La estación histórica de Almería desaparece entre hormigón

El edificio ferroviario inaugurado en 1895, diseñado por el arquitecto francés Laurent Farge para la compañía Fives-Lille y vinculado a la ingeniería de la escuela de Eiffel, queda visualmente atrapado entre el residencial construido sobre el antiguo Toblerone y la nueva estación del AVE en obras

Cada vez más estrecho: un embudo peatonal en Almería junto a la futura estación

La antigua estación de tren, entre dos fachadas de cemento en Almería.
La antigua estación de tren, entre dos fachadas de cemento en Almería. / R. E.

Desde la Avenida del Mediterráneo el paisaje ferroviario de Almería ha cambiado en pocos años. Donde durante décadas se distinguía con claridad la silueta de la antigua estación de tren, hoy aparecen primero las estructuras de hormigón de la futura estación del AVE y, detrás, los grandes bloques residenciales levantados sobre el solar del antiguo Toblerone.

El nuevo complejo ferroviario ocupa una superficie y un volumen muy superiores a los que tuvo durante años la estación intermodal provisional. Aquella infraestructura ya alteraba parcialmente la vista del edificio histórico, pero el crecimiento actual de la estación de alta velocidad introduce una presencia mucho mayor de hormigón.

Desde determinados puntos de la avenida resulta ahora más difícil identificar el perfil de la estación histórica. Las nuevas estructuras se levantan delante del edificio del siglo XIX, mientras que los bloques residenciales situados detrás terminan de cerrar el fondo de la perspectiva urbana.

El resultado es un cambio notable en la imagen de esta zona de la ciudad. La estación histórica, que durante décadas destacaba en el paisaje ferroviario, queda hoy más integrada —y también más oculta— entre nuevas construcciones y grandes infraestructuras de transporte.

Un edificio ferroviario del siglo XIX

La estación de ferrocarril de Almería se construyó entre 1890 y 1893 y entró en servicio en 1895, coincidiendo con la puesta en marcha de la línea Guadix-Almería. El proyecto fue realizado por el arquitecto francés Laurent Farge para la compañía industrial Fives-Lille, encargada de las obras ferroviarias.

El diseño responde al modelo de arquitectura ferroviaria que se extendió por Europa a finales del siglo XIX, combinando hierro, vidrio y ladrillo. Ese lenguaje constructivo estaba muy vinculado al desarrollo de la ingeniería francesa de la época, influida por las técnicas estructurales popularizadas por Eiffel.

El cuerpo central del edificio se caracteriza por su gran fachada acristalada, cubierta por un tejado a dos aguas y flanqueada por alas laterales de ladrillo. Este esquema era habitual en las estaciones ferroviarias del periodo industrial, pensadas tanto para la funcionalidad del transporte como para su presencia urbana.

Durante décadas la estación fue la principal puerta ferroviaria de la ciudad. Desde sus andenes partían trenes que conectaban Almería con el interior peninsular y con los corredores mineros del sureste, en un contexto en el que el ferrocarril era clave para la exportación de mineral.

Un nuevo eje ferroviario

La llegada de la alta velocidad está transformando completamente el entorno ferroviario de la capital. La nueva estación del AVE reorganiza las instalaciones y modifica el paisaje urbano en el acceso oriental de la ciudad, en un proceso que redefine el espacio que durante más de un siglo ocupó el ferrocarril.

Mientras avanzan las obras, la silueta de la estación histórica queda cada vez más integrada dentro de ese nuevo escenario. Entre el residencial del antiguo Toblerone y el volumen creciente de la futura estación ferroviaria, uno de los edificios más reconocibles del patrimonio industrial de Almería aparece ahora más escondido dentro del nuevo paisaje urbano.

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