Andalucía encadena más de una docena de terremotos en cinco días sin que salten las alertas
Andalucía registra 16 terremotos de baja magnitud entre el 18 y el 23 de enero, con actividad concentrada en Almería, Granada y el mar de Alborán, sin daños ni alertas activadas
Nuevo terremoto en el Poniente de Almería: tiembla Balanegra y confirma una tendencia
Durante cinco días seguidos, el suelo se mueve. No de forma brusca ni espectacular, pero sí constante. Entre el 18 y el 23 de enero, Andalucía y su entorno sísmico inmediato registran 16 terremotos, la mayoría de baja magnitud, repartidos entre provincias interiores y el mar de Alborán. Una secuencia que, sobre el papel, entra dentro de la normalidad, pero que vuelve a poner el foco en una de las regiones con mayor actividad sísmica del país.
La mayoría de estos movimientos pasan desapercibidos para la población. Algunos, sin embargo, se sienten levemente en zonas concretas, especialmente en la provincia de Almería. El patrón no es nuevo, pero la concentración temporal sí llama la atención.
Una secuencia continua entre el 18 y el 23 de enero
Los datos oficiales del Instituto Geográfico Nacional confirman que la actividad se mantiene activa durante toda la semana, con registros diarios y sin grandes picos de energía liberada. No hay terremotos moderados ni fuertes, pero sí una repetición constante de eventos pequeños.
Las magnitudes oscilan entre 1.5 y 2.9 mbLg, con profundidades variables, desde apenas unos kilómetros hasta focos más profundos, cercanos a los 80 kilómetros en el mar de Alborán occidental.
Almería, el punto donde más se nota
La provincia de Almería concentra varios de los seísmos más comentados. En Berja, dos terremotos —uno de ellos con intensidad II–III— llegan a sentirse de forma leve por la población. No hay daños, pero sí llamadas de vecinos preguntando qué ha ocurrido.
También se registra actividad cerca de Balanegra, con un evento superficial que refuerza la sensación de que el Poniente almeriense vuelve a estar bajo vigilancia sísmica, como ya ha ocurrido en otros episodios recientes.
Granada, Málaga, Jaén y Córdoba también entran en el mapa
Fuera de Almería, la actividad se reparte de forma más dispersa. Granada suma dos terremotos, en Maracena y Loja, ambos de baja magnitud. Málaga registra un evento profundo al noroeste de Alhaurín de la Torre, menos perceptible en superficie pero relevante desde el punto de vista técnico.
Jaén, con un seísmo al suroeste de Chilluévar, y Córdoba, cerca de Montoro, completan el mapa interior. Ninguno de estos eventos provoca incidencias, pero confirman que la actividad no se limita a la costa.
El mar de Alborán, clave en la actividad sísmica
Una parte sustancial de los terremotos se localiza en el mar de Alborán, una de las zonas sísmicamente más activas del entorno andaluz. Allí se registran varios movimientos en los sectores norte, sur y oeste, algunos a gran profundidad.
Estos seísmos no suelen sentirse en tierra, pero son fundamentales para entender el contexto general. El Alborán actúa como una válvula de liberación de energía, con microajustes constantes entre placas tectónicas.
Golfo de Cádiz y el entorno atlántico
A la secuencia se suman también varios terremotos en el Golfo de Cádiz, otra zona habitual de actividad sísmica. Son eventos moderados, lejos de la costa, pero directamente vinculados al sistema tectónico que afecta al suroeste peninsular.
Este patrón mixto —Mediterráneo y Atlántico— refuerza la idea de una semana especialmente activa en el conjunto del sur de la Península.
¿Es una situación anómala?
Los expertos lo descartan. Según los registros históricos del IGN, Andalucía presenta cientos de terremotos cada año, la mayoría de magnitud baja. Lo que cambia en esta ocasión es la percepción: varios días seguidos con registros repartidos por distintas provincias.
No hay enjambre sísmico claro, no hay incremento progresivo de magnitudes y no aparece ningún evento precursor de mayor tamaño. Técnicamente, la secuencia se considera estable.
Los terremotos sentidos, minoritarios
De los 16 eventos contabilizados, solo uno alcanza intensidades II–III, perceptibles para algunas personas en reposo. El resto queda por debajo del umbral de percepción humana o se produce en zonas marinas alejadas.
No se activan planes de emergencia ni se emiten avisos especiales. La situación se mantiene bajo seguimiento ordinario.
Andalucía, una región sísmicamente activa por naturaleza
La posición geográfica de Andalucía, en el límite entre la placa africana y la euroasiática, explica esta actividad recurrente. No se trata de episodios excepcionales, sino de un comportamiento estructural del territorio.
Cada pequeño terremoto libera parte de la energía acumulada, reduciendo la probabilidad de tensiones mayores a corto plazo, según los modelos actuales.
Vigilancia constante, sin alarmas
El balance final es claro: 16 terremotos en cinco días, magnitudes bajas, sin daños y con una distribución amplia. Un recordatorio silencioso de que el subsuelo andaluz está vivo, pero también de que los sistemas de vigilancia funcionan y ofrecen información en tiempo real.
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