Nuevo terremoto en el Poniente de Almería: tiembla Balanegra y confirma una tendencia
El seísmo, registrado esta semana por el Instituto Geográfico Nacional, se suma a otros movimientos recientes en el poniente almeriense sin que se hayan producido daños ni avisos especiales
Otro fuerte terremoto sacude Almería y se deja notar en casi toda la provincia
El suelo vuelve a moverse en el Poniente de Almería y la sensación ya no es aislada. En pocos días, varios pequeños terremotos aparecen en los registros y confirman una pauta que empieza a repetirse: ajustes breves, de baja magnitud y con efectos muy desiguales en superficie. Esta vez el epicentro se localiza en Balanegra, donde el temblor apenas se percibe, pero deja rastro claro en los sismógrafos.
El movimiento se registra el miércoles 22 de enero, a las 20:00 horas, sin causar daños ni incidencias. No es un seísmo que altere la actividad diaria, pero se suma a otros detectados en jornadas recientes en distintos puntos del poniente, lo que reactiva una pregunta habitual cada vez que la tierra se mueve: por qué algunos temblores se notan y otros pasan desapercibidos.
Los datos proceden del Instituto Geográfico Nacional, que sitúa el foco a poca profundidad y descarta cualquier aviso especial. El organismo no aprecia cambios en el nivel de riesgo ni una secuencia de réplicas asociada a un terremoto principal. Son eventos independientes, cercanos en el tiempo, pero no encadenados entre sí.
Una actividad que se concentra en pocos días
Lo relevante de este último episodio no es su intensidad, sino su encaje en una serie corta de movimientos registrados entre el 19 y el 22 de enero. En ese intervalo, el Poniente acumula varios seísmos pequeños, con comportamientos distintos en superficie y una distribución que apunta a microajustes del terreno, más que a un proceso en escalada.
Algunos de estos movimientos se han llegado a notar levemente en viviendas. Otros, con características similares, no han sido percibidos por la población. La magnitud no lo explica todo. En seísmos pequeños, la profundidad y la forma en que se libera la energía resultan decisivas para que el temblor llegue —o no— al interior de las casas.
El Poniente almeriense se sitúa dentro de una franja con sismicidad frecuente pero moderada. No es un territorio excepcional, aunque sí uno donde las fallas secundarias se activan de forma periódica. Por eso no es extraño que varios terremotos aparezcan en pocos días, incluso en zonas relativamente próximas, sin que ello implique un cambio de escenario.
En este caso, el patrón se repite: movimientos breves, sin daños, sin avisos y sin consecuencias materiales. El suelo se ajusta por tramos y lo hace de manera irregular, a veces perceptible y otras no. La actividad queda reflejada en los registros, aunque para la mayoría pase inadvertida.
El temblor de Balanegra no altera la normalidad ni anticipa episodios mayores. Refuerza una tendencia ya visible estos días en el Poniente de Almería: la tierra se mueve más veces de las que se sienten, y solo en contadas ocasiones ese movimiento llega a notarse.
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