La sastrería que esconde el nombre de Tejero y otras anécdotas de los documentos del 23F

Documentos oficiales muestran insultos, conversaciones familiares y una misteriosa tarjeta con el nombre del teniente coronel golpista

El Teniente Coronel de la Guardia Civil, Tejero Molina, (al fondo) tras abandonar el Palacio de Congresos y entregarse.
El Teniente Coronel de la Guardia Civil, Tejero Molina, (al fondo) tras abandonar el Palacio de Congresos y entregarse. / EFE

25 de febrero 2026 - 20:15

La desclasificación de documentos del 23F ha sacado a la luz numerosas anécdotas y detalles curiosos sobre el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Entre la documentación figura una tarjeta de sastrería con un acróstico que forma la palabra "Tejero", conversaciones telefónicas del teniente coronel golpista plagadas de tacos y las reacciones de su familia ante el fracaso del intento de golpe.

El Gobierno ha desclasificado documentos que recogen detalles inéditos sobre aquella jornada, incluyendo escritos y transcripciones de conversaciones que, si bien no aportan novedades históricas relevantes, muestran aspectos desconocidos del golpe de Estado protagonizado por Antonio Tejero en el Congreso de los Diputados.

Entre la documentación destacan intimidades y curiosidades que permiten conocer mejor el contexto y las circunstancias que rodearon aquel episodio que marcó la historia reciente de España.

Una tarjeta con mensaje oculto para el rey Juan Carlos

Uno de los documentos más curiosos es una tarjeta de la sastrería El Corte Español que llegó a manos del rey Juan Carlos I. El secretario general de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo, remitió este documento al director del Cesid, Emilio Alonso Manglano, por indicación del monarca.

La tarjeta de esta sastrería civil y militar contenía un acróstico con seis frases cuyas primeras letras componían verticalmente la palabra "Tejero". Comenzaba con "Tejidos de primerísima calidad" y concluía con "Opción de pago aplazado". Alguien, sin que conste si fue el propio rey o Fernández Campo, había enmarcado con rotulador el mensaje oculto.

Los numerosos tacos de Tejero durante el asalto al Congreso

Las transcripciones revelan que Tejero pronunció "coño" en numerosas ocasiones aquella noche, bastantes más veces que la célebre frase "¡Se sienten, coño!" captada por las cámaras de televisión. En su conversación telefónica con Juan García Carrés, único civil condenado por el golpe, el teniente coronel inició el diálogo con un "Coño. Me cago en la leche".

Cuando García Carrés le pedía que aguantase, Tejero respondía con expresiones malsonantes: "Pero, ¿cómo que aguante? Pero, ¿tú te crees que aquí no aguantamos? ¡Leche! ¿Cómo vamos a salir con lo mal que se está fuera ahora de noche con el frio que hace? Pues claro que aguantamos hasta que vengan los regimientos".

En esa misma conversación, el teniente coronel acabó hablando con su mujer a través de García Carrés: "No, hombre, no, no va a haber sangre, hija mía. No te preocupes. ¿Que te quiero muy poco? Ja, ja, ja", le decía a su esposa.

Las duras palabras de la familia de Tejero

En conversaciones posteriores, cuando ya se conocía el fracaso del golpe de Estado, Carmen Díaz Pereira, esposa de Tejero, llamó "tonto desgraciado" a su marido y aseguró que "lo han dejado solo, para no variar". Llegó a calificarlo de "gilipuertas" cuando comentó con su hijo que había escuchado en televisión que asumía toda la responsabilidad.

Carmen Díaz también habló con su madre por teléfono y le explicó que Tejero había puesto como condición para entregarse ir a la Dirección de la Guardia Civil y después al Pardo. "Ya no sé qué va a hacer el pobre", decía la mujer, a lo que su madre contestaba: "Ponerse a rezarle a Franco. Que vive allí".

La esposa respondió: "No, eso no, Antonio no es un hombre de rezar mucho. Es un hombre bueno, 'honrao' y ya está". Más tarde, una vez detenido Tejero hizo llegar a su mujer una nota en la que le pedía una "muda", que le envió a través de su hijo.

Los problemas para ubicar a los detenidos

La ubicación de los arrestados fue uno de los problemas logísticos que surgieron en las horas posteriores al golpe. En la unidad militar de El Pardo se recibió la llamada de un coronel encargado de distribuir a los detenidos que solicitaba alojamiento para varios capitanes y tenientes.

"Tengo que colocar a 21", explicaba el coronel, al que le respondían: "Como no los metáis en un hospital o en una academia...". El militar argumentaba que "no pueden estar los 21, tengo que ponerlos separaditos". Le propusieron entonces dos habitaciones individuales, eso sí, "muy pequeñas", le advirtieron.

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