Almería

Agua desalada: Un bien inasumible

  • Los regantes piden al Gobierno que habilite los mecanismos de subvención para que el precio no exceda los 0,30 euros por metro cúbico

  • Apuntan a la necesidad de más inversiones para la desalación

Panorámica de las instalaciones de filtrado inicial del agua de la desaladora del Campo de Dalías, que está a pleno rendimiento desde el pasado mes de enero. Panorámica de las instalaciones de filtrado inicial del agua de la desaladora del Campo de Dalías, que está a pleno rendimiento desde el pasado mes de enero.

Panorámica de las instalaciones de filtrado inicial del agua de la desaladora del Campo de Dalías, que está a pleno rendimiento desde el pasado mes de enero.

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El sureste español pasa sed. La agricultura de esta zona del país, donde la provincia de Almería es un referente, tiene el handicap de tener dificultades para disponer de su principal insumo: el agua. La llamada 'España seca' lucha por contrarrestar un déficit hídrico que en Almería a día de hoy se sitúa en cerca de 192 hectómetros cúbicos de agua, que "hoy se podrían estar aprovechando pero que son inexistentes por falta de responsabilidad", apuntan desde los representantes del tejido empresarial de la provincia, Cámara de Comercio y la patronal Asempal. Institución esta última que, junto a las organizaciones agrarias, los ingenieros técnicos agrícolas y la Federación de Regantes de Almería (Feral) entre otros colectivos afines a la actividad en el campo, constituyeron la Mesa del Agua de Almería cuyo objetivo es hacer interlocutor directo con el colectivo de regantes más representativo de la provincia de Almería (más de 75.000 Hectáreas y más de 35.000 regantes) y las administraciones competentes en la materia.

Con vistas al futuro más inmediato, además de los trasvases, cuya viabilidad ha sido puesta en entredicho por la nueva ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, la realidad del sector agroalimentario almeriense pasa por la disponibilidad del agua desalada. Un recurso que es una realidad pero que en estos momentos se le puede considerar inasumible para los regantes por su alto coste.

De momento, ni el cambio de Gobierno del pasado 30 de junio da expectativas al sector en aras de conseguir medidas que faciliten el acceso al agua desalada. De hecho los regantes almerienses reclaman que se establezca con carácter de urgencia un precio máximo de 30 céntimos para el agua desalada con destino a riego, tal y como recoge la disposición adicional cuarta de la Ley 1/2018 del pasado 6 de marzo, por la que se adoptan medidas urgentes para paliar los efectos producidos por la sequía.

La petición de bonificación para que se pague hasta un máximo de 30 céntimos por metro cúbico también se le ha trasladado ya al nuevo subdelegado del Gobierno, Manuel De la Fuente, como una de las medidas fundamentales que necesita el campo almeriense para continuar siendo competitivo, además de otras que pasan por la inversión. Coag fue la primera institución en reunirse con el máximo responsable del Gobierno en Almería, cuyo encuentro calificaron como "positivo".

La esperanza es escasa, pero no se pierde. El portavoz de la Mesa del Agua de Almería, José Antonio Fernández Maldonado, recalcó hace escasas fechas la necesidad de que el Ministerio de Agricultura ponga cuanto antes a disposición de la sociedad estatal Acuamed la dotación económica necesaria para que la rebaja del precio del agua desalada sea una realidad antes del final del verano, coincidiendo con el arranque en Almería de la campaña agrícola 2018/19.

"La disposición adicional cuarta no especifica en qué tramo de la cadena de distribución del agua desalada hay que aplicar el precio de 30 céntimos, pero lo más justo es que sean las comunidades de regantes las que paguen los 30 céntimos por metro cúbico al recibir el agua procedente de la planta desaladora", matizó Fernández Maldonado.

La realidad es que los problemas que viene arrastrando el sector más importante para la economía almeriense no solo persisten, sino que se están acentuando en los últimos años. La ausencia de aguas procedentes de trasvases, unido a la persistente escasez de lluvias y la falta de capacidad de producción y de canalización de agua desalada, además de su precio, para atender a corto plazo las necesidades de riego de las zonas de producción que están sufriendo las peores consecuencias de la sequía, han sido los principales aspectos que vienen marcando la dinámica en el campo. Hay zonas donde esta necesidad de agua golpea con mayor virulencia. Un ejemplo de ello es la comarca del Almanzora, donde la suspensión de los trasvases del Tajo-Segura y del Negratín-Almanzora el pasado año supuso un importante varapalo para la subsistencia de más de 24.000 hectáreas de cultivos, donde los productores tuvieron que reprogramar sus siembras.

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