Crónicas del hogar moderno: el auge animal en Málaga y Córdoba frente al enigma de Almería
Córdoba lidera la densidad de mascotas por habitante mientras Almería queda por debajo de la media
¿Perros o gatos? Los datos revelan qué mascota está ganando la batalla en Almería
A primera hora de la mañana, cuando los parques empiezan a llenarse de paseadores con correa y bolsas en la mano, la escena no es la misma en todas las provincias andaluzas. En algunas basta quedarse cinco minutos para ver pasar varios perros. En otras, el movimiento es más discreto. Esa diferencia cotidiana ahora puede medirse con un dato sencillo: cuántos habitantes hacen falta para que aparezca una mascota.
Andalucía supera los 2,4 millones de animales de compañía registrados, pero ese máximo histórico no se traduce igual en todo el territorio. Hay provincias donde convivir con animales es casi norma y otras donde sigue siendo algo más puntual. El registro permite ir más allá del total y bajar a una escala más humana.
Donde la mascota es parte del vecindario
Córdoba es el caso más claro. Con algo más de 253.000 mascotas para una población que ronda los 770.000 habitantes, la provincia se mueve en torno a 33 animales por cada 100 vecinos, lo que equivale a una mascota por cada tres personas. Es un patrón que se nota en la calle: pocas concentraciones, pero presencia constante.
No es solo una cuestión de perros, que siguen siendo mayoría. El gato ha ido ganando terreno poco a poco, hasta convertirse en una figura habitual en pisos y viviendas pequeñas. La convivencia no es llamativa, pero sí muy extendida, casi integrada en la rutina diaria.
Málaga presenta una escena distinta. En números absolutos es la provincia con más mascotas de Andalucía, más de 527.000, pero su población también es mucho mayor. El resultado es una ratio cercana a 29 animales por cada 100 habitantes, algo menos que Córdoba. Aquí la sensación no es de normalidad silenciosa, sino de acumulación.
En barrios densos, urbanizaciones y zonas costeras, las mascotas se concentran. Hay muchos animales, muchos dueños y muchos servicios alrededor. La convivencia existe, pero se reparte de forma desigual según el tipo de municipio y el modelo urbano.
Sevilla se mueve en un punto intermedio. Con algo más de 465.000 mascotas y una población amplia, la provincia ronda 25 animales por cada 100 habitantes. No destaca ni por exceso ni por defecto. La mascota está presente, pero no marca el paisaje cotidiano de forma tan clara como en Córdoba.
Donde la convivencia llega más despacio
Almería cierra el mapa. Con 184.601 mascotas registradas para una población superior a los 730.000 habitantes, la provincia se queda en torno a 24 animales por cada 100 vecinos, lo que implica que hacen falta más de cuatro personas para sumar una mascota registrada.
Eso no significa necesariamente que haya menos animales en los hogares, pero sí que la identificación es menos intensa y que el patrón residencial es distinto. Más dispersión, más peso del medio rural y menos visibilidad en el espacio público.
Huelva y Jaén se sitúan en posiciones similares. En ambas provincias la ratio se mueve entre 26 y 27 mascotas por cada 100 habitantes, con un dominio claro del perro y una presencia felina todavía contenida. Son territorios donde el animal acompaña, pero no define el día a día urbano.
Granada introduce un matiz. Aunque su ratio ronda valores medios, el peso del gato es mayor que en otras provincias del interior. En pisos pequeños y entornos universitarios, el felino empieza a notarse más, incluso cuando el perro sigue siendo mayoritario.
El resultado es un mapa que no sigue al de población ni al de tamaño económico. No hay una Andalucía homogénea en convivencia con animales. Hay provincias donde la mascota es parte del vecindario y otras donde sigue siendo algo más discreto. Y esa diferencia, más que en los grandes totales, se percibe cuando se cuenta cuántos vecinos hacen falta para que aparezca una.
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