Producción Oleícola

La oliva “no ha pintado mal”, pero los precios siguen sin acompañar

  • La lluvia caída durante todo el año ha favorecido una producción aceptable, aunque menor que la campaña anterior. Los precios siguen siendo el principal handicap

Recolecta de la aceituna en el término municipal de Fiñana, donde comenzaron hace unos días. Recolecta de la aceituna en el término municipal de Fiñana, donde comenzaron hace unos días.

Recolecta de la aceituna en el término municipal de Fiñana, donde comenzaron hace unos días. / Rafael González

Pese a ser un árbol de lo más común en la provincia de Almería, el olivo, en la mayor parte de sus variedades, tiene entre sus particularidades una desagradable característica, la vecería, eso es dar muchos kilos por árbol un año y al siguiente bastantes menos. Esto no se debe a factores climáticos, de ahí el problema, sino que las grandes producciones en años buenos impiden el desarrollo vegetativo del árbol o agotan sus reservas. Por eso, se necesita de un tiempo para recuperar las reservas perdidas.

Aun salvando ese obstáculo, que en casos particulares afecta y que es cíclico, la oliva “ha pintado” bien en Almería, especialmente en una comarca de gran tradición, como es la de Nacimiento, donde se empezaron a recoger las variedades más tempranas hace poco más de una semana, mientras que en latitudes más cálidas, próximas al nivel del mar, ya están con las más tardías. Y en términos generales se está dando con una buena cosecha (salvo ventoleras imprevistas de última hora que puedan dar con parte de la producción en el suelo, como la de hace diez días en esta misma zona) debido a la cantidad de agua caída durante el año. Aunque eso sí, los distintos factores intervinientes arrojan a que será algo menor que la pasada. De hecho, y según datos de la Asaja Almería, la provincia perderá en torno a un 20% de producción en toda su extensión. Eso sí, la calidad, “buenísima, inmejorable”, según explica Francisco Pérez, concejal de Obras y Servicios de Fiñana, quien acompaña a Diario de Almería por las distintas fincas del término municipal, ahora en “plena faena” para conocer qué se han encontrado los productores de la zona en esta recién iniciada campaña de recolecta. Un proceso este que ha evolucionado para bien en los últimos años. Muy mecanizado y con unos aparatos, ya muy extendidos, que permiten varear el olivo haciendo caer sus frutos al fardo en apenas una hora por árbol. “Es un brazo que peina todo el árbol muy rápidamente y sin causar daños”, explica Marcos Vallejo, que porta una de estos, llamados Pellenc por su marca comercial, y que va por batería. Junto a él, otro vecino de la zona, en su caso un experto de muchos años en estas lides de la recolecta, José Martínez, que augura un periodo por delante de diez días para recoger la producción de casi 800 olivos de la finca en la que trabajan. Primero con la ‘pajarera’ (temprana), y después con variedades como la picual o minuera, esta última joya de la corona en la zona. Válida tanto para aceite, con rendimientos del 30%, e ideal también para agua, a la que consideran un auténtico manjar. “Por ello, se paga también mejor, pudiendo llegar a euro el kilo”, explican. Eso es casi el doble del resto de variedades, que cotizan en torno a 50 céntimos el kilo de aceituna, o poco más, principal hándicap al que se enfrentan los productores almerienses. Una cotizaciones que van a peor, “no remontan, de hecho, estos precios son muy parecidos a los de hace 20 años”, explica un vecino de finca, Francisco Clares, que cuenta con una extensión en la que habitan 1.400 olivos.

“El año pasado recolecté 85.000 kilos, este van a ser menos”, subraya Clares. Pero ese no es el problema, y no es otro que lo mal pagada que está la oliva. “Ya llevamos 20.000 kilos recolectados y aún no se sabe el precio, no creo que suba por encima de los 50 céntimos”, explica José Vallejo, uno de los trabajadores en estos días dentro de esta extensa finca junto a otros tres más, que ahora también están desarrollando la recogida de la malteña (temprana). “Cada año los precios son peores”, indica, Maria Luisa Morales, mientras pasa la pinchadora por el suelo para que no perder ninguna aceituna.

La recolecta en esta comarca durará hasta final del próximo mes, después de San Sebastián, mientras tanto se cruzan los dedos para que las heladas de las noches no sean muy virulentas y en especial, al peor enemigo, al viento, principal factor clave en pérdidas en la última fase de maduración. Según notificaba Asaja hace unos días, se ha producido un ligero retraso en la recogida debido a la climatología, lluvias en primavera y un verano atípico, todo esto ha incidido en que “el desarrollo del fruto se haya alargado en el tiempo y se haya decidido posponer la recogida”, señalaba Adoración Blanque, secretaria general de Asaja. Una situación similar a la que se está produciendo en el resto de Andalucía.Sin embargo, y a pesar de lo que ocurre en otras zonas productoras, en Almería se espera un descenso en la producción que se sitúa en estos momentos alrededor del 20% respecto al año anterior, motivado por la disminución de los rendimientos que está alrededor del 3%, datos que Asaja consideran van en sintonía con el primer aforo de la Consejería. A pesar de esto, se destaca que la calidad del fruto es excelente y los olivares presentan un buen aspecto y una buena carga de fruto.

Asaja-Almería señala que las previsiones y sensaciones de la campaña tiene diferente color según el tipo de explotación, ya que aproximadamente algo más de la mitad la superficie que tiene la provincia se encuentra en régimen de secano donde la cosecha se puede quedar reducida a más de la mitad de lo habitual, y en las explotaciones con mayor edad resulta casi inexistente, pues el estrés hídrico que vienen padeciendo estas explotaciones está afectando a los rendimientos y a la cosecha final, “aunque este año ha llovido en primavera y ha supuesto un leve alivio, lo que ha caído en la provincia no resulta suficiente”.

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