Jaén se va y Almería aguanta: el contraste más claro de la Andalucía que emigra

El contraste entre provincias refleja trayectorias económicas y demográficas muy diferentes dentro de Andalucía

Almería sobrepasa a Córdoba y ya es la quinta provincia más habitada de Andalucía

Invernaderos de Almería y olivares de Jaén, dos paisajes productivos distintos que ayudan a entender las diferentes trayectorias demográficas de ambas provincias dentro de Andalucía.
Invernaderos de Almería y olivares de Jaén, dos paisajes productivos distintos que ayudan a entender las diferentes trayectorias demográficas de ambas provincias dentro de Andalucía. / DDA

Hay cifras que, colocadas una junto a otra, explican una región mejor que cualquier discurso. En el mapa de los andaluces que viven fuera de su comunidad, Andalucía aparece atravesada por contrastes territoriales muy marcados, que no responden a una sola causa ni a un mismo momento histórico.

Los datos oficiales sobre andaluces residentes en el resto de España sitúan un extremo muy claro del fenómeno. Jaén acumula 260.686 personas nacidas en la provincia que hoy residen fuera de Andalucía, una cifra que la coloca en cabeza y que refleja décadas de salida continuada.

En el lado opuesto aparece la provincia con menor volumen de población viviendo fuera. Almería suma 90.871 personas nacidas allí que residen en otras comunidades, un dato que no implica ausencia de emigración, pero sí una intensidad claramente menor.

La distancia entre ambas provincias no es anecdótica. Jaén supera en casi 170.000 personas a Almería en población residente fuera, una brecha que apunta a trayectorias económicas y demográficas muy distintas dentro de la misma comunidad.

Este fenómeno no responde a movimientos recientes. España acoge a población andaluza que se marchó en distintas etapas, desde procesos industriales y migraciones laborales antiguas hasta salidas más ligadas al empleo y la formación en épocas posteriores.

Jaén y Almería, los dos extremos del mapa andaluz

En el caso de Jaén, el volumen acumulado refleja una salida prolongada en el tiempo, vinculada a una estructura productiva muy marcada y a un mercado laboral con ritmos propios, lo que a lo largo de los años ha favorecido que parte de la población busque oportunidades fuera de la provincia. Es una dinámica que se observa de forma continuada en distintas etapas históricas.

Almería presenta un perfil distinto. Su menor volumen exterior apunta a una mayor capacidad de retención relativa, apoyada en sectores como la agricultura intensiva y en una estructura económica que, con altibajos, ha mantenido población. Almería no es ajena a la emigración, pero la ha contenido en mayor medida.

El contraste entre ambas no es aislado, pero sí el más evidente. Andalucía muestra comportamientos muy distintos según el territorio, lo que impide hablar de una única “emigración andaluza” homogénea.

El bloque intermedio de provincias

Entre esos dos extremos se sitúa un grupo amplio de provincias con cifras elevadas de población en el exterior. Granada suma 214.180 personas nacidas allí viviendo fuera de Andalucía, una cifra que la sitúa entre las provincias con mayor pérdida acumulada.

Muy cerca aparece Córdoba, con 213.800 personas residiendo fuera, un volumen prácticamente idéntico que apunta a dinámicas similares de salida prolongada en el tiempo. Córdoba comparte con Granada un perfil interior con menor atracción laboral histórica.

Algo más abajo se encuentra Sevilla, que pese a su peso demográfico registra 188.805 personas nacidas en la provincia viviendo fuera. Sevilla no lidera la salida, pero tampoco queda al margen del fenómeno.

Málaga presenta una situación diferente. Con 118.760 personas fuera de Andalucía, muestra una mayor capacidad de retención relativa, apoyada en su dinamismo económico y en su atractivo residencial. Málaga se distancia así de las provincias del interior oriental.

Cádiz ocupa una posición intermedia, con 130.835 personas viviendo fuera, mientras que Huelva aparece con 49.365, una cifra influida tanto por su menor tamaño poblacional como por su estructura económica. Cádiz y Huelva representan realidades distintas dentro del litoral andaluz.

Más de un millón de andaluces viviendo fuera

Sumando todas las provincias, Andalucía alcanza los 1.267.302 residentes nacidos en la comunidad que viven en otras regiones españolas, una cifra que da dimensión real al fenómeno de la emigración interior.

El principal destino de esa población es Cataluña, donde residen 481.871 andaluces, muy por delante del resto. Cataluña ha sido históricamente el gran polo de atracción para la emigración andaluza.

En segundo lugar aparece Madrid, con 245.695 andaluces, seguida de la Comunidad Valenciana, con 173.591. Madrid y la Comunidad Valenciana completan el eje principal de destino fuera de Andalucía.

No todas las provincias alimentan esos destinos con la misma intensidad. Jaén aporta un volumen muy elevado a esos territorios, mientras que Almería lo hace de forma mucho más contenida, reforzando el contraste entre ambas.

Leído en conjunto, el mapa es claro. Andalucía no emigra de forma uniforme: hay provincias con salidas muy intensas y otras que logran retener mejor a su población.

Y en ese retrato general, sin necesidad de exagerar ni simplificar, Jaén representa el extremo de mayor salida acumulada y Almería el de mayor resistencia relativa dentro de la comunidad.

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