Emprender antes que fichar: así piensa la Generación Z andaluza

Uno de cada tres jóvenes de 15 a 21 años en Andalucía se ve montando su propio negocio y solo el 11,6% se imagina como asalariado

El giro convive con una realidad laboral dura: el paro de 16 a 25 años supera el 31% en la comunidad, casi nueve puntos por encima de la media española

El paro español sube en 3.584 personas en febrero, su mayor alza en este mes desde 2021, por el desempleo joven

Jóvenes en la Universidad de Sevilla.
Jóvenes en la Universidad de Sevilla.
Cristina Díaz

05 de marzo 2026 - 07:01

Hay una palabra que se repite cuando se pregunta a los adolescentes por su futuro: autonomía. No necesariamente como un plan de vida cerrado, sino como una intuición. La universidad sigue siendo el carril mayoritario, pero el destino ya no se dibuja, como antes, dentro de una empresa. En Andalucía, la generación que hoy está en la ESO, Bachillerato o FP se inclina más por ser su propio jefe que por firmar un contrato.

El 30,7% de los jóvenes andaluces de 15 a 21 años quiere emprender y crear su propia empresa, frente a un 11,6% que optaría por trabajar como empleado. Otro 26,7% se decanta por ser funcionario y un 31% admite que aún no lo tiene claro. Son datos del XI Informe Young Business Talents: La visión de los jóvenes, elaborado por ABANCA y Praxis MMT a partir de una encuesta a 11.117 estudiantes de toda España (trabajo de campo entre septiembre y noviembre de 2025).

El cambio no es solo andaluz. En el conjunto del país, montar un negocio también aparece como primera opción (34,5%) por delante del empleo asalariado (12,5%). Pero la comparación entre comunidades revela matices: Cataluña lidera con claridad la vocación emprendedora: 44,5% de sus jóvenes se ven emprendiendo y apenas 11,9% como empleados. En Murcia, el porcentaje es del 32,9% y en Castilla-La Mancha, el 32,5%. Andalucía se sitúa por debajo de esas cifras, pero consolida la misma idea: la empresa ya no se percibe como refugio.

"Hacen lo que les gusta y trabajan para ellos"

Este informe pone palabras a ese giro. "La cultura y mentalidad de los jóvenes está cambiando mucho. Generaciones pasadas tenían como principal objetivo obtener ingresos suficientes de cara a su futuro y el de sus hijos, y lo hacía mayoritariamente trabajando por cuenta ajena. Hoy en día la situación es diferente. Los jóvenes en general parten de una situación económica mejor que la de sus padres, el trabajo por cuenta ajena se percibe como más inestable que en el pasado, están apareciendo nuevas figuras profesionales, y hay una mayor cultura del emprendimiento. Todo ello influye en este cambio de mentalidad: de trabajar en una empresa a ser sus propios jefes emprendiendo. Hacen lo que les gusta, y trabajan para ellos", sostiene Nuño Nogués, director del estudio.

Cuando se les pregunta por qué emprenderían, los andaluces responden con un tríptico muy reconocible: dedicarse a lo que realmente les gusta (36,2%), ser su propio jefe (30,2%) y disponer de su tiempo sin el horario de oficina (22%).

La paradoja es que la ilusión convive con una dosis alta de realismo. El 77,6% considera que tener éxito emprendiendo es difícil o muy difícil. Y en cuanto a los sectores preferidos para emprender, los jóvenes andaluces se inclinan por ámbitos cercanos: comercio (17,6%), deporte (17%) y economía colaborativa (7,9%).

Si tuvieran que aceptar un empleo por cuenta ajena, los jóvenes andaluces pondrían condiciones muy concretas: estabilidad (43,6%), un salario más alto (40,7%) y un buen ambiente de trabajo (39,3%). El listado revela una idea de fondo: antes de hablar de vocación, piden certezas.

Ese clima de expectativas se entiende mejor al mirar el contexto. En el primer trimestre de 2025, la tasa de paro entre 16 y 24 años se situó en Andalucía en el 34,4%, por encima de la media nacional (26,5%). En comunidades como Madrid (19,6%) o el País Vasco (13,3%), la entrada al mercado laboral es sensiblemente menos áspera.

Universidad sí, pero con más práctica

El estado de ánimo es agridulce. El 45,8% de los jóvenes andaluces cree que el empleo empeorará en los próximos cinco años; el 31,2% piensa que seguirá igual y el 23% que mejorará.

Sin embargo, hay otra cifra que rompe la narrativa del miedo: el 63,5% confía en que encontrará trabajo en menos de un año tras acabar sus estudios. El propio informe advierte de la diferencia entre encontrar empleo y encontrar empleo de calidad.

Cuando explican qué creen que les abrirá puertas, los jóvenes vuelven a lo básico: ganas de trabajar (59,9%), experiencia (49,4%), idiomas (47,3%) y conocimientos (45,7%).

La movilidad sigue pesando. El 61,2% de los jóvenes andaluces se iría a otro país por trabajo, aunque el porcentaje baja respecto a años anteriores.

Las motivaciones no son solo económicas. En Andalucía, la razón más citada es vivir una experiencia nueva (39,8%), seguida de mejor salario (29,8%) y falta de oportunidades en España (19,5%).

En la etapa inmediata, Andalucía mantiene el guion clásico: el 62,7% quiere hacer una carrera, frente a un 16,7% que elegiría FP. Pero el matiz está en cómo quieren aprender: la mayoría pide más práctica y valora herramientas como simuladores empresariales.

Al final, el retrato es el de una generación que se siente preparada (el 56,5% cree estarlo más que sus padres) y que, a la vez, mira el mercado laboral con prevención. Entre el deseo de elegir y el miedo a depender, muchos jóvenes andaluces están construyendo una respuesta propia: si el empleo no garantiza estabilidad, al menos quieren decidir el rumbo

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