• El valor de la producción mejora, pero no así los costes de los insumos

  • Marruecos, la principal preocupación.

Radiografía del final de campaña en la agricultura almeriense

Campaña 20/21: Rentabilidad a la baja y problemas al alza

El tomate en el campo almeriense sigue con su tendencia a la baja, tanto en superficie de producción como en el valor de la misma. El tomate en el campo almeriense sigue con su tendencia a la baja, tanto en superficie de producción como en el valor de la misma.

El tomate en el campo almeriense sigue con su tendencia a la baja, tanto en superficie de producción como en el valor de la misma.

Javier Alonso (Almería)

El día de la marmota. Como cada año, cada vez que llega el momento de hacer el balance de la campaña en la horticultura almeriense, por unos motivos u otros, este es casi un calco del anterior. Y mucho tiene que cambiar la situación para que en la 2021-2022, en esta época del año, se pueda hablar de una realidad bien diferente.

El presente curso, que se pudo dar por finalizado bien entrado julio, (aunque es cierto que el campo almeriense no para, ya que en las zonas más altas, caso de Dalías, comenzarán próximamente la cosecha de sus primeros pimientos california), ha estado marcado una vez más por la baja rentabilidad como regla general y atendiendo a lo particular, la mayor parte de los cultivos también se han visto afectados.Eso sí, el valor de la producción almeriense esta campaña ha aumentado en su conjunto un 5,6%. Sin embargo, esta cifra es engañosa, porque a la par suben también los costes de producción. Luego, tomate, judía, melón y sandía se erigen como los productos que mayor valor de producción han perdido, a diferencia del resto de productos.

Es el primero, el tomate, el cultivo que más preocupa. Hace ahora justo un año, este medio se hacía eco de un fenómenos inaudito hasta la fecha: Europa ya compraba más tomate de Marruecos que almeriense. Y claro, la situación de este cultivo no ha hecho más que empeorar, padeciendo una pérdida de superficie y de producción que viene considerable, que ha hecho además que este año tenga un precio medio un 15% por debajo del de la anterior campaña y por un nuevo descenso en el valor de la producción que se ha situado en un 8%; tal y como apuntan los datos facilitados por la organización Agraria Asaja-Almería.

Panorámica de la superficie hortícola almeriense en la zona del Poniente. Panorámica de la superficie hortícola almeriense en la zona del Poniente.

Panorámica de la superficie hortícola almeriense en la zona del Poniente.

Y es que, tal y como apuntan desde esta institución, ha sido un año agrario marcado por grandes diferencias, e inestabilidad en lo que respecta a las cotizaciones, ya que por un lado encontramos los buenos resultados de la campaña temprana para la práctica totalidad de los productos, recordando especialmente las buenas cotizaciones en calabacín y berenjena. Y como contraposición, el calamitoso resultado de la primavera, marcado por la crisis de precios en cultivos como el propio calabacín, fundamentalmente, y de melón y sandía, que han dejado cotizaciones que rara vez han superado los quince céntimos el kilo y se esperan unas pérdidas que podrían superar los 75 millones de euros.

Este año, atendiendo a la superficie, esta ha subido ligeramente hasta situarse en unas 32.320 hectáreas (+1,2%), y ahí es donde el pimiento sigue con su tendencia alcista (+5%), que se afianza como líder en la provincia en detrimento del tomate, que mantiene su tendencia a la baja con un descenso de superficie de un 7,5% (8.554 hectáreas). El resto de productos experimentan subidas en superficie de alrededor del 2% excepto la judía, que ha caído de forma acusada -25%.

La propia Asaja incide de cara a la siguiente campaña 2021-2022 en la importancia de la planificación ordenada de la cosecha para poder ir ajustando la oferta a la demanda existente y evitar estas caídas de precios que ocurren frecuentemente. Además, es evidente que el sector necesita mecanismos eficaces y ágiles en gestión de crisis de mercado para dar una solución justa para todos los eslabones de la cadena y estable para los mercados.

Esta herramienta, la de la programación entre agricultores y comercializadoras almerienses se antoja esencial para mantener un pulso ante otros factores, ajenos, que descalabran los precios durante muchos meses del año.

El único ajeno y sin capacidad para controlar es el clima, que este curso también ha tenido su papel importante, pero luego está el que más preocupa: Marruecos y su importación, a la que consideran desleal y donde, además de la administración europea, principal responsable del control de sus contingentes, también se apunta hacia la gran distribución a la que se le pide encarecidamente qué miré bien de quién se provee.

En este sentido, el pasado mes de junio, Coexphal, que aglutina a la mayor parte de la comercialización del sector en la provincia, soprendía a todos con una presentación contundente, como fue la acción de sensibilización “Origen Marruecos”, que pretende abordar la situación que sufre el sector agroalimentario español por los acuerdos comerciales con el país africano.

Esta acción parte de la actual crisis diplomática y humanitaria promovida desde el reino alauita, para hacer ver a las cadenas de supermercados sus contradicciones al comprar productos de origen marroquí ante la situación actual; y también concienciar al consumidor final mostrándoles de forma gráfica cómo pueden identificar en el supermercado el producto magrebí, mediante el código de barras 611.

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