El vaper: la nueva puerta de entrada a otras drogas

Cuida tu salud mental

Por qué el vapeo normalizado entre adolescentes no es inocuo y puede abrir el camino al tabaco y la marihuana

Los retos de la salud mental para este año 2026

Vaper
Vaper / D.A.
Raúl Carrera Fernández
- Psicólogo en Antas

11 de enero 2026 - 08:00

Podemos clasificar las drogas en dos tipos, si son drogas blandas o drogas duras. La diferencia principal se basa en la capacidad que tienen de generar una dependencia tanto física como psicológica, así como las consecuencias que tienen en la persona y los de su alrededor. Aunque la clasificación depende de diferentes fuentes, normalmente se considera que las drogas blandas y por lo tanto menos “adictivas” serían la cafeína o el cannabis por ejemplo. En el caso de las drogas duras, encontraríamos la cocaína y la heroína como ejemplos claros de drogas que producen un daño físico, mental, económico y social, tanto en la persona que consumo con en aquellos que están a su alrededor.

Pero, hay una cuestión importante a tratar, y es el concepto de puerta de entrada. La puerta de entrada sirve para describir aquellas conductas que propician la aparición de otras que son más graves. En el caso de las drogas, tenemos algunas sustancias que son puertas de entrada a otras, como por ejemplo el tabaco que es puerta de entrada para la marihuana, que a su vez es puerta de entrada para el éxtasis o mdma, que a su vez es puerta de entrada para la cocaína. ¿Qué significa esto? Que es más probable que una persona que fume tabaco el día de mañana pueda consumir marihuana, y por consiguiente, que una persona que fume marihuana es altamente probable que fume tabaco. Las puertas de entrada agravan el problema, añadiendo un mayor riesgo para el consumo de otras sustancias.

Y ahora bien, ¿qué pasa con el vaper? Se ha instaurado en los menores el consumo de vaper como antiguamente pasaba con el tabaco, pero con una diferencia notable. No ven las consecuencias.

Muchas veces el consumo de una sustancia no va asociado a una consecuencia inmediata, como puede ser el salir el fin de semana y fumar un cigarro o pasarse bebiendo. En el caso del vaper ha pasado lo mismo, que fue llegar a España, no saber qué consecuencias tenía y tener una facilidad para el acceso que daba miedo y algunos ya vaticinamos las consecuencias que tendría (como se ha demostrado, problemas cardíacos, pulmonares y cancerígenos, entre otros). Pero hay otro problema más, que es el que comentamos al principio. El vaper es una puerta de entrada para el consumo posterior de tabaco y marihuana. Según el grupo de investigación de cáncer de pulmón, más del 54% de los adolescentes de entre 14 y 18 años ya ha vapeado y entre los más pequeños, el 25,2% de los jóvenes de entre 12 y 13 años ha usado alguna vez estos dispositivos. Esto significa que en una clase de primero de la ESO, con una ratio media de 30 alumnos por aula, 8 alumnos ya han vapeado. Si nos vamos dos cursos por delante, en tercero de la ESO, serían 16 alumnos que ya vapean. Estas cifras se mantienen hasta la edad adulta, donde finalmente se queda en un 20% de la población. Esto significa que en España aproximadamente 8 millones de personas vapean de forma casual o sostenida.

Cifras alarmantes del vapeo aparte, aunque alarmantes, no olvidemos el objetivo de este artículo, que es el de concienciar que hay drogas que suponen una puerta de entrada para otras más duras. Concienciar a los más jóvenes sobre las consecuencias de una sustancia es importante, aunque la clave aquí está en enfocar que la ayuda no únicamente para su yo presente, sinó también para su yo futuro. En un presente cada vez más estresante, los adolescentes buscan vías de escape y de autorregulación que no son siempre sanas. Antes estaba el tabaco, ahora están las pantallas (menos nocivo para la salud física, pero sí para la salud mental) y el vaper se ha instaurado como uno más.

Poder concienciar a los más jóvenes (y si se puede, ya a los más pequeños) de las consecuencias del consumo de drogas es vital para su desarrollo físico y mental, pero añadir este componente de “puerta de entrada” también ayudará a tomar conciencia que lo que hagan en un presente tiene su repercusión en un futuro.

También es importante predicar con el ejemplo, puesto que en la mayoría de las ocasiones harán aquello que vean en casa. Para aquellos padres o familiares que vapean, quizás el vaper no sea una puerta de entrada para otras drogas puesto que ya han pasado esa etapa de probar “cosas nuevas”, pero sí que es un ejemplo (mal) de entretenimiento, de relación y de autorregulación.

Como hemos dicho, el vapeo se ha instaurado porque han hecho una campaña de marketing atractivo y se ha normalizado, añadiendo una percepción de menor riesgo en comparación al consumo del cigarro. Otras personas consumen porque intentan dejar de fumar y lo utilizan como alternativa, y otros como hemos dicho antes también lo utilizan como una forma de regularse emocionalmente (en situaciones de estrés, de aburrimiento o de estrés). Sea como fuere, recordar el concepto de “puerta de entrada” para explicar a los más pequeños de las consecuencias del consumo, porque además de las consecuencias propias del vapeo (enfermedades respiratorias, problemas cardíacos, aumento de la ansiedad por la abstinencia de la nicotina…) también es puerta de entrada para otras drogas como son el tabaco o la marihuana.

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