Decreto-ley sobre establecimientos hoteleros

“El cliente va a encontrar una calidad superior con la clasificación por puntos”

  • José María Rossell, presidente de Senator Hotels & Resort, aplaude la nueva regulación, que era una demanda del sector turístico para ganar competitividad y valor añadido

José María Rossell, presidente de Senator Hotels & Resorts

José María Rossell, presidente de Senator Hotels & Resorts / Javier Alonso (Almería)

Llega una óptima noticia para el sector turístico andaluz. Este lunes, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía daba rienda a una nueva regulación de los establecimientos hoteleros más acorde con el entorno nacional e internacional. La nueva clasificación hotelera, que favorecerá la competitividad de esta actividad y dará mejor respuesta a las expectativas de los huéspedes sobre la calidad de los alojamientos y que se ha publicado dentro de un decreto-ley por el que se establecen medidas extraordinarias y urgentes ante la situación generada por la COVID-19, ha sido aplaudida por el sector en general y, en particular, por José María Rossell, presidente de una de las principales empresas del sector turístico andaluz, Senator Hotels & Resorts, y es que, como el mismo texto normativo recoge: “Competir en un mercado turístico internacional en transformación constante es complejo, hacerlo en el año 2020 con condiciones y criterios del año 2004 es imposible hoy”.

El decreto-ley, en primer lugar divide los grupos de establecimientos hoteleros, entre los que se añade uno sobre la norma anterior, el de los albergues, quedando la clasificación en hoteles, hoteles-apartamentos, hostales, pensiones y albergues. Se mantienen las tradicionales estrellas como símbolo de la categoría de los establecimientos hoteleros, si bien cambian las medidas para el ascenso de la misma, sobre la que también se suma la de Gran Lujo. Han pasado 16 años de la aprobación de la última norma y, ya desde hace más de diez, los empresarios hoteleros demandaban su actualización. La principal novedad radica en los parámetros de clasificación, de forma que la obtención de las estrellas será en función de una clasificación por puntos y no por la superficie de los habitáculos del establecimiento como regía hasta ahora y que, en palabras de Rossell, quedaba obsoleto. “Esto parte de una recomendación realizada por la Comunidad Económica Europea para que, poco a poco, la clasificación pudiera ser homogénea en toda Europa”. Como recuerda el empresario, es Baleares, a la que apunta como ejemplo a seguir en esta clasificación, la comunidad autónoma que se adelantaba hace bastantes años, concretamente en 2011, a esta nueva clasificación por puntos, “olvidándose de la clasificación existente de la época del ministro Fraga Iribarne que era por metros cuadrados; ahora se da importancia a lo que el cliente quiere y busca, que es la calidad en los servicios y no si el pasillo o la bañera tiene unos centímetros de menos. Antes se priorizaba la dimensión y daba igual si en el colchón era imposible dormir; el cliente busca calidad de servicios y confort en la habitación”. Actualmente, ya hay otras comunidades, que años atrás también se sumaron a esta iniciativa, como Cataluña o la valenciana.

En Baleares, esta clasificación creó en su momento inversiones por valor de 7.000 millones

Partiendo de unas dimensiones que afectan al conjunto de una habitación para cada categoría -por ejemplo una habitación individual de un hotel de cinco estrellas tendrá que tener mínimo 15 metros cuadrados-, así como de las áreas sociales -un cinco estrellas debe tener mínimo 4 metros cuadrados por unidad de alojamiento-, son los puntos propuestos los que harán que un establecimiento se catalogue de una forma u otra. La puntuación mínima para los hoteles de una estrella es de 180 puntos, 250 para dos estrellas, 350 para tres, unos 500 para cuatro estrellas y 650 para los de cinco, mientras que los de Gran Lujo deben contar con los 650 de los cinco estrellas más 150 de los propios para esta categoría en la que se puntúa, entre otros aspectos, disponer de galería comercial, acceso sin cargo a la zona de spa y servicio de mayordomía 24 horas. Así, los puntos, en general, se refieren a servicios y valor añadido en los establecimientos, como número de restaurantes, spa, disponer de personal para aparcar coches, vestíbulo con asientos y servicio de bebida de cortesía, etc.

“En Baleares, esta clasificación nueva creó en su momento inversiones por valor de 7.000 millones de euros, la planta hotelera balear ha cambiado radicalmente en cuanto a calidad”, asegura José María Rossell, quien explica que anteriormente en estas islas había hoteles de tres estrellas de difícil comercialización que a lo mejor en verano a media pensión cobraban 35 euros por persona, “ahora esos, tras someterse a una fuerte reforma de acuerdo a las nuevas medidas que les llevó a pasar a las cuatro e incluso, en casos, a las cinco estrellas, cobran hasta 300 ó 400 euros sólo por alojamiento, pero claro, aumentando los servicios y la plantilla para cubrir los mismos, así te encuentras a varias personas pendientes de tu llegada para abrirte el coche, tienen varios restaurantes… Ha cambiado radicalmente la calidad”. Según detalla el empresario hotelero, además de las propias mejoras para el establecimiento, éstas también suponen un impulso económico para la zona puesto que las reformas exigen inversiones que implican un revulsivo para la construcción, ya que conllevan la contratación de personas de distintos oficios, desde albañiles pasando por carpinteros hasta fontaneros y electricistas, además de las propias que se requieren para prestar esos servicios añadidos en el hotel. “Con esta nueva clasificación por puntos, cualquier hotel que quiera subir de categoría o quiera mejorar su calidad necesita más empleados porque también el cliente paga más. Esto crea riqueza en el entorno”. Las cadenas hoteleras no sólo andaluzas, también nacionales con hoteles en Andalucía celebran esta decisión de la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía, “estamos muy agradecidos porque lo creíamos imprescindible y por fin se nos ha escuchado. Con ello, conforme se vayan efectuando inversiones y mejoras, el cliente encontrará una calidad muy superior a la que encontraba hasta ahora”.

El decreto prevé un plazo de cinco años, en el caso de los hoteles, para la adaptación de los establecimientos a la nueva regulación. En esta línea, la Consejería de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local pondrá a disposición de las personas titulares de los mismos los mecanismos adecuados para realizar la autoevaluación de sus instalaciones, lo que para Rossell es otra ventaja, “es la responsabilidad de cada empresario, que como tal que vive de ello y tiene que satisfacer a sus huéspedes”. Habrá hoteles que no hagan cambios si cumplen los puntos para la categoría en que quieran estar. “Esto es totalmente libre”, insiste el presidente de Senator & Resorts, quien añade que hay que ser responsables: “A mí me inspeccionan mis clientes todos los días”. Además, la norma es flexible y no se exigen requisitos específicos por especialidades, sino que el empresariado turístico podrá optar por ofrecer unos servicios en función del perfil de usuarios a los que vayan destinados los establecimientos.

José María Rossell expone un ejemplo claro vivido dentro de su cadena. “Hace tres años compramos un hotel en Cala Millor en Mallorca, era un tres estrellas muy justito con algo más de una veintena de empleados pues no llegaba a 120 habitaciones. Hace dos inviernos lo tiramos prácticamente abajo, dejando sólo la fachada y se cambió todo”. Según relata el hotelero haciendo referencia al Caleia Talayot, donde había un restaurante se hicieron dos, donde había una piscina se hicieron dos y una de ellas de las desbordantes, se hicieron tres bares, un gimnasio mirando al mar, un spa, y en vez de una veintena de empleados se pasó al doble; además la categoría ahora es de cuatro estrellas y los precios se han duplicado. “Es una experiencia que hemos vivido en nuestra cadena, por eso considero que los que se alarman con la necesidad de inversiones inmediatas o los que dicen que no se creará empleo o no conocen el tema en profundidad o los que llevamos tiempo pelando por esto no lo hemos trasladado bien”.

A pesar de que esta clasificación por puntos era una demanda del sector desde hace diez años, ya que de acuerdo a las palabras de José María Rossell era algo que necesitaba la calidad hotelera de Andalucía, lo cierto es que llega en un momento crucial para la actividad turística y así lo recoge el nuevo decreto-ley. En él se califica a esta actividad como estratégica en la comunidad, que atrae a 32,5 millones de turistas a la región y genera ingresos por valor de 22.640 millones de euros anuales en la economía andaluza, equivalente al 13% del Producto Interior Bruto regional, dando empleo a 424.500 ocupados, más del 13% del total. Según el texto que contextualiza la nueva norma, la caída del turismo provocada por la pandemia de la COVID-19 supone un gran impacto en la economía, así como pérdidas de empleo en los establecimientos hoteleros, incluso puede suponer el cese definitivo de la actividad en muchos de estos. “En esta nueva Era del turismo, diversificar productos y posicionar destinos a golpe de promoción, ya no es suficiente. En el futuro más próximo, tanto desde la administración como desde los propios establecimientos hoteleros se deberán ofrecer calidad y garantías si se quiere recuperar la confianza de las personas consumidoras”, señala el documento.

En el decreto también se avanza que los comportamientos de la demanda sin duda cambiarán en la búsqueda de condiciones de seguridad, donde los sistemas y certificaciones de calidad juegan un papel destacado, así como los criterios de eficiencia energética o descarbonización de los establecimientos. “El presente decreto-ley ya los recoge, entendiendo que para la salud del turismo, la seguridad es clave. En una región como Andalucía con 8,6 millones de habitantes, sólo existen 54 hoteles de alta categoría, (cinco estrellas y cinco estrellas Gran Lujo), sobre una oferta de 3.480 establecimientos hoteleros. Es decir, sólo el 1,5% de la planta de establecimientos hoteleros de Andalucía puede competir en el mercado internacional por el turista con mayor capacidad de gasto y consumo”, si bien, a esto añade Rossell, que la gran parte de la demanda nacional e internacional se centra en los tres estrellas superiores y, sobre todo, en los cuatro estellas de calidad superior a grandes rasgos, por lo que esta clasificación por puntos facilita la mejora de todas las categorías.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios