Los poblados de colonización en Almería

Bajo la República, la radicalización política condujo a una ocupación de latifundios y su reparto entre jornaleros

El valioso legado del arquitecto Enrique López Rull

Imagen aérea de Campohermoso. / DIARIO DE ALMERÍA
Ginés Valera

04 de enero 2026 - 07:00

No puede entenderse el alcance del llamado “milagro económico almeriense” propiciado por la agricultura intensiva bajo plástico, sin remontarnos en los años 50 a la gran (y poco reconocida) labor que hizo en nuestra Provincia el Instituto Nacional de Colonización (INC) al transformar suelo baldío en tierra de regadío cultivable y proyectar 14 pueblos de colonización, asentamientos germen de prosperidad económica y social.

Bajo la República, la radicalización política condujo a una ocupación de latifundios y su reparto entre jornaleros. Al finalizar la Guerra, Almería era una Provincia subdesarrollada, carente de infraestructuras, que añoraba el esplendor andalusí de nuestro puerto que cobijaba a la poderosa flota califal y comerciaba con todo el Mediterráneo. Con predominio del sector primario era incapaz de superar la crisis minera y uvera del primer tercio del s. XX, la emigración exterior, la falta de una burguesía emprendedora y en la cola de la renta per cápita nacional.

Con el régimen del General Franco se realizaría una contrarrevolución agraria sin alteración violenta de la estructura de la propiedad. Fue creado así el INC como instrumento para desarrollar un ambicioso programa de aumento de la superficie cultivable y colonización basado en el aumento del regadío y productividad con modernas técnicas, fundamental en la difícil coyuntura de la economía autárquica, que permitiera asentar un campesinado autosuficiente y evitar el éxodo rural a las ciudades y su proletarización. Los agricultores pobres sin tierra y con cargas familiares serían preferentes para instalarse como colonos, recibiendo un lote de tierra de entre 2,5 y 5 has. y una vivienda nueva en un pueblo recién construido sobre terreno expropiado a grandes propietarios incumplidores, a los que se les ofrecía previamente la posibilidad de regar sus campos, sin bien eran pocos los que impugnaban porque sus tierras colindantes aumentaban valor, además de recibir en compensación varias hectáreas en regadío. La actuación del INC en Almería tuvo el protagonismo del General Máximo Cuervo, Director General de Prisiones, muy vinculado con Roquetas de Mar, que consiguió en 1953 la aprobación del Plan General de Colonización del Campo de Dalías, punto de partida de todo el proceso de transformación agrícola, impulsado por los Ingenieros Leandro Pérez, Bernabé Aguilar y Juan Cuadrado.

El Estado asumió de este modo la iniciativa pública en la ordenación del territorio: el proceso de colonización comenzaba con un estudio de viabilidad que justificaba su declaración como Zona de Interés Nacional (ZIN). La planificación posterior se realizaba con los Planes Generales de Colonización hasta concretarse en los proyectos de obras de infraestructuras. La distribución territorial de los pueblos se basaba en el “módulo carro” fijado en 2,5 kms, distancia máxima aconsejable desde las viviendas a las tierras de cultivo, para que los colonos tan solo emplearan 45 min. en los desplazamientos diarios.

El propósito era tener productores autónomos, propietarios de parcela de 2,5 has. más vivienda, recibidas del INC. El colono, procedente de zonas en regresión económica (especialmente La Alpujarra), estaba tutelado los 5 primeros años de entrega del lote y debía pagar una cuota de aparcería y seguir las indicaciones técnicas de explotación (abonos, semillas, herramientas, cultivos…). Después, tendría acceso a la propiedad y consiguiente independencia económica al amortizar la deuda.

La revolución de la agricultura intensiva en la producción hortofrutícola se remonta a la introducción del "enarenado", técnica que permite cultivar en suelos salitrosos de mala calidad. Ello permitió un aumento de la productividad, mayor ganancia y la posibilidad de 3 cosechas. La consecuencia práctica será un “milagro”, al convertir un erial en fértil huerta, regada por el agua de los acuíferos, aflorada por el INC con las motobombas de los pozos, pues el agua superficial de los Canales de San Fernando y Fuente Nueva era insuficiente para la creciente demanda. Posteriormente, los experimentos en parcelas "piloto" confirmaron expectativas y desde 1963 se introduce la técnica del "invernadero", ensayando el modelo tipo parral con capa de polietileno que aumentaba la temperatura media, con el resultado de recolectar frutos de mejor calidad y triplicar la producción con respecto al cultivo tradicional.

Se convirtieron estos pueblos en un modelo de urbanismo y arquitectura, pues se ensayaron soluciones de vanguardia, construcción racional con materiales sencillos propios de la escasez autárquica, que alcanzaba al arte religioso, muy abstracto, con artistas consagrados desde entonces. Y a la vez, se conservaba la personalidad de la cultura rural española. El programa aspiraba a la autosuficiencia de equipamientos: Iglesia con sacristía; edificio administrativo, salón de sesiones y correos; edificio social, con sala de cine y bar; escuelas unitarias y viviendas para maestros; artesanía y comercios. Los pueblos mayores se dotaban además de Hermandad Sindical; Frente de Juventudes y Sección Femenina; instalaciones deportivas y Cementerio. Las parcelas del colono albergaban vivienda y dependencias agrícolas, separadas mediante patio, con acceso independiente desde el exterior.

Así, el Campo de Dalías fue declarado ZIN en 1941, delimitándose 30.347 has. para 792 viviendas en total. Entre 1954 y 1968, se proyectan por los Arquitectos José García-Nieto Gascón, Manuel Jiménez Varea, José Luis Fernández del Amo, Jesús Ayuso Tejerizo y Francisco Langle Granados la ampliación de Roquetas de Mar, El Parador, Las Norias, Camponuevo del Caudillo (así se bautizó la Mojonera), Las Marina, Puebla de Vícar, San Agustín y El Solanillo.

El Campo de Níjar fue declarado ZIN en 1952, abarcando 4.250 has. Se construyen 4 pueblos entre 1958 y 1959 (Campohermoso, Puebloblanco, San Isidro y Atochares) ideados por los Arquitectos José Luis Fernández del Amo, José García-Nieto Gascón y Agustín Delgado de Robles, con un conjunto de 237 viviendas.

Por último, la Zona de Huércal Overa fue declarada ZIN en 1961, con una extensión de 3.200 has. Se proyectaron por el Arquitecto Jesús Ayuso Tejerizo en 1964 los poblados de San Isidro y San Francisco y unas 93 viviendas.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último