Los mercadillos y las bolsas de plástico conservan su idilio en Almería

Comercio ambulante

Siete meses de prohibición no logran todavía romper en su totalidad los años de relación tóxica

La presencia del plástico no biodegradable desciende no obstante

Invasión de bolsas de tela y contenedores para desterrar el plástico de los mercadillos de Almería

Mercadillo de la Bola Azul con bolsas visibles entre los clientes, algunas de plástico biodegradable y otras no. Otros optan por llevarse su carro de la compra.
Mercadillo de la Bola Azul con bolsas visibles entre los clientes, algunas de plástico biodegradable y otras no. Otros optan por llevarse su carro de la compra. / Marian León

30 de mayo 2024 - 07:00

Se fabrican a partir del petróleo, un recurso no renovable, costoso, cada vez más escaso y responsable de la emisión de gases de efecto invernadero. No son reciclables –cuesta mucho más que fabricar nuevas–, tardan entre 150 y 1.000 millones de años en desintegrarse y la mayoría, acaba en mares y océanos. Y aún así, según los datos de Naciones Unidas, se consumen en el mundo 5 billones de bolsas de plástico al año.

La capital almeriense intenta poner coto a su uso, al menos, en los mercadillos y a golpe de una ordenanza, la que regula el funcionamiento del comercio ambulante, en la que el Ayuntamiento ha dejado plasmada la prohibición del empleo de este tipo de bolsas, que también trae de cabeza a los servicios municipales de la limpieza. La prohibición lleva varios meses intentando imponerse en la venta ambulante a regañadientes y sin llegar a expulsar en su totalidad el plástico no biodregradable de los puestos ni tampoco de las manos de los consumidores, si bien la mejoría obtiene aquella nota esperanzadora de ‘progresa adecuadamente’.

MCR, consumidora

"Depende del vendedor, hay puestos que te dan y otros que no usan bolsa pero reniegan”

Es perceptible en los siete mercadillos que se asientan en diferentes días de la semana en Plaza de Pavía, Los Ángeles, Bola Azul, Auditorio, Estadio, El Alquián y Cabo de Gata. Los vendedores rotan de un sitio a otro por lo general, razón por la que no depende del barrio en el que se celebre sino más bien del puesto, como apunta M.C.R., quien suele hacer sus compras en el del Estadio. “Me acaban de dar una en un puesto y, en otro, le he preguntado al vendedor y me ha dicho que no tenía por la prohibición. Eso sí, renegando porque no entiende que si prohíben el plástico por qué no dejan de fabricarlo. Pero sí, en general, se ve mucha bolsa”, apunta observando a su alrededor.

Lorena Nieto, concejal de Comercio

"La mayoría de las bolsas que se ven en los mercadillos son reutilizables”

Lo cierto es que los clientes cargan sus compras en bolsas plásticas. Son pocos los que se acuerdan en llevarse de sus casas textiles y eso que en muchos puestos han desaparecido de la vista, y también de la mirada comprobatoria de los agentes de la Policía Local y los inspectores de Salud y Consumo, que realizan periódicamente sus rondas por las calles de cada mercadillo. No están a la vista, pero en muchos casos, las pides y, como las setas, ‘aparecen’: “A mí me las han dado en todos los puestos a los que he ido”, comenta otra vecina de Almería, que prefiere no dar ni nombre ni iniciales.

Otra explicación diferente al motivo por el que en el mercadillo se siguen viendo bolsas la ofrece la concejal Lorena Nieto, responsable del área de Empleo, Comercio y Juventud.

“En su mayoría son bolsas reciclables y es un gran paso el que están dando los vendedores ambulantes para que los mercadillos de Almería sean comercios sostenibles. Casi todos los vendedores están a favor y prácticamente el cien por cien emplean envoltorios reutilizables”, indica la edil quien contempla ese salto hacia adelante con la prohibición de las bolsas que, añade, ha ido acompañada del incremento de contenedores de tal manera que haya “uno por cada puesto”.

Consumidoras con bolsas en Plaza Pavía.
Consumidoras con bolsas en Plaza Pavía. / Marian León

Y es que las bolsas de plástico son de hecho uno de los talones de Aquiles de la limpieza viaria, especialmente cuando pega el viento y los alrededores de los mercadillos se convierten en un paisaje de residuos voladores. Los cercanos al mar, como es el caso del mercadillo de El Alquián o el del sábado en la Vega de Acá, tienen además agudizadas las consecuencias medioambientales, puesto que muchas de estas bolsas acaban flotando en el Mediterráneo, constituyendo una trampa mortal para la fauna.

Desde hace varios años, ecologistas vienen pidiendo medidas al Consistorio para frenar el extendido uso del plástico en el comercio ambulante y el propio Ayuntamiento ha venido recabando durante años quejas ciudadanas por cómo se quedan los espacios cuando la venta finaliza la jornada.

Botellas, bolsas y otros residuos, en el entorno del Estadio.
Botellas, bolsas y otros residuos, en el entorno del Estadio. / Javier Alonso

Dolores García, consumidora

"Es maravillosa la prohibición, pero lo que tienen que hacer es mejorar la limpieza”

“He ido recientemente a El Alquián y a este de Plaza Pavía, y lo noto más limpio. Me parece una medida maravillosa y eso que no soy una fanática de los ODS, pero es que, en general, la ciudad está sucia. Lo que tienen que hacer es reforzar el servicio de limpieza durante el mercadillo para evitar que luego las bolsas se esparzan y lleguen al mar”, sugiere Dolores García, mientras su acompañante apunta, crítica, que es “horroroso cómo se queda el entorno del Estadio”, sobre todo los días ventosos.

Restos de basura al lado de los contenedores tras la celebración del mercadillo del Estadio.
Restos de basura al lado de los contenedores tras la celebración del mercadillo del Estadio. / Javier Alonso

“El viento es un handicap en Almería”, reconoce la concejal de Comercio, quien incide en las campañas de concienciación que “periódicamente” lanza el Ayuntamiento, dirigidas tanto a los vendedores como a los consumidores, así como en el más del centenar de contenedores y en la disposición de bandejas para aquellos comerciantes ambulantes que generan residuos orgánicos a favor de unos mercadillos limpios y sostenibles.

Estos dos objetivos e intentos de mejora se heredan legislatura tras legislatura. El último, a golpe de normativas. En 2020, el Ayuntamiento desistía de la modificación de la ordenanza de la venta ambulante para volver a incoar un expediente y adaptar el articulado almeriense al modelo acordado por el Consejo Andaluz de Comercio, e incluir además la prohibición del empleo de las bolsas de plástico, que no vio la luz, con su publicación en el BOPA, hasta octubre del pasado año. Son siete meses los transcurridos con resultados aún por acrecentar y asentar.

Apercibimientos sin sanciones

La modificación de la Ordenanza Reguladora del ejercicio del Comercio Ambulante fue, tras un demorado proceso administrativo, aprobada definitivamente en el mes de octubre del pasado año. La normativa local se adaptaba así al Real Decreto 293/2018, de 18 de mayo, y el Ayuntamiento incluía en su texto la prohibición del uso de bolsas de plástico no biodegradables con su correspondiente capítulo sancionador con infracciones a las que les corresponde multas cuya cuantía parten de los 1.500 euros y pueden llegar alcanzar los 18.000.

Los agentes de la Policía Local, así como los inspectores de Salud y Consumo, recorren habitualmente los siete mercados de la capital, pero el Ayuntamiento no ha hecho uso pleno de su capacidad sancionadora, a tenor de las declaraciones de la concejal de Consumo. “Alguna multa se ha puesto”, comenta la edil enfocada más hacia las tareas de apercibimiento que, durante estos siete meses de vigencia de la ordenanza, “están realizando la Policía y los inspectores. Son familias trabajadoras y casi todas están a favor de la medida”, apunta Nieto, quien piensa seguir desplegando campañas de concienciación al objeto de alcanzar el deseado sello de mercadillo sostenible.

El mercadillo ilegal de El Puche crece a sus anchas

La avenida Mare Nostrum acoge cada domingo el mercadillo de El Puche, populoso pero también ilegal y, por tanto, exento de los pertinentes controles como los sanitarios. Es un problema que, como el Guadiana, aparece y desaparece a lo largo de los años. Este punto de venta reapareció el pasado verano y su número de puestos va creciendo sin que todavía se hayan tomado medidas.

No ha habido contactos entre la Subdelegación del Gobierno de España en Almería, de la que dependen las Fuerzas de Seguridad, y el Ayuntamiento de la capital, como ha reconocido la concejal de Comercio, Lorena Nieto, quien en un reciente Pleno, preguntada por el Grupo Socialista por este mercadillo ilegal, solicitaba el auxilio de la Subdelegación con el propósito de erradicarlo y trabajar en la composición de un nuevo mercadillo, totalmente regulado, como apuestan también familias de este comercio ambulante quienes han desplegado pancartas en la Plaza Vieja con sus reivindicaciones y mantenido conversaciones con los responsables políticos competentes.

La venta ambulante en El Alquián se debate entre varias ubicaciones

Mientras que este colectivo se encuentra a la espera de la adopción de medidas –en años anteriores operaciones de la Policía Nacional con el apoyo de la Local lograban disolver la venta ilegal en El Puche–, los comerciantes ambulantes de El Alquián también están pendientes de las decisiones de despacho.

El de El Alquián es, sin duda, el mercadillo que recibe más denuncias y quejas por la contaminación del entorno aledaño al parque natural. Recientemente, se ha procedido a la limpieza de vertidos en la rambla, si bien hay planes en ciernes para reubicar este comercio ambulante dentro, eso sí, de este núcleo urbano, como apunta Nieto.

Según ha abundado la concejal del Partido Popular, el Ayuntamiento tiene sobre la mesa varias ubicaciones alternativas sobre las que todavía no hay una decisión adoptada. El equipo de María Vázquez quiere contar con la aprobación de las partes implicadas, un plus de dificultad que el Consistorio ya ha probado en ocasiones anteriores como con el traslado del mercadillo de la Plaza de Toros al barrio de Los Ángeles con una fuerte oposición de los propios vendedores que finalmente aceptaron el traslado.

“Estamos viendo posibles ubicaciones, no hay nada decidido porque queremos contar con la opinión de las asociaciones de vecinos y de las AMPAs, además de la de los comerciantes ambulantes”, abunda Lorena Nieto sobre esta medida que vendría también a satisfacer, en función de sus resultados, a los grupos de la oposición que, como el PSOE, han denunciado en varias ocasiones el impacto ambiental.

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