Tomate Raf

El dulce del campo se llama chocolate de Cabo de Gata

  • Juan Garrido es de los pocos agricultores que cultivan este tomate negro que llega a los 9 grados brix en esta época del año. Lo comercializa con el nombre de Doña Carmen junto a la Iglesia de las Salinas

Raf chocolate de Juan Garrido en Cabo de Gata Raf chocolate de Juan Garrido en Cabo de Gata

Raf chocolate de Juan Garrido en Cabo de Gata / Rafael González (Almería)

El campo almeriense también da frutos dulces, pero para ello son imprescindibles tres ingredientes: condiciones idóneas de cultivo, excelente materia prima y buen manejo de las plantas. Esto confluye en el corazón del parque natural de Cabo de Gata, donde se encuentra la finca de Juan Garrido, uno de los pocos agricultores que producen la variedad de raf chocolate.

Juan siempre ha estado ligado a esta actividad en la zona de Cabo de Gata: “Mi abuelo compró en el 60 una finca en Pujaire la cual acondicionó, he echado las raíces en la agricultura”. Este productor cuenta que salvo dos años en los que trabajó en el sector de la construcción y otros dos en los que estuvo en el Servicio Militar, siempre ha estado en el campo. Casado con Mari Carmen y con dos hijas, Cristina y la menor que comparte nombre con su madre, está al frente de una explotación familiar en pleno parque, zona en la que se ha criado y asentado al igual que hicieron sus antepasados y de la cual es una apasionado convirtiendo incluso una de las improntas más ligadas a Cabo de Gata en imagen de la marca de sus productos, así la Iglesia de Las Salinas viaja por toda España en las cajas de los tomates de Juan o ‘tío Juan’, como le dicen en algunas zonas españolas con alegría cuando reciben sus valorados tomates y que se ha convertido en nombre de algunos envíos.

Su chocolate marcha en cajas bajo el nombre de Doña Carmen, haciendo un guiño a su mujer, algunas de ellas acompañadas del nuevo aceite de la almazara de la Vega del Andarax, fussión, el complemento perfecto para el raf.

Utiliza agua alta en conductividad y abonado bajo en nitrógeno, además de técnicas de lucha integrada

Garrido comenzaba el pasado año el cultivo de esta variedad de raf, “lo hice como prueba y dio unos resultados excelentes”. Su finca de ‘chocolate’ abarca una hectárea, dividida en dos partes de 5.000 metros cada una para arrancar en una zona mientras la otra crece, y cada planta da en torno a 8 kilos. El agricultor plantó este raf negro a últimos de agosto y ya a mediados de en noviembre había hecho el segundo arranque, el frío es para él un gran aliado. Seguirá produciendo esta variedad hasta que le deje la climatología y enfermedades, así su campaña se prolongará hasta mayo o junio. Como detalla Juan se trata de un tomate sin injertar, “es de raíz directa”. Lo que verdaderamente marca la diferencia respecto a otras variedades es su dulzor, en este sentido si hace un mes la medición podría rondar los 7 grados brix, este mes alcanza los 9 grados de azúcar.

El raf comenzó a cultivarse en la zona del Alquián, si bien su mayor producción se ha ido desplazando hacia la zona de Cabo de Gata, Ruescas y Los Martínez donde el agua es más salobre. Además de la característica intrínseca de la variedad chocolate como es el azúcar, para conseguir un buen producto es necesaria una forma determinada de cuidar las plantas: “También depende de cómo trates el cultivo, yo lo hago con agua alta en conductividad y abonado flojo en nitrógeno”. Además, los tomates de Juan están cultivados con técnicas de lucha integrada, así caminando por su invernadero puedes cruzarte con los ‘bichitos’ para combatir las plagas como Nesidiocoris.

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