Comienza la época de las procesionarias en Almería: zonas a evitar con mascotas y recomendaciones
El presidente de la Sociedad Andaluza de Entomología, el malagueño José Manuel Moreno-Benítez, ha subrayado que si bien "tienen su parte mala", estas forman parte del ecosistema y "hay que aprender a convivir con ellas"
Una investigación insta a realizar claras en el pinar de la Sierra de Los Filabres de Almería para evitar su muerte
Las procesionarias vuelven a ser las protagonistas de la temporada. Tras los meses de lluvia y la vuelta del sol, esta oruga comienza a dejarse ver en su recorrido habitual, desde los pinos hasta el suelo, donde se hunden durante unos meses para transformarse en mariposa. Ante el aumento de la presencia de este ejemplar, el presidente de la Sociedad Andaluza de Entomología, José Manuel Moreno-Benítez, ha compartido una serie de consejos para proteger a las mascotas de posibles urticarias.
El experto ha señalado que nos encontramos en época de procesionaria, que suelen bajar entre los meses de febrero y marzo en Almería, aunque esto puede depender de la zona. Respecto a las cantidades que puede haber esta temporada, ha apuntillado que "posiblemente haya más presencia que en años anteriores" al haber vivido un invierno bastante cálido, pues es el frío el que limita su supervivencia cuando son huevos. Ahora bien, apunta que si bien estas orugas "las procesionarias tienen su parte mala", refiriéndose a las reacciones a sus pelos, forman parte del ecosistema y, aunque parezca que hay muchas, "hay que convivir con ellas".
¿Dónde está más presente la oruga?
Respecto a dónde está más presente este ejemplar, Moreno-Benítez ha apuntado que principalmente en zonas donde haya pinos. En la provincia de Almería es la Sierra de Los Filabres y Sierra Nevada donde mayoritariamente hay pinares pero también hay en zonas urbanas, incluida la capital. En los pueblos, los pinos son la decoración que antiguamente se colocaba en los patios de los colegios o en zonas deportivas al aire libre. Como indicó el experto, entre los meses de febrero y marzo es cuando las orugas procesionarias bajan de los pinos al suelo, a veces esta puede comenzar a finales de enero si el invierno ha sido caluroso. Una vez abajo, buscan tierras arenosas donde se introducen y pasan de crisálida, a ya a finales de verano, entre agosto y septiembre, convertirse en mariposas.
Recomendaciones para cuidar a las mascotas
Estos insectos están recubiertos de unos pelos que acaban en espinas con toxinas, que provocan urticaria si se tocan o se clavan, así como si se respiran. La mayor problemática con estos ejemplares es cuando se acude con mascotas o niños a zonas donde se concentran. Los perros olisquean por el suelo y pueden toparse con las orugas, no solo rozándolas con su piel, también llegando a comérselas. Explica que en estos casos los animales pueden sufrir una reacción alérgica que les provoque el cierre de las vías respiratorias y se ahoguen, pudiendo llegar a causar la muerte de las mascotas. En el caso de los niños, también por su naturaleza curiosa, pueden tocar o coger estas orugas, provocándoles urticarias.
A modo de prevención, Moreno-Benítez recomienda que en estos días en los que hay una mayor presencia del insecto se evite ir a pasear con perros a zonas con pinos. Y si se acude a estas, estar muy pendiente del animal.
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