Las ciudades más antiguas de Almería: algunas ya existían antes de Jesucristo y siguen habitadas
Un análisis exhaustivo revela que Adra es el referente absoluto de permanencia habitada, seguida de cerca por enclaves como Abla y Tíjola
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Almería es una de esas provincias donde el pasado no está solo en los museos. Está en las calles, en los pueblos y en las ciudades que siguen habitadas desde hace más de 2.700 años. Núcleos como Adra o Vera no son lugares levantados sobre ruinas antiguas, sino ciudades que nunca dejaron de tener vida, generación tras generación, desde la época de los fenicios hasta hoy.
Esta continuidad no es casual. Estas poblaciones nacieron en lugares clave: junto al mar, cerca de minas, en cruces de caminos o en zonas con agua y tierras fértiles. Gracias a ello han resistido imperios, terremotos, guerras y crisis económicas durante siglos.
Ciudades que nunca se apagaron
El ejemplo más claro es Adra. Fundada por los fenicios hacia el 750 antes de Cristo, cuando se llamaba Abdera, nació como un puerto desde el que se exportaban los minerales de la Sierra de Gádor. Desde entonces, nunca ha dejado de estar habitada. Pasó por manos romanas, bizantinas e islámicas, y siempre mantuvo su función como ciudad abierta al comercio y al mar.
Algo parecido ocurre con Abla, uno de los núcleos más antiguos del interior almeriense. Ya existía como asentamiento organizado hacia el 650 a.C., en un punto estratégico entre la costa y el interior. Los romanos reconocieron su importancia y la convirtieron en municipio, asegurando su continuidad a lo largo del tiempo.
En la comarca del Almanzora destaca Tíjola, heredera de la antigua Tagili, fundada alrededor del 580 a.C.. Su origen está ligado a la minería del cobre y el hierro, y con el paso de los siglos se consolidó como centro administrativo y comercial, un papel que aún mantiene dentro de la comarca.
Cuando la ciudad se adapta para sobrevivir
El caso de Vera es especialmente llamativo. Su origen está en la ciudad cartaginesa de Baria, fundada hacia el 550 a.C. Aunque un gran terremoto en 1518 obligó a trasladar la ciudad a su emplazamiento actual, la población nunca abandonó el territorio. La Vera de hoy es, en realidad, la misma comunidad humana que lleva más de 25 siglos ligada al bajo Almanzora.
Otros municipios como Dalías o Mojácar ya tenían asentamientos estables en el siglo VI a.C. Dalías controlaba rutas comerciales y mineras, mientras que Mojácar se levantó como una fortaleza natural con dominio visual sobre la costa, un lugar muy valorado desde la Antigüedad.
También hay continuidad histórica en Sorbas y Benahadux, donde los restos arqueológicos confirman presencia humana constante desde al menos el siglo V a.C. En Benahadux se localiza la antigua Urci, que llegó a ser una de las primeras sedes cristianas de Hispania.
Berja es otro ejemplo de adaptación. Su historia está ligada al agua y al plomo, primero en época ibérica y fenicia y después como la Vergi romana. Tras la caída del Imperio, la población se dispersó en barrios agrícolas, dando forma al paisaje urbano que aún hoy define al municipio.
Incluso El Ejido, símbolo del crecimiento moderno, hunde sus raíces en la antigua Murgi romana, que ya en el siglo I exportaba productos agrícolas y salazones a Roma. Junto a enclaves como Pechina, Purchena o Tabernas, forman una red que demuestra que Almería fue, desde la Antigüedad, un territorio muy poblado y bien conectado.
Las ciudades más antiguas de Almería que siguen habitadas
- Adra (Abdera): fundada por los fenicios hacia el 750 a.C., es el núcleo urbano con continuidad habitada más antiguo de la provincia.
- Abla (Abula): sus orígenes están en un poblado ibérico de los siglos VII–VI a.C. (en torno al 650 a.C.), más tarde convertido en municipio romano.
- Tíjola (Tagili): asentamiento púnico fundado hacia el 580 a.C., ligado desde su origen a la minería del cobre y el hierro.
- Vera (Baria): ciudad cartaginesa fundada hacia el 550 a.C.; pese a los terremotos y traslados, mantiene población continua desde hace más de 25 siglos.
- Dalías: enclave minero y comercial activo a finales del siglo VI a.C., con el recinto de los Altos de Reveque fechado en torno al 550 a.C.
- Mojácar: asentamiento de origen fenicio y cartaginés, ya consolidado como núcleo estratégico en el siglo VI a.C.
- Sorbas: pueblo de raíz ibérica que mantenía contactos comerciales con los fenicios desde el siglo VI a.C.
- Benahadux (Urci): ciudad ibérica consolidada como oppidum entre los siglos V y II a.C., clave en la Antigüedad.
- Berja (Vergi): con raíces ibéricas y fenicias, alcanzó el rango de municipio romano en el siglo I d.C.
- Pechina (Bayyana): importante centro poblacional desde época romana y sede episcopal a partir del siglo II d.C.
- Purchena (Illipula Magna): citada como ciudad romana en el siglo II d.C. por el geógrafo Ptolomeo.
- El Ejido (Murgi): municipio romano en pleno auge en el siglo I d.C., sobre asentamientos previos ibéricos y púnicos.
- Tabernas: su origen se asocia a posadas romanas del siglo I d.C. junto a una importante calzada.
- Abrucena (Lauricius): asentamiento nacido a partir de un campamento militar romano del siglo I d.C.
- Alhama de Almería: núcleo habitado desde época romana, desarrollado en torno a sus aguas termales desde el siglo II d.C.
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