La Almería feminista se echa a las calles y clama igualdad en el 8-M, en imágenes
Miles de personas recorren el centro de la ciudad reivindicando los derechos conseguidos
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Miles de personas hann recorrido este domingo el centro de Almería en la manifestación convocada por los colectivos feministas con motivo del Día Internacional de la Mujer. La marcha partió a las 18:30 desde la Plaza de las Velas y avanzó por la Avenida Federico García Lorca hasta llegar al Anfiteatro de la Rambla, donde se leyó el manifiesto unitario.
La cabecera de la manifestación ha estado encabezada por mujeres que portaban la pancarta principal, tras la cual se estableció una zona de seguridad antes de que se incorporaran el resto de participantes. La marcha avanzó entre consignas feministas, pancartas contra la violencia machista y mensajes dirigidos a denunciar lo que las organizadoras definieron como “violencia patriarcal, judicial y estructural”.
Uno de los elementos más visibles y sonoros de la movilización ha sido la participación de más de medio centenar de mujeres de la batucada Kalima du Samba, cuyos ritmos acompañaron todo el recorrido. Sus tambores han marcado el paso de una manifestación que combinó momentos de protesta enérgica con otros de celebración colectiva y sororidad.
A lo largo del recorrido se escucharon consignas contra el machismo, el racismo y el avance de la extrema derecha, así como mensajes de apoyo a las mujeres que denuncian abusos y violencia. Muchas de las pancartas hacían referencia a la necesidad de una justicia que proteja a las víctimas y no a los agresores, una de las ideas centrales que también aparecería después en el manifiesto final.
Entre el público destacaba la presencia de mujeres jóvenes, a quienes los colectivos feministas habían animado especialmente a participar. También acudieron asociaciones, sindicatos y organizaciones políticas que marcharon en la parte media y final de la manifestación con sus propias pancartas, respetando el protagonismo de las reivindicaciones feministas.
La marcha ha concluido en el Anfiteatro de la Rambla con la lectura del manifiesto. El texto comenzó recordando que han pasado más de cincuenta años desde que la ONU reconociera el Día Internacional de la Mujer, un hito que, según las organizadoras, sirvió para visibilizar “la lucha de las mujeres populares y trabajadoras”. Sin embargo, el documento expresó también una “profunda rabia y decepción” por la situación internacional y por lo que calificó como el silencio de las instituciones ante conflictos y violencias que afectan a distintas poblaciones del mundo.
El manifiesto denunciaba el “genocidio hacia el pueblo palestino”, criticó las intervenciones militares y económicas justificadas en nombre de la democracia y expresó solidaridad con mujeres que viven situaciones de guerra, represión o violencia, desde Afganistán hasta distintos países de Oriente Medio y África. También rechazó la islamofobia y cualquier forma de discriminación contra las mujeres musulmanas.
Otro de los ejes del texto ha sido la denuncia de la violencia machista y del funcionamiento del sistema judicial. Las organizadoras señalaron que muchas mujeres siguen siendo asesinadas o desprotegidas y denunciaron que las víctimas de abusos, agresiones o violaciones son a menudo desacreditadas o cuestionadas públicamente. Frente a ello, reivindicaron la necesidad de feminismos “organizados, diversos e interseccionales”.
Mujeres que sostienen la vida cotidiana
El manifiesto también ha puesto el foco en la situación de las mujeres migrantes trabajadoras, especialmente en sectores como la agricultura, los cuidados o la limpieza. Según el texto, muchas de ellas sostienen actividades esenciales para la vida cotidiana en condiciones de precariedad y con derechos limitados por la legislación de extranjería. En ese sentido, se recordó el papel de sus movilizaciones en procesos recientes de regularización y se reivindicó su papel como “agentes de transformación social”.
El documento concluyó con una batería de reivindicaciones que incluían la defensa del derecho a la vida y la autodeterminación de los pueblos, la protección de las poblaciones afectadas por conflictos y el reconocimiento de la migración como un derecho humano. También reclamó garantías de reparación y justicia para las víctimas de violencia sexual y machista, políticas reales de conciliación, el derecho a una vivienda digna y el refuerzo de los servicios públicos de educación y sanidad.
El acto final terminó entre aplausos, cánticos y abrazos, con un mensaje que se repitió durante toda la jornada: frente al odio y al retroceso de derechos, el feminismo responde con organización, apoyo mutuo y la convicción de que los derechos de las mujeres “no son negociables”. También se escuchó una consigna que cerró el acto y que resume el tono combativo de la movilización y que resonó en el Anfiteatro de la capital almeriense: “¡Que viva la lucha de las mujeres antifascistas!”.