La colisión entre África y Andalucía explica los terremotos en el Sur

Estudios geológicos sitúan en el mar de Alborán el límite difuso entre la placa africana y la euroasiática; Málaga, Granada, Almería o Cádiz tiemblan debido a ello

Terremotos: un enjambre sísmico sacude Andalucía con decenas de temblores

El sur de la península ibérica se encuentra sobre el límite entre la placa euroasiática y la placa africana. Ambas se aproximan bajo el mar de Alborán a un ritmo de entre 4 y 6 milímetros al año, una presión tectónica que explica la actividad sísmica entre Gibraltar, Málaga, Granada y Almería.
El sur de la península ibérica se encuentra sobre el límite entre la placa euroasiática y la placa africana. Ambas se aproximan bajo el mar de Alborán a un ritmo de entre 4 y 6 milímetros al año, una presión tectónica que explica la actividad sísmica entre Gibraltar, Málaga, Granada y Almería. / DDA

Hay días en que el suelo del sureste peninsular tiembla apenas unas décimas en la escala sísmica. Un pequeño movimiento en Tabernas, otro frente a Cabo de Gata, algún registro en la Serranía de Ronda. Nada que altere la vida cotidiana. Pero bajo ese temblor leve se mueve algo mucho más grande: dos continentes que siguen acercándose.

Dos placas que empujan desde hace millones de años

La geología del sur de España se explica hoy por un choque que ocurre a escala milimétrica. La placa africana avanza lentamente hacia el norte mientras la placa euroasiática resiste. Entre ambas, Andalucía queda justo en medio de esa presión tectónica. Los estudios geodinámicos más recientes sitúan la convergencia entre 4 y 6 milímetros al año, una velocidad casi imperceptible para las personas pero suficiente para deformar la corteza terrestre y generar terremotos.

Ese empuje se concentra sobre todo en el mar de Alborán, un corredor geológico situado entre las cordilleras Béticas y el Rif marroquí. Allí se encuentra un límite de placas complejo y difuso, atravesado por sistemas de fallas que absorben la mayor parte de la deformación producida por la colisión entre África y Eurasia.

La presión tectónica no se distribuye de forma uniforme. Se canaliza a través de un mosaico de fallas que atraviesan el sur peninsular desde el estrecho de Gibraltar hasta el litoral de Almería. Entre ellas destacan estructuras como la falla de Carboneras, la falla de Alhama de Murcia, el sistema de fracturas del mar de Alborán o las fallas activas de las Béticas orientales.

El corredor sísmico del sur peninsular

En el mapa, esa franja atraviesa decenas de municipios donde la actividad sísmica es habitual. Berja, Adra, El Ejido, Níjar o Carboneras en Almería. También localidades de Granada como Padul, Santa Fe o Alhama de Granada. Y más al oeste, municipios de Málaga como Ronda, Cortes de la Frontera o Estepona. Todos forman parte de una región donde la corteza terrestre se deforma lentamente bajo la presión continental.

El ejemplo histórico más conocido en Almería sigue siendo el terremoto de Berja de 1993, un seísmo de magnitud 5 que causó daños en más de 5.000 viviendas y se sintió en buena parte del sureste peninsular. Los estudios posteriores situaron su origen en la fractura de una falla secundaria relacionada con el sistema de Carboneras, uno de los grandes corredores tectónicos del Mediterráneo occidental.

Algo parecido ocurre mar adentro. El terremoto registrado frente a Cabo de Gata en 2025, de magnitud 5,3, confirmó la elevada actividad del sector oriental del mar de Alborán. Ese corredor marino forma parte de una zona de cizalla de unos 250 kilómetros de longitud donde se concentran numerosas fallas transcurrentes vinculadas a la interacción entre las placas africana y euroasiática.

La geología explica también la forma del paisaje andaluz. La cordillera Bética —desde Cádiz hasta Almería— es el resultado de millones de años de compresión tectónica provocada por la aproximación entre continentes. Esa presión ha levantado sierras como Sierra Nevada, Sierra de Gádor, Sierra de los Filabres o Sierra de las Nieves, al tiempo que ha generado profundas cuencas como la del Alborán.

Un proceso geológico que sigue activo hoy

Los datos de satélite y las redes GPS confirman que el proceso sigue activo. Las mediciones geodésicas muestran que el sur de la península continúa deformándose mientras África empuja lentamente hacia el norte. Incluso se ha detectado que parte de la península ibérica experimenta una ligera rotación en sentido horario, una consecuencia directa de esa colisión tectónica en el Mediterráneo occidental.

Para la población, el resultado visible de esa dinámica geológica suele llegar en forma de pequeños terremotos que se registran cada semana en el sureste peninsular. La mayoría no superan magnitudes de entre 2 y 3 y pasan prácticamente desapercibidos. Sin embargo, forman parte de un mismo proceso geológico: la lenta y constante aproximación entre África y Europa.

Una distancia que cada año se reduce unos pocos milímetros, pero que, acumulada durante millones de años, ha sido capaz de levantar montañas, fracturar la corteza y convertir al sur de Andalucía en uno de los territorios sísmicamente más activos de España.

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