Virginia Troconis: "Zapatero no pisará mi casa"
Empresaria
CON MUCHA CALLE. Empresaria, 'influencer', concursante televisiva y hoy copresentadora de 'Callejeando', que se emite sábados y domingos en CanalSur. Virginia Troconis (Acarigua, Venezuela, 1979) se enamoró perdidamente de Manuel Díaz, El Cordobés', y cruzó el charco hace 24 años para mudarse a España. Ama su país y se emociona hablando de los cambios tras la caída de Nicolás Maduro.
Pregunta.–¿Qué le sorprendió más de las calles andaluzas cuando llegó?
Respuesta.–Llegué con 22 años y sobre todo conocí plazas de toros y hoteles. El primer año estuve 70 y tantas tardes viendo torear a Manuel (Díaz, 'El Cordobés', su marido). Tras 24 años en España me surge este regalazo que es 'Callejeando'.
P.–¿Qué lugar le ha asombrado más?
R.–He visto mucha iglesia, tradición, cómo un pueblo o calle vive por su fiesta. He estado en Andalucía Oriental, una gran desconocida para mí. Granada me gustó muchísimo y vi las diferencias entre las gentes de un sitio y otro.
P.–De hecho, para algunos Andalucía no existe.
R.–Cada uno tiene lo suyo y se nota al hablar, al caminar, el carácter… Disfruté y aprendí muchísimo.
P.–¿Qué echa de menos de las calles de Venezuela?
R.–Poderlas vivir como aquí: sin miedo. Pasear, callejear sin miedo.
P.–Dígame qué es lo que menos le gusta de Andalucía.
R.–Son muy suyos. Me acogieron muy bien pero piensan que lo saben todo y que lo de ellos es lo mejor, da igual la provincia. Eso me choca un poco.
P.–De tanto merodear por las calles, ¿se plantea ser taxista?
R.–Soy 'mamiUber', me toca llevar a Triana (su hija) del campo a la ciudad y hay bastantes kilómetros.
P.–Su apellido es de origen alavés (Trocóniz). ¿Conserva algún vínculo con el País Vasco?
R.–No, lo descubrí por un amigo de Vitoria. Tengo una mezcla bien curiosa: mi abuelo paterno era italiano y mi abuela materna árabe, la familia de mi madre es venezolana total.
P.–Es de Valencia. ¿Borda la paella y flipa con las Fallas?
R.–Criada en Valencia, Venezuela, y no se me da bien la paella y menos las Fallas. Soy de Acarigua, un pueblo en estado Portuguesa, pero a los 6 años me fui a Valencia.
P.–¿Está contenta por los últimos acontecimientos en Venezuela o esperaba cambios más profundos?
R.–Deseaba uno muy profundo pero era irreal. Ésta era la única opción para salir de ese yugo. La gente dice: "Es que Estados Unidos…". Da igual, era la única solución. Y se están haciendo muchas cosas por detrás que veremos en el futuro. Mi familia dice que hay mucha incertidumbre, pero los otros van con pies de plomo porque no se la pueden jugar. Estoy muy feliz. El 3 de enero –captura de Nicolás Maduro– fue un gran día, un regalo de Reyes adelantado.
P.–Los venezolanos con los que he hablado coinciden en que hay incertidumbre, pero mejor sin Maduro que con él.
R.–Por supuesto. Dicen que EEUU sólo quiere el petróleo. ¡Y qué quería Maduro! Un familiar me dice que EEUU nunca se ha llevado un barril de petróleo sin pagarlo; en cambio, todos éstos lo vendían o regalaban para su beneficio.
P.–¿Delcy no es una Maduro en versión 'light'?
R.–Sí, su fin es negociar salir lo mejor posible.
P.–Dada la relación de Zapatero con su país, ¿cuándo lo invitará a casa para charlar de la transición venezolana?
R.–Ese personaje no pisará mi casa. Lo que quiere es lo peor para Venezuela. Allí estaba con Maduro y con Delcy, el pueblo no le interesa nada.
P.–¿No teme que Trump se adueñe de media América Latina: Venezuela, Cuba, Colombia...?
R.–Me da igual, vamos a vivir mejor. Tendremos luz, agua, comida, gasolina… A ver, mi madre tiene que hacer unas colas de tres o cuatro horas para respostar. ¿Cuál va a ser la diferencia? Que tengamos gasolina y pagarla en dólares. En España vamos por el mismo camino que en Venezuela: roban, se lo llevan, no invierten en infraestructuras...
P.–Aquí tenemos el amparo de la UE.
R.–Vale, pero ahora la situación es lamentable.
P.–Culpan a sus compatriotas de encarecer la vivienda en Madrid. ¡Defiéndalos!
R.–Venezolanos, mexicanos… No puedo defenderlos. Está intocable Madrid.
P.–Si Venezuela vuelve a ser lo que fue, ¿se plantea volver a vivir allí?
R.–Por supuesto, no sé si vivir, pero pasar temporadas largas seguro. Hay que invertir en Venezuela, tiene mucho que ofrecernos todavía.
P.–Torero se casa con empresaria y llevan 22 años de matrimonio. ¡Esto sí que es derribar un tópico!
R.–Sí, hasta para mí es sorprendente. Me casé con 24 años con Manuel y estamos en un momento maravilloso, aunque no ha sido todo fácil.
P.–“He conocido a la mujer de mi vida. Es Jennifer Lopez, pero más chica”. Eso le dijo su marido a Óscar Higares cuando la conoció. ¿Factura cifras parecidas a JLo...?
R.–Ojalá. Ni tengo su trasero tampoco. Manuel y varias personas me ven parecido con ella pero yo no tanto.
P.–Mejore el titular que me dio su esposo en 2021: “Hay cuernos para dar y regalar”. En Andalucía significa también su poquito de guasa, de mala leche....
R.–Ah, no lo sabía. Me lo pone complicado.
P.–¿Quién sufre más: la madre o la mujer de torero?
R.–Mi suegra dice que sufre de los nervios desde que su hijo se hizo torero. Sufren más las madres que las mujeres. Y eso que soy una madre sufridoras con mis hijos.
P.–Y usted iba a la plaza. Yo no hubiera ido...
R.–¿No te quedas en una habitación esperando una llamada? Es peor. Eso es lo que más disfruté con Manuel, vivir el antes, el durante y el después, que es muy complicado. Si las cosas salían bien, se cenaba, se charlaba; si no, no se hablaba.
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