El Puche entra en las ‘No-go zone’ de España y se queda sin bicis eléctricas
Las empresas encargadas del servicio de alquiler compartido prohíben también el acceso a estas otras ‘zonas rojas’ de la ciudad
Almería estrena su red de bicis de alquiler entre el éxito y el vandalismo
Apenas dos semanas después de la puesta en activo del servicio municipal de bicicletas eléctricascompartidas, la polémica estalla por la exclusión geográfica de determinados puntos de la capital. Las empresas operadoras, Hoppy y Bolt, han delimitado zonas de expulsión, conocidas en el sector como no-go zones, en barrios tradicionalmente señalados por problemas de vandalismo e inseguridad, siendo El Puche el caso más comentado.
La medida ha saltado a la palestra nacional tras las publicaciones de medios como La Gaceta, que vinculan estas restricciones a la composición demográfica y la conflictividad de la zona. Aluden al hecho de que cerca del 70% de los residentes de El Puche sea de origen magrebí como factor determinante para que las empresas privadas consideren que la seguridad de su flota no está garantizada en dicho sector. Pero, en Almería, no es el único.
Cuando la flota de 600 bicis aún no está en su totalidad en circulación –está previsto que sea el próximo mes–, otros espacios de la capital almeriense figuran en las aplicaciones de las empresas que gestionan el servicio con zona acotada con sombreo en rojo. Entre ellas parte de Pescadería y La Chanca, o Las Trincheras pudiendo, en San Cristóbal, llegar al mirador turístico.
Bloqueo de la bici o sanciones
Las empresas que se han interesado por llevar a cabo esta iniciativa piloto a lo largo de un año en la ciudad de Almería –la experiencia será evaluada para su instauración definitiva o descarte posterior–, son Hoppy y Bolt. La primera ha optado por el bloqueo directo del servicio. Al intentar acceder a las inmediaciones de El Puche, desde la avenida Mare Nostrum a las calles interiores del barrio, la App prohíbe la entrada del vehículo, impidiendo que el usuario continúe su trayecto hacia el interior. La advertencia es clara con un mensaje contudente que salta cuando el usuario se aproxima a El Puche o marca el barrio en el mapa: “Zona prohibida. Tu vehículo dejará de funcionar aquí. Si eso sucede, abandona la zona para activarlo nuevamente”.
Bolt, por su parte, utiliza un sistema de sanciones económicas. El mapa de la aplicación muestra también al barrio sombreado en rojo, advirtiendo a los usuarios que terminar el viaje o abandonar la bicicleta en esa zona conlleva una multa de 30 euros.
Las empresas emplean un sistema de geovallado (geofencing) por GPS por lo que pueden rastrear cada una de las 250 bicicletas que, aproxidamente, ya hay en disposición de alquiler. En cuanto el usuario cruza el límite de una no-go zones, lo que ocurre es que la asistencia eléctrica del motor se reduce drásticamente, la bicicleta se vuelve muy pesada y el pedaleo difícil, o se corta por completo.
La aplicación envía notificaciones inmediatas al móvil indicando que estás en un área no permitida y que debes salir de ella para recuperar el servicio. Tampoco se puede cerrar el alquiler dentro del barrio. Si por cualquier motivo se intenta dejarla allí, el contador seguirá corriendo y la empresa te aplicará una multa, como los 30 euros indicados por Bolt, o un recargo por recuperación sustancial.
Por ahora, el Ayuntamiento únicamente ha confirmado el robo de una bicicleta, que fue encontrada en Pechina.
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