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Treinta mil millones de insectos ‘buenos’ cuidan la huerta de Almería y Granada

  • La cuota de lucha integrada en el pimiento alcanzará esta temporada el 99% de la superficie

La lucha integrada, una técnica respetuosa en el agro La lucha integrada, una técnica respetuosa en el agro

La lucha integrada, una técnica respetuosa en el agro / Diario de Almería

Desde hace días, un ejército de minúsculos e imperceptibles insectos recorre los invernaderos del sur de Andalucía (Almería y la costa de Granada) donde se cultivan los principales productos hortícolas de invierno (pimiento, tomate, berenjena, pepino y calabacín). Su misión: combatir a las plagas que afectan a estos cultivos actuando como depredadores naturales y polinizar las flores. Una lucha integrada apodada como la “revolución verde”, que destierra el uso de plaguicidas químicos y enarbola la bandera de la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente. Un hito que marca una diferencia fundamental con las técnicas agrícolas empleadas en otras zonas de España y del mundo.

500 millones de personas comen productos de invernaderos solares del Sur de Europa

Esta “guerra biológica” marca el inicio de la campaña agrícola y este año se liberarán alrededor de 30.000 millones de microscópicos insectos que ocuparán 25.000 de las 31.500 hectáreas de cultivo de invernaderos que existen en esta zona mediterránea, es decir, el 80% de la superficie total invernada. Esto la convierte en la mayor área de cultivos del mundo que emplea esta técnica respetuosa con el medio ambiente y con la salud de los trabajadores y consumidores. El resultado son hortalizas más sanas y sostenibles, dos señas de identidad que los compradores han primado, especialmente, tras el impacto del Covid-19. Así lo corrobora un estudio realizado por Capgemini que revela que un 79% de los consumidores está cambiando sus preferencias de compra basándose en estándares de sostenibilidad.

“El empleo de control biológico de plagas ha seguido una evolución creciente en los invernaderos del sur de Europa y se presenta como una herramienta competitiva hacia sistemas productivos sostenibles, que influyen positivamente en la calidad de laproducción obtenida y constituyen una respuesta a las demandas del consumidor”, afirma Jan van der Blom, responsable del departamento de Agroecología de APROA. Un acierto nada desdeñable teniendo en cuenta que esta zona productiva abastece a más del 47% del mercado interno y al 50% de los mercados europeos, llegando a superar el 60% durante los meses de inverno, cuando la producción continental no es viable debido a las bajas temperaturas. En total, los invernaderos proporcionan alimentos saludables a 500 millones de europeos.

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