la seda para las blusas, con cortes redondeados, y pantalones sueltos, únicamente ceñidos a la cintura, evocaban un ambiente romántico y sensual para la mujer.

El francés, Nicolas Vaudelet, desplegó en la pasarela Cibeles por su parte una estructura de madera llevando a los asistentes al interior de una cuadra más artística que funcional, con el sonido de fondo del galope del caballo. Ello sirvió para presentar su colección para El Caballo, bautizada Bandoleros, en la que las modelos desfilaron con vértigo subidas sobre las agujas de los tacones con forma de rayo. Esta dificultad añadida, sumada a la superposición de prendas, cortadas o ensambladas, proporcionó cierto barroquismo a sus prendas.

La diseñadora cordobesa, Juana Martín, presentó una colección marcada por el azul intenso para vestidos y faldas en satén. Los detalles plisados y los volantes se apoderaron de faldas y escotes de vestidos, así como de las capas. Las faldas rectas y de tipo globo fueron muy aplaudidas así como su vestido estrella: palabra de honor de corte imperio y plisado con una cola ligera que le otorgaba dinamismo.

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