El increíble fenómeno en Almería: las carracas logran lo imposible para sobrevivir

Las aves adelantaron y retrasaron sus ciclos para compensar las pérdidas por el clima

Tabernas, un paraíso para las aves: liberan trece ejemplares de carraca europea criadas en cautividad

Carraca europea, un ave que sobrevive en Almería por fuerza de voluntad. / Manuel Gómez, EBD-CSIC

El calentamiento global no solo eleva las temperaturas, sino que altera de forma drástica los ciclos de la vida salvaje en entornos tan sensibles como las zonas áridas. La capacidad de adaptación de las especies es hoy el factor determinante para evitar una extinción silenciosa.

Un reciente estudio liderado por la Estación Experimental de Zonas Áridas ha puesto el foco en la carraca europea en Almería. Esta investigación científica documenta cómo el ave ha reaccionado ante episodios de lluvias extremas con una flexibilidad asombrosa.

Durante el pasado año 2023, la zona de Tabernas registró fenómenos meteorológicos que pusieron en jaque la reproducción de esta especie migratoria. El incremento de las reproducciones fallidas obligó a las aves a buscar alternativas ante la pérdida de sus huevos.

Respuesta a las lluvias en Tabernas

En respuesta a este fracaso inicial, se detectó un aumento de las puestas de reposición a niveles nunca vistos en dieciocho años de estudio. Las carracas realizaron segundas tandas de huevos tras perder las primeras, algo extremadamente inusual en su comportamiento.

La fenología reproductiva, es decir, el calendario natural de cría, sufrió alteraciones de gran calado para intentar compensar el desastre climático sufrido. El inicio de las puestas se adelantó cinco días mientras que el final de la temporada se retrasó.

Este ajuste temporal permitió que el éxito reproductivo final no variara respecto a la media histórica registrada habitualmente por los equipos científicos. La flexibilidad reproductiva se ha revelado como la gran herramienta de supervivencia de la carraca europea.

Sin embargo, este retraso en el calendario conlleva peligros serios para el desarrollo de los polluelos más tardíos que nacen en el desierto. Las olas de calor estivales reducen la presencia de insectos y aumentan el riesgo de estrés térmico para las crías.

Riesgos térmicos y el nido

Las crías que nacen más tarde están más expuestas a temperaturas extremas que pueden comprometer seriamente su salud antes de iniciar el viaje migratorio. Este escenario podría afectar la supervivencia futura de los ejemplares jóvenes si el clima sigue extremándose.

El estudio también arroja luz sobre la importancia vital que tiene la ubicación física de los nidos durante las tormentas de gran intensidad. Los nidos situados en oquedades naturales y cajas nido protegieron mejor a los polluelos que las construcciones humanas.

Los investigadores de centros como la Estación Biológica de Doñana subrayan la necesidad de diseñar infraestructuras de conservación que mitiguen estos nuevos desafíos. La ciencia busca ahora estrategias que contemplen estos cambios provocados por el calentamiento global.

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