Día Internacional de la Epilepsia La pandemia provoca un aumento de los casos de epilepsia sin diagnóstico

  • La situación resulta preocupante además por la carencia en el tratamiento, o porque este no sea adecuado

  • Las consultas del Hospital Universitario continúan su actividad con la atención de más de 40 pacientes cada semana

Consulta del Hospital Universitario Torrecárdenas Consulta del Hospital Universitario Torrecárdenas

Consulta del Hospital Universitario Torrecárdenas / Rafael González

La pandemia de la Covid-19 ha alterado prácticamente todos los parámetros de nuestra vida, y algo tan importante como la epilepsia, no se escapa de ello. Sin embargo, cabe destacar que a día de hoy, “no se ha demostrado que la infección por SARS-Cov2 sea responsable, al menos de forma representativa, de crisis epilépticas (salvo en los raros casos de Encefalitis por SARS-Cov2) ni agravamiento de las mismas en pacientes con Epilepsia crónica previa”.

Es cierto que los confinamientos y la situación general que la sociedad vive en relación a esta ya larga pandemia “ha hecho que los niveles de ansiedad sean especialmente elevados y ello se puede traducir en una perdida de control de las crisis en determinados pacientes vulnerables”. Según reconoce el doctor Pablo Quiroga, neurólogo del Hospital Universitario Torrecárdenas y miembro de la Sociedad Andaluza de Neurología , “esta situación ha generando un gran impacto psicológico en la población llegando a observar una importante disminución de consultas no motivadas por la COVID-19, lo cual resulta preocupante ya que podrían aumentar los casos de epilepsia sin diagnóstico, y sin tratamiento, o con tratamiento no adecuado”.

El número total de pacientes en consultas especializadas supera las 1.000 personas con epilepsia de difícil control

Quiroga ha detallado que Torrecárdenas cuenta con una consulta especializada en epilepsia farmacoresistente, epilepsia de difícil control “en la cual vemos aproximadamente 40 personas con epilepsia a la semana”. “Tenemos otras consultas en las que vemos también pacientes con epilepsia que son de más fácil control”. El número total de pacientes en consultas especializadas supera las 1.000 personas con epilepsia de difícil control, siendo la incidencia de la epilepsia en la población almeriense es de aproximandamente de un 1%. Torrecárdenas cuenta además con una consulta especializada de Neuropediatría que atiende a niños recién nacidos y hasta los 14 años que tengan epilepsia. “A partir de esa edad pasan a nuestra consulta como adultos para continuar el seguimiento”.

El doctor Pablo Quiroga El doctor Pablo Quiroga

El doctor Pablo Quiroga / D.A.

El Hospital almeriense cuenta con un equipo que apoya la consulta para el diagnóstico tanto de resonancia magnética como de neurofisiología con electroencefalograma y vídeo encefalograma y algunas técnicas de medicina nuclear en caso de que fuese necesaria. “Tenemos unos laboratorios para el estudio de epilepsia de origen autoinmune y también hacemos seguimiento a los pacientes con epilepsia por un ictus o porque hayan tenido algún tumor”, ha concretado el experto.

La epilepsia es una enfermedad crónica del sistema nervioso que se caracteriza por la presencia de crisis epilépticas. Según la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE), la epilepsia es “una alteración cerebral caracterizada por la predisposición permanente para generar crisis y por las consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales derivadas de esta condición, siendo posible su diagnóstico tras una crisis aislada (no provocada)”.

La figura del farmacéutico comunitario

La figura del farmacéutico comunitario cobra especial interés en materias como la educación sanitaria, la detección precoz y el diagnóstico temprano, o la optimización de los tratamientos farmacológicos. Esa función educadora se concreta en la información fácilmente comprensible, pero con rigor científico, que el farmacéutico puede ofrecer a los pacientes sobre los medicamentos antiepilépticos y su interacción con otros medicamentos (incluidos los de automedicación); así como sobre la necesidad de prevenir factores que pueden desencadenar crisis, como el estrés emocional –agravado por la situación de pandemia- o el consumo de alcohol.

También se debe contribuir a desterrar falsos mitos, pues la realidad es que la epilepsia no es ‘una enfermedad mental’, sino un problema neurológico; que tampoco es una enfermedad contagiosa; o que las probabilidades de heredar la enfermedad son muy bajas.

Igualmente, se puede dirigir a las personas de nuevo diagnóstico hacia asociaciones de pacientes que ofrecen información, apoyo y diversos servicios socio-sanitarios, como asistencia psicológica, como la Federación Española de Epilepsia o distintas asociaciones locales de pacientes con epilepsia, recogidas en el directorio https://vivirconepilepsia.es/asociaciones-pacientes-epilepsia. Otro ámbito de actuación es la detección precoz y promoción del diagnóstico temprano, ejerciendo el farmacéutico de agente centinela.

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