Opinión

césar vargas

Disfrutar con el fútbol

Ll único objetivo que nos marcamos es que la afición vuelva a disfrutar con el fútbol". Esas fueron algunas de las palabras que Corona pronunció ante los periodista en el día de su presentación como nuevo director deportivo. Hoy esa frase retumba en mi cabeza con la fuerza de una estampida de rinocerontes. ¿Disfrutar con el fútbol? ¿Cuánto hace que un aficionado de este equipo no acude al Mediterráneo con la ilusión de ver un buen partido? ¿Cuándo fue la última vez que el cuadro andaluz jugó con la despreocupación que otorga el no tener el agua al cuello? ¿Quién se acuerda ya de lo que es no mirar a cuántos puntos está el descenso, dónde queda la zona segura o cuántos duelos hay que ganar para eludir la tragedia? Sinceramente, estamos hartos. Hartos de no poder elevar a la categoría de mito a ninguno de los jugadores que han pasado por aquí en los últimos cuatro años. Cansados de saber que todos nuestros entrenadores tienen fecha de caducidad. Hastiados de parches, de tópicos en sala de prensa y de ridículos. Sobre todo, de ridículos. A nivel deportivo este equipo ha minado la moral del más optimista. A nivel institucional este club no ha merecido ser considerado profesional en más de una ocasión. Y de dos. Y de tres. Somos miles los aficionados que esta mañana, al abrir los ojos, hemos dedicado nuestro primer y vago pensamiento del día al Almería y su puesta en escena. Arranca el nuevo curso y sí, Corona, queremos disfrutar con él. Queremos dejar a un lado la mediocridad, el sufrimiento e, incluso, el rencor a muchos de los que se ponen esta camiseta y nos regalan una sarta de despropósitos en cada partido. Buscamos vivir alegrías de nuevo en el estadio. Sonrisas del día a día que eviten esa de alivio de la última jornada, a la que nos hemos tenido que resignar estos años. Queremos sentirnos identificados con lo que propone el equipo. Y ansiamos triunfos. Al menos, más que derrotas, pero éstos llegarán solos si se cumple todo lo demás. Arranca la liga, y nosotros solo podemos sentarnos a observar, entre alguna voz apasionada y un par de aplausos de apoyo, lo que ofrecen estos jugadores sobre el césped. ¿Parece poca cosa? Que se lo digan a nuestros corazones.

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