Graderío

ramón gómez-vivancos garcía

Profeta en su tierra

No existe otra manera de alcanzar la salvación. Desde estas líneas reivindiqué el fútbol más horrendo posible en busca de puntos, y por fortuna se cumplió el primer objetivo. Solo alguien que ame al balompié sobre todas las cosas, ajeno a la Unión Deportiva Almería y al Cádiz, habrá sido capaz de tragarse completo un encuentro tan táctico. De nuevo se pudo comprobar que los equipos de la zona noble de la Liga 1,2,3 no son tan superiores a los que luchan por la salvación. A veces son matices, apoyados en el sacrificio y la disciplina, dentro y fuera del campo, los que llevan a unos y a otros al éxito o al fracaso. Objetivo primordial en esta competición, anular las virtudes del rival, así se allana el camino. Lucas Alcaraz convirtió a su equipo por un par de horas en un Numancia cualquiera, en un tiburón de Segunda, aunque Nano se pasó de frenada y casi la lía. Incluso arriesgó de más Lucas Alcaraz al no sustituir antes al lateral reconvertido en interior. A destacar la labor de Verza, siempre en ayuda de sus centrales. También Gaspar se fajó de lo lindo, aunque eso no es novedad. El único pero fue quizá la pareja de delanteros inicial, formada por Juan Muñoz y Hicham. No es que lo hicieran mal del todo, pero cuando pudieron provocar más peligro, se les vio el plumero, el de su inoperancia. Curiosamente, Hicham obtuvo más protagonismo una vez que Caballero suplió a Muñoz. Para el final, cómo no, René. En la dinámica exhibida de sumar puntos a toda costa, no puede faltar un guardameta que solucione lo que sus compañeros ya no pueden atajar. Ahí estuvo René, gaditano él, que sin duda alguna es el mayor culpable de que la Unión Deportiva Almería pudiera conseguir el más difícil todavía, permanecer una año más en Segunda con unos precedentes en forma de planificación, que invitaban al más absoluto pesimismo. No hablo en pasado como si el peligro hubiese desaparecido, pero el punto logrado ante un Cádiz tan aguerrido, a base de disciplina y sacrificio, podría marcar un antes y un después. Ojalá.

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