La innovación tecnológica que desarrollan los parques científicos y tecnológicos, clave para abordar los actuales retos de la Bioeconomía

Expertos en Bioeconomía advierten de los límites del modelo actual de producción y la necesidad del uso sostenible de los recursos biológicos

  • El encuentro, organizado por Cajamar y APTE, pretende promover un espacio de colaboración interdisciplinar para impulsar el desarrollo de proyectos innovadores que hagan más eficientes los procesos industriales, reduciendo las mermas y el desperdicio de alimentos, y favoreciendo la generación de un nuevo modelo económico sin dependencia de los combustibles fósiles

Eduardo Baamonde, durante su intervención en el II Congreso Bioeconomía Barcelona Eduardo Baamonde, durante su intervención en el II Congreso Bioeconomía Barcelona

Eduardo Baamonde, durante su intervención en el II Congreso Bioeconomía Barcelona

El Auditorio del Parc Científic de Barcelona se ha convertido hoy en el escenario del II Congreso Internacional de Bioeconomía, organizado conjuntamente por Cajamar y la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE),  en colaboración con el Parc Científic de Barcelona y el Parc Científic i Tecnológic Agroalimentari de Lleida.

Cerca de 150  investigadores, técnicos y empresarios han asistido a este encuentro, que ha contado con reconocidos expertos internacionales y nacionales, y cuyo objetivo ha sido impulsar la bioeconomía  y el desarrollo de proyectos innovadores más eficientes que favorezcan la generación de un nuevo modelo económico sin dependencia de los combustibles fósiles.

Las estrategias para diseñar un nuevo modelo económico más allá del petróleo a través de un uso eficiente del material biológico disponible, del aprovechamiento de los subproductos agrarios e industriales y de nuevas formas de energía sostenible, es un objetivo cada vez más presente en el tejido productivo de nuestro país. Año tras año crece el número de empresas que apuestan por el uso eficiente de los recursos naturales, por ello y ante la necesidad de crear un espacio de colaboración interdisciplinar para impulsar y dar visibilidad a los avances que se van alcanzando, desde hace dos años APTE y Cajamar colaboran en la organización de encuentros y congresos bienales dedicados la bioeconomía.

En el acto inaugural, el presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde ha destacado que en nuestro entorno más inmediato, la Unión Europea, la bioeconomía comienza a ser una realidad. En conjunto sus diferentes ramas generan anualmente un volumen de negocio que sobrepasa los dos billones de euros y da empleo a más de 22 millones de personas.

“En España –ha indicado–, el peso específico del sector agroalimentario, la diversidad de nuestra oferta, su sofisticación, la multiplicidad de agentes implicados en red y sus condicionantes ambientales, hacen de nuestro país un entorno idóneo para el desarrollo de muchas de las premisas más avanzadas de la bioeconomía en ámbitos muy diferentes, especialmente en aquellos más dinámicos y más proclives al emprendimiento y la incorporación de la I+D+i en su modelo de negocio, como el sector de la agricultura intensiva”. 

Por su parte, el presidente de APTE, Felipe Romera, ha subrayado el papel de los parques científicos y tecnológicos como “motores de las tecnologías del futuro y propulsores de sectores emergentes, como la Bioeconomía, que ayuden al desarrollo económico y social en nuestro país”. En este sentido, ha precisado que los 51 parques operativos incrementaron su número de empresas hasta alcanzar las 8.000, las cuales facturaron 27.000 millones de euros y proporcionaron empleo a 170.000 personas. “Uno de los aspectos más importantes – ha añadido- es que el empleo en actividades de innovación y desarrollo (I+D), que representa el 20% del empleo total, ha aumentado en casi un 13% respecto a 2016”.

El Congreso ha contado con relevantes representantes nacionales e internacionales que han expuesto una imagen global de la situación actual de la bioeconomía y sus diferentes aplicaciones. Las ponencias se han dividido en dos bloques, uno de carácter institucional basado en el análisis de las políticas actuales de fomento del conjunto de disciplinas que conforman la bioeconomía y su traslado a la realidad empresarial; y el otro de carácter técnico-económico dedicado al futuro de la agroalimentación a través de los diferentes retos que a los que se enfrenta este sector y que repercutirán en el desarrollo de diferentes ámbitos de la economía.

Conocimiento y tecnología

Manuel Laínez, director de Estrategia Española de Bioeconomía, ha dedicado su intervención a las oportunidades que representa la bioeconomía para la economía. Durante su exposición ha resaltado que en un país como España, en la que las actividades ligadas a los recursos biológicos representan el 6,5 del PIB y el 9 % de la población activa, debemos ser pioneros en su impulso y desarrollo.

La actividad de la bioeconomía en nuestro país tiene un peso específico mayoritario en el sector agroalimentario y, según ha señalado, “requiere disponer de nuevos conocimientos que permitan generar tecnologías que garanticen la sostenibilidad en las cadenas de valor actuales y en las nuevas que se han de generar a partir de la utilización de distintas fuentes de biomasa”.

En su exposición ha apuntado que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en sus distintas proyecciones de evolución de la población mundial, ha establecido que, en el año 2050, el mundo contará con 9.100 millones de personas. Para alimentar esta población será necesario en torno a un 68% más de alimentos.

Posteriormente, ha sido el turno de Elías Fereres, miembro de la Real Academia de Ingeniería, quien a través de una ponencia de carácter técnico-económico, ha realizado una aproximación al futuro de la agroalimentación a través de los principales retos a los que se enfrenta este sector.

 

Enfoque sectorial

Durante la jornada los diferentes expertos han abordado  los avances que han tenido lugar en los distintos sectores: biomasa y energía, gestión de recursos y residuos, biotecnología y la bioeconomía marina o azul. En sus intervenciones han explicado los retos que quedan por afrontar tanto en el futuro más inmediato, como en el medio plazo.

Marc Palahí del European Forestry Institute, Mercedes Ballesteros de CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológica), Eleni Zika de BBI JU (The Bio-based Industries Joint Undertaking), y Javier Noriega de CMMA (Clúster Marítimo-Marino de Andalucía), han sido los encargados de abordar los principales avances en estos sectores, así como los retos que quedan por afrontar en el futuro más inmediato.

En su conjunto han coincidido en resaltar que el aprovechamiento de lo que ahora son residuos en los sistemas de producción juega un papel relevante en la bioeconomía. Los avances científicos y desarrollos tecnológicos serán la base para convertir dichos residuos en nueva materia prima que puede, tanto reincorporarse a la cadena de valor de la que proviene, como servir para generar nuevas cadenas y nuevos productos que abastecerán nuevos mercados.

 

Bioeconomía y desarrollo sostenible

El Congreso de Bioeconomía ha acogido asimismo la presentación de “Bioeconomía y desarrollo sostenible”, nuevo volumen de la colección de estudios Mediterráneo Económico, que edita Cajamar. Se trata el primer monográfico que carácter divulgativo y dirigido a un público generalista se publica en España, por lo que está llamado a convertirse en una obra de referencia tanto en nuestro país como en América Latina.

En la presentación han intervenido Eduardo Baamonde, presidente de Cajamar, Manuel Gutiérrez Navas, director de la colección, y Alfredo Aguilar, Daniel Ramón y Francisco Egea, coordinadores de la obra.

El volumen aborda en algo menos de 400 páginas una síntesis tanto del cuerpo teórico como de los desarrollos prácticos más destacados en el contexto europeo de la bioeconomía, una de las principales respuestas de la sociedad del conocimiento a los grandes retos demográficos, alimentarios, energéticos y ambientales del siglo XXI, en el contexto de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

Con una perspectiva multidisciplinar y la participación de 54 expertos de primer nivel, la publicación ha sido coordinada por tres especialistas en la materia: Alfredo Aguilar, director del Grupo de Trabajo de Bioeconomía de la Federación Europea de Biotecnología; Daniel Ramón, consejero delegado de la tecnológica Biopolis; y Francisco Egea, profesor de la Universidad de Almería.

La monografía se abre con una introducción conceptual a la bioeconomía, que da paso al análisis en detalle de las iniciativas públicas y privadas de mayor éxito en los países de nuestro entorno y del grado de desarrollo de la disciplina en nuestro país. A continuación, el foco se centra en la necesidad de fijar una sólida base científico-técnica que sustente una expansión progresiva de este nuevo paradigma tecnológico y productivo, para concluir con el estudio de diferentes experiencias concretas en el ámbito de las industrias agroalimentaria, química, biotecnológica y energética.

Eduardo Baamonde ha destacado que Cajamar pretende promover un espacio de colaboración interdisciplinar para impulsar la bioeconomía en España y el desarrollo de proyectos innovadores que hagan más eficientes los procesos industriales, reduciendo las mermas y el desperdicio de alimentos y favoreciendo la generación de un nuevo modelo económico sin dependencia de los combustibles fósiles. “Con esta publicación hemos querido conectar el objeto de estudio, la evolución reciente y las posibilidades de futuro de la bioeconomía global, con el concepto de sostenibilidad”.

Según ha explicado, en la banca cooperativa, “por nuestra naturaleza social y nuestra vinculación con los sistemas productivos locales y el sector agroalimentario en particular, tenemos una visión propia al respecto, por el papel crucial que la agricultura, la ganadería y las industrias asociadas tienen en la lucha contra el cambio climático y la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que se ha marcado Naciones Unidas de cara a 2030”.

 

Una alternativa a los retos de la economía global

Los coordinadores de la obra han remarcado el carácter multidisciplinar de una propuesta impulsada desde la colaboración entre la iniciativa privada y los centros de investigación y conocimiento. En este sentido, Alfredo Aguilar ha querido remarcar que la bioeconomía “es una de las principales respuestas de la sociedad del conocimiento a los grandes retos demográficos, alimentarios, energéticos y ambientales del siglo XXI, y supone sobre todo un cambio global de mentalidad que se ha ido gestando desde abajo, desde el mundo de la empresa y la economía real, y que ahora está encima de la mesa del debate público global. No es la única solución a nuestros problemas, pero con toda seguridad tendrá un protagonismo fundamental en la consecución de nuestras metas”.

Por su parte, Daniel Ramón ha destacado el papel de los microorganismos “como agentes transformadores de nuestra manera de producir alimentos, energía y bienes de consumo y protagonistas de los nuevos aprovechamientos de la materia orgánica por su capacidad casi infinita de producir nuevas moléculas beneficiosas para uso humano, animal y vegetal con un impacto nulo en el medioambiente”. En este sentido, el investigador ha recordado que este tipo de innovaciones requiere “de inversiones en ciencia básica e investigación aplicada”, con vistas a seguir avanzando no solo en el aprovechamiento de lo que hasta hace poco se consideraban subproductos o desechos agrarios e industriales, sino sobre todo para “garantizar el desarrollo de nuevas tecnologías para la obtención de productos y servicios de valor añadido que garanticen el abastecimiento de una población creciente y la competitividad de nuestra economía, haciendo un uso responsable de los recursos naturales a nuestro alcance”.

Para terminar, Francisco J. Egea se ha mostrado optimista de cara a los desarrollos futuros de este enfoque a la vista de la rapidez con la que nuestro tejido productivo está asumiendo los planteamientos de las diferentes disciplinas que confluyen en la bioeconomía: “A corto plazo confiamos en que cada vez más iniciativas de base biotecnológica se vayan incorporando a la cadena de valor de nuestra oferta agroalimentaria, lo que sin duda ayudará a la generación de valor y empleo en el sector y a fortalecer nuestro liderazgo global como referente de la producción sostenible de alimentos”.

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