El precio de vestirse se dispara en Granada, Almería y Córdoba, ¿por qué?

El vestido sube hasta un 9,5% anual en 2026 mientras el índice refleja un cambio profundo respecto a 2002 en Andalucía

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Varias personas de compras en el interior de un establecimiento. / DDA

El precio de la ropa vuelve a situarse entre los gastos que más presión ejercen sobre los hogares andaluces. Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística en febrero de 2026 muestran que vestirse es especialmente caro en Granada, Almería y Córdoba, tres provincias que lideran el encarecimiento del grupo “Vestido” dentro del IPC base 2025.

Granada registra una subida interanual del 9,5%, la más alta de toda Andalucía. Le siguen Almería, con un 7,7%, y Córdoba, con un 6,7%. El resto de provincias se sitúan por debajo, aunque también con incrementos relevantes, lo que confirma que no se trata de un fenómeno aislado sino de una tendencia extendida.

En términos comparativos, Cádiz apenas alcanza el 2,3% y Jaén el 2,8%, lo que dibuja un mapa desigual dentro de la comunidad. La diferencia entre el 9,5% de Granada y el 2,3% gaditano marca una brecha de más de siete puntos en un mismo grupo de consumo.

El dato cobra mayor relevancia si se observa la evolución estructural desde 2002. En aquel momento, el peso del vestido dentro de la cesta era más estable y la competencia internacional presionaba los precios a la baja. En 2026, sin embargo, el rebote es visible y sostenido en varias provincias, especialmente en el eje oriental andaluz.

El contraste generacional 2002-2026

Si se amplía el foco a casi 25 años, el comportamiento del vestido contrasta con el de otros bienes. Mientras la tecnología ha tendido a abaratarse en términos reales durante este periodo, el textil muestra una evolución más volátil, con fases de contención y repuntes intensos como el actual.

En 2002, el consumo textil estaba marcado por la expansión del comercio físico y una estructura de costes diferente. En 2026, el escenario combina digitalización, cambios logísticos y encarecimiento de ciertos servicios asociados, lo que influye en la dinámica final de precios.

Además, el IPC base 2025 refleja que el vestido no actúa de forma aislada. En Granada, por ejemplo, el aumento del 9,5% coincide con una inflación general del 3,9%, la más alta de Andalucía. Es decir, el textil amplifica una tendencia ya elevada.

En Almería, con una inflación general del 3,3%, el 7,7% en vestido duplica con creces la media provincial. En Córdoba ocurre algo similar: el índice general se sitúa en el 3,0%, pero el vestido escala hasta el 6,7%. En los tres casos, la ropa crece muy por encima del promedio.

No es solo ropa: el contexto provincial

El encarecimiento del vestido se produce en paralelo a otras presiones. Granada combina la subida textil con un 7,1% en restauración y un 5,1% en alquiler. Almería suma un 7,0% en seguros y un 5,3% en servicios de comidas y bebidas. Córdoba, por su parte, presenta incrementos del 7,3% en seguros y del 6,2% en restauración.

Este contexto refuerza la idea de que el gasto cotidiano se encarece por varios frentes simultáneos. El textil no es el único motor, pero sí uno de los más visibles para el consumidor.

Si se compara con 2002, el cambio es estructural. Hace 25 años, la energía y determinados bienes duraderos tenían mayor protagonismo en los picos inflacionarios. En 2026, la presión se desplaza hacia servicios y determinados bienes de consumo frecuente, como la ropa.

La evolución también refleja un patrón territorial. El mayor impacto se concentra en provincias del interior y el este andaluz, mientras que otras zonas mantienen incrementos más moderados. Esta divergencia puede convertirse en uno de los ejes narrativos centrales.

En conjunto, el IPC de febrero de 2026 confirma que vestirse vuelve a ser un gasto tensionado en varias provincias andaluzas. Granada, Almería y Córdoba encabezan la subida anual en un contexto en el que la inflación general ronda el 3%, pero ciertos capítulos duplican esa cifra y reconfiguran el presupuesto doméstico respecto a la realidad de 2002.

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