Crónicas desde la Ciudad

Manolo Manzanilla:Andanzas flamencas (I)

  • Manuel Terrón Ponce, cantaor y empresario, vino al mundo en la provincia de Huelva a comienzos del pasado siglo y falleció en Madrid a finales de los setenta. En Almería abrió un tablao flamenco

COMO es público y notorio, el pasado martes se reunía en la ciudad africana de Nairobi (Kenia) la Comisión de Listas de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), admitiendo -tras un intento fallido cinco años atrás- al Flamenco como Patrimonio Inmaterial Cultural de la Humanidad. Con tal motivo mostrábamos ayer en este Diario nuestra satisfacción por el marchamo oficial concedido al Arte andaluz; seña de identidad musical de todo un pueblo que, afortunadamente, ya gozaba del reconocimiento universal. Ahora, al rebufo de tal distinción, es el momento de que las instituciones locales, con el Ayuntamiento a la cabeza, le brinde de una puñetera vez el tratamiento que merece, enmendando errores pasados y con la mirada puesta en el futuro.

Orígenes

Tras la felicitación a la familia flamenca, vamos con Manuel Terrón Ponce, protagonista de la crónica de hoy y de mañana domingo. Manzanilla es un pequeño pueblo agrícola onubense distante 54 kms. de la capital. Allí vino al mundo a comienzos de la pasada centuria, en el seno de un humilde matrimonio de jornaleros (no conozco a ningún artista de este género popular nacido en sábanas de Holanda o en altos palacios). Manuel y Leocadia, sus padres, tuvieron numerosos hijos, siendo Manuel el menor de ellos.

Apenas fue a la escuela ya que su tiempo infantil lo tuvo que ocupar cuidando una piara de cerdos. De mozalbete marchó a Sevilla en busca de un futuro menos negro, ocupándose en cualquier oficio que le saliese al paso. Pese al trabajo agotador del día, por la noche, dada su precoz vocación y aptitudes, cantó por bares y tabernas procurándose un sobresueldo que le permitió casarse con su novia, Dolores González.

Entre 1919-1931, contaba el propio el interesado, triunfó en distintas salas y convocatorias: Olimpia y Tronío, en Sevilla, y Teatro Cómico, de Cádiz, que acogían a aficionados y profesionales. Vivieron en casa de los padres de Dolores hasta que marcharon definitivamente a Madrid. El nombre artístico, al igual que el tantos otros patronímicos en el mundo flamenco, vino rodado: lo adoptó en homenaje a su pueblo, al que regresó con frecuencia coincidiendo con las fiestas patronales de la Virgen del Valle de la que era devoto.

No tengo constancia documental de que, tal como afirma la página Huelvapedia, en Internet, se enrolase con Manolo Caracol y Lola Flores en una gira americana. Sí sabemos en cambio que cantó en los años cuarenta en el célebre Villa Rosa (con Faíco, Rosita Durán, Luis Maravillas, Cojo de Madrid).

Farándula nocturna

El conocimiento de la noche madrileña y su proverbial capacidad para las relaciones humanas hizo que el director Florián Rey lo incluyera en el reparto de "Brindis a Manolete", protagonizada en 1948 por Paquita Rico, el bailaor José Greco y un nutrido cartel de actores, cantaores y guitarristas. Se basaba en un guión con todos los tópicos servidos: novillero que se enamora de la hija de rico ganadero y en la que el Califa cordobés se convierte en guía y protector. De cualquier manera, supuso su debut en el Cine.

Le siguió "Duende y misterio del Flamenco", documental serio y ambicioso en el que secuencia tras secuencia se muestra la esencia del cante y baile de cada uno de los estilos del fértil árbol jondo. De su estreno en 1952 escribe José Blas Vega que era "una de las pocas películas folclórica que contaron con la aprobación de la crítica más exigente e intelectualizada, pues ofrecía una visión totalmente de espaldas a los tópicos al uso"; en ella Manolo Manzanilla canta para el baile de Pilar López.Y una tercera, "Viaje romántico a Granada", prácticamente inédita, dirigida en 1955 por Eugenio Martín (el granaíno rodó en Almería, 1967, el western "El precio de un hombre") bajo los auspicios de la Universidad de Granada. Aquí la partitura de Ernesto Halfter sirve de hilo conductor a la guitarra de Regino Sainz de la Maza, a la soprano Isabel de Penagos y a Manolo Manzanilla.

Sin embargo, su carrera profesional se fraguó, cantando atrás, en tres prestigiosas compañías de danza española: la de José Greco, bailaor/bailarín de origen italiano; Pilar López y Rosario y Antonio Ruiz (con ambos grabó el disco cuya carátula publicamos). Las dos últimas, vista la tesitura vocal y sentido del compás, lo contrataron, participando a sus órdenes durante años en actuaciones por España y Europa en las que atesoró experiencia y dinero.

Recursos económicos que le permitieron iniciarse en el mundo empresarial madrileño dedicado a la hostelería y al espectáculo. Pronto abrió su renombrada Venta en el Km. 12 de la carretera de Aragón (o de Barcelona, como prefieran), en competencia con los colmaos flamencos más castizos y frecuentados de la noche matritense, llámese Venta del Palomar o de Las Perdices. Días de vinos y rosa en la que Manolo ejerció de anfitrión. Los testimonios se suceden en un calidoscopio de derroche y juergas eternas en una España de posguerra, miserable y ruín, donde los dueños del cotarro eran estraperlistas e importadores de altos vuelos, apaniaguados y cómplices del régimen franquista. Así queda reflejado en la biografía del actor Paco Rabal, citando el "Madrid, casas de lenocinio, holganza y malvivir, de Javier Rioyo: "… El chuleo que terminaba en alguna Venta de las afueras, en algún tablao del centro… Venta de la Rábida, por la carretera de Barcelona, donde más de una noche gastaron dinero, gozaron de mujeres y mojaron el gaznate Paco Rabal, Fernando Fernán Gómez y Juan Estelrich".

O esta otra cita de Eugenio Suárez ("Los Colmaos"): "… El que más frecuenté fue el de Manolo Manzanilla… Una casa pueblerina, aislada, sin señal alguna de las ingenuas bacanales que se corrían en su interior. Habitaciones espaciosas, con sillas para los clientes y para los cantaores y una mesa para colocar las botellas, grandes dosis de jamón de Jabugo, de Trevélez, de Guijuelo o de Sierra Nevada…".Mañana seguimos con un apunte final, discografía y apertura del tablao y restaurante "Manolo Manzanilla" en el hoy Paseo Marítimo.

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