Pedro Gilabert: "Cuando localizo un tronco, al instante, veo la figura hecha"

  • El escultor inaugura hoy a las 20:00 la exposición 'Más allá' en el Museo que lleva el nombre de su padre en Arboleas · El artista presenta una selección de su obra realizada en madera de olivo seco

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Pedro Gilabert Bonillo comenzó a trabajar siendo un niño y ha estado dedicado a la construcción más de 40 años. Ya jubilado decidió ponerse a trabajar la madera de olivo seca y hacer figuras. Este arte ya lo había visto en su casa, porque su padre, Pedro Gilabert Gallego, o el Tío Pedro como se le llamaba cariñosamente en Arboleas, pasó muchos años dando vida a los troncos de olivo. Lleva dedicado unos cinco años a dar forma a la madera de olivo y considera que "me siento muy agusto haciendo estas figuras".

Esta noche a las 20:00 horas se inaugura en el museo Pedro Gilabert la muestra de esculturas en madera de olivo titulada Más allá de este artista, que quiere recordar a su padre, fallecido hace justamente un año. A sus 66 años, Gilabert Bonillo que fue emigrante en Francia y Suiza, y que se jubiló por una dolencia en la columna se ilusiona cuando habla de las esculturas que realiza.

Hace ya unos años que Pedro Gilabert realiza formas escultóricas en madera de olivo. Sus piezas son propias, con una idiosincrasia nueva y plural. Sus esculturas hablan de otras posibilidades, de otros planos expresivos, donde la economía de recursos dice muchas cosas formales e inicia un lenguaje personal y fluido. Pedro Gilabert Bonillo, un escultor que trabaja con el mismo material, las mismas herramientas heredadas, pero con trabajos diferentes a los de su querido padre.

Algunas de sus esculturas recuerdan a su progenitor, algo que le honra, pero trata sus creaciones de otra manera, trabaja con partes de la cepa del olivo aportando juegos de tonos de color y volumen que van más allá de cualquier imitación. Resuelve los acabados con pasión , esmero, y aporta otros matices ocultos en la madera.

Sus temas son principalmente los animales aunque también etnográficos y humanos y respeta con entrega los trozos de olivo sobre los que actúa, otorgándoles una línea figurativa exenta de recargamientos barrocos. Sin duda una obra a tener en cuenta, que por un lado continúa con la labor aprendida de su padre, pero amplía y aporta una originalidad característica.

En su casa de Arboleas, Pedro Gilabert Bonillo reúne cerca de 100 piezas que cuida con esmero. De esas piezas, unas 30 se expondrán en el museo que lleva el nombre de su padre. "Realmente no he visto mucho trabajar a mi padre, porque en la etapa que el hizo tantas esculturas, yo estaba trabajando fuera de España".

Gilabert Bonillo asegura que "yo veo un tronco de olivo y en un instante en mi mente ya estoy viendo la figura hecha. Yo no sé dibujar ni tengo estudios, pero en cuanto veo un tronco de olivo seco, viendo su forma, ya me hago a la idea de la figura que puede salir de ahí". El artista reconoce que "quizás yo le hago otro acabado a la figura, más suave, mientras que mi padre dejaba las figuras sin pulir tanto".

"Hay también una cosa que mi padre tenía que yo no tengo. Era la forma que tenia de explicar cada escultura, porque cada figura tenia su propia historia. Eso lo hacia tan ameno y tan interesante. Era un ser excepcional y un hombre con un gran corazón" recuerda Gilabert. El artista ya expuso hace unos años en Vera, y en el Museo Ibáñez. "Exponer en el Museo que lleva el nombre de mi padre es para mi un honor".

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