Las canteras califales-monumentales de Almería
Enclave casi desconocido por los propios almerienses que datan de la época de Abd al-Rhamân III
Esta isla es un tesoro
Muchos vecinos de nuestra Almería desconocen la existencia de las canteras califales, que no son otra cosa que explotaciones pétreas situadas en lo que se hace llamar Cerro de las Mellizas, en las estribaciones de la Sierra de Gádor, en el populoso barrio de Pescadería-La Chanca y en la rambla de Belén, el Peñón de Bernal. Las primeras con unas vistas inéditas sobre la ciudad y su entorno costero. Muy cerca estuvo ocupado por fundiciones de plomo, un ejemplo insólito del patrimonio industrial de la ciudad. Las canteras monumentales de Almería se extienden sobre un área de 145.974 m² que contiene un total de 10 áreas, que incluyen 20 frentes de cantera y 13 canteras-cueva y constituyen una fuente de conocimiento de primer orden sobre los grandes periodos constructivos de la ciudad y sus fluctuaciones económicas, al ser la piedra un material de gran prestigio social y político como metáfora de poder y perdurabilidad que están compuestas por rocas calcáreas de la era Terciaria, de las que su principal utilidad eran columnas, suelos, sillería y grandes cortados para mampostería y caminos, entre otras utilidades.
Es una piedra de color amarillento, como elemento diferenciador de otras de color grisáceo, también de esta zona. Como material de construcción, la piedra tuvo un uso continuado a lo largo de la historia siendo utilizado en los principales edificios públicos desde la fundación oficial de la ciudad en el año 955 por Abd al-Rhamân III.
La piedra calcarenita que tanto gustó a los constructores de las murallas de la ciudadela, de los monumentos con sus torreones, era húmeda y muy manejable, pero en 1147 la veta se acabó y las canteras monumentales fueron abandonadas, ya sin material para extraer en grandes cantidades y en bloques de gran tamaño.
Estas explotaciones se encontraban siempre sobre las rocas carbonatadas miocenas y pliocenas aflorantes en la zona, habiendo sido intensamente explotadas.
Desde mediados del siglo XIX y principios del XX, aumentó la demanda de grandes cantidades de piedra de sillería como material de construcción en sus diversas variantes tanto para las importantes obras públicas que se llevaron a cabo en el Ayuntamiento (1844-1846); Puerto (1847-1908); Cementerio de San José (1866-1867); Mercado de Abastos (1891-1893); remodelación del Ayuntamiento (1892-1906); primer encauzamiento de la Rambla (1894-1896); como obras privadas (viviendas burguesas, Colegio-Capilla de la Compañía de María (1885-1887); Plaza de Toros (1887-1888), barrio de La Caridad (1892); Palacio Episcopal (1894-1896) o industriales (El Ingenio (1883-1885); Estación de Ferrocarril (1890-1893); Cable Inglés, 1903-1904; etc.). Especialmente importante fue la construcción del Puerto de Almería: el Dique de Poniente conllevó la reapertura de las Canteras de San Roque y la ampliación de las labores de extracción a las Canteras del Polvorín en la rambla de Belén, que popularmente se conocen como las canteras de Conan “El Bárbaro”, por el rodaje del famoso film. El interior de las canteras califales presenta un estado de conservación óptimo, lo que permite entender los modos de vida y la importancia del trabajo de la piedra en la Almería medieval, no así los accesos muy abandonados por la administración local y no puestos en valor para su uso y disfrute por parte de los almerienses, que la mayoría no las conocen, y los foráneos.
A nivel tipológico podemos clasificar las canteras almerienses:
Tipo A. Explotación a cielo abierto mediante desmontes en taludes verticales aprovechando la morfología de las laderas y los perfiles naturales en las que se encajan, que permitían descubrir las superficies de estratificación y diaclasación de los materiales a extraer. Son de este tipo las Canteras del Puerto o Poniente; las Canteras de San Roque; las Canteras de la ladera Sur de la Loma de San Cristóbal, frente Oeste; y las Canteras del Polvorín.
Tipo B. Explotaciones a cielo abierto superficiales, más sencillas, que consistían en abrir secciones verticales en la roca con poca profundidad de corte para definir las características de la piedra y así conseguir criterios que justificaran la continuidad de la extracción. En esta tipología los trabajos solían ser puntuales, sin profundizar ni formar verdaderos frentes, para obtener bloques y/o sillares en pequeña cantidad, simplificando necesidades esporádicas y específicas de la piedra. Son de esta tipología las Canteras de San Roque Norte, frentes superiores; las Canteras de la ladera Sur de la Loma de San Cristóbal, frentes Sureste, Noreste, y Noroeste; y la Cantera Cortijo Baeza.
Tipo C. Explotaciones en cantera-cueva, que consisten en cavidades excavadas en la roca, con desarrollo horizontal, para la extracción de bloques y sillares de materiales constructivos con características específicas demandadas, tales como dureza, compacidad, color, textura, menor alteración y valor constructivo y económico. En estas explotaciones en cueva se ha observado en todos los casos que los trabajos de excavación y extracción de los materiales han sido realizados con herramientas manuales. Son de este tipo las Canteras-Cueva del Covarrón, del Tesoro, de las Cuatro Cuevas, de la Loma de San Cristóbal, de la CAMPSA, del Polvorín y de la Columna.
¿Por qué son Bien de Interés Cultural las canteras califales?
La justificación de la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como B.I.C. aprobado el 12 de diciembre de 2018 por el Gobierno andaluz, vino determinada por sus valores de orden monumental, históricos, arqueológicos, etnológicos, sociales, tecnológicos, paisajísticos y didácticos que presentan, por la antigüedad, la amplitud y extensión de las extracciones, los rudimentarios medios empleados, las formas de trabajo o el impacto paisajístico, su integridad, el estado de conservación y la continuidad de las explotaciones vinculadas a la construcción de edificios públicos más significativos de la ciudad (Alcazaba, Catedral, Hospital de Santa María, murallas, iglesias puerto, malecones y atarazanas).
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