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Juventud y nuevas ideas para impulsar el cultivo de pistacho

  • Miguel Ángel Ortiz es un joven agricultor de 42 años que cuenta con 4 hectáreas de este cultivo en la pedanía albojense de El Saliente Alto

Miguel Ángel Ortiz, en su finca, donde tiene implantado el riego por goteo para los almendros. Miguel Ángel Ortiz, en su finca, donde tiene implantado el riego por goteo para los almendros.

Miguel Ángel Ortiz, en su finca, donde tiene implantado el riego por goteo para los almendros. / rafael gonzález

Miguel Ángel Ortiz es un joven agricultor, emprendedor, que cuenta con 65 hectáreas de almendro en la pedanía albojense de El Saliente Alto, y donde a principios de 2015 instaló un sistema de riego localizado que le ha permitido aumentar su producción y, además, embarcarse en la aventura de un cultivo con gran proyección en la provinca: el pistacho.

Son muchos los agricultores, más los jóvenes, quienes están recurriendo a cultivos alternativos para obtener unos márgenes rentables y poder seguir viviendo de la profesión. La escasa rentabilidad de cultivos como el almendro puede dar un giro por medio de la implantación del riego, algo que tendría una importante relevancia a nivel socioeconómico en muchos pequeños municipios de la provincia. ¿El problema? La falta de agua que vive hoy la provincia. Ortiz, de solo 42 años de edad, cuenta con una superficie de nada menos que 69 hectáreas de almendro donde ha implantado un sistema de riego localizado. Se localiza en la pedanía albojense de El Saliente Alto, un paraje de especial belleza que se ha convertido en referencia en parte gracias a este productor.

PioneroLa provincia apenas llega a la treintena de hectáreas en este cultivo

Este agricultor ha implementado el sistema de riego subvencionado en un 60% con la Junta de Andalucía, "un desarrollo que no hubiera conseguido por mi mismo en tan poco tiempo. Llevaba tiempo con intención de llevar a cabo esta iniciativa, y la hubiera terminado llevando a cabo, pero en varios años".

Esta infraestructura cuenta con llaves de paso por sectores, para canalizar el agua sin motores y valiéndose del propio desnivel con el que corre el agua del embalse recién construido para regar toda la extensión, y que tiene capacidad para albergar 4.000 metros cúbicos.

Por otro lado, se atrevió con el pistacho, con cuatro hectáreas (no llega ni a la treintena en el total de la provincia), tres de regadío y una de secano. Una apuesta muy personal de este joven, que llevaba tiempo investigando sobre este cultivo y que finalmente se ha convertido en uno de los pioneros y ha allanado el camino a los que acaban de comenzar y a los que vendrán. "La comarca del Almanzora es propicia para el pistacho, pues guarda similitudes climáticas con la principal zona productora, La Mancha", explica.

Pese a su juventud, es todo un experto en la agricultura, pues le viene de familia y aprendió de su padre siendo aún un niño. Fue en 2013 cuando adquirió la extensión que hoy le sirve de sustento y que se ha convertido en un modelo de innovación dentro de la comarca del Valle del Almanzora por su innovación. En su gran extensión de almendro produce tres especies diferentes, una variedad común de la zona, la de tipo Guara y Marcona, esta última la más demandada del mercado, aunque cada vez menos producida por su dependencia del clima. "El salto al regadío ha sido muy grande y todavía hoy estoy aprendiendo a gestionar el riego para que el cultivo de la producción más óptima", explica Ortiz

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