Cultura

'El Brujo' hechiza al público con el surrealismo de 'El asno de oro'

"Considerad este relato no como un sueño, sino como el despertar, algo que te invita a respirar siendo humano", exclamaba el jueves Rafael Álvarez, El Brujo, desde el escenario del Auditorio Maestro Padilla. Y sin duda su consejo era el mejor que se podía dar para disfrutar de una obra de tal magnitud como El Asno de Oro, un monólogo satírico y disparatado con una fuerte crítica como trasfondo.

Con risas y aplausos a lo largo de toda la representación, la actuación del actor andaluz desgranó la obra clásica adaptándola a la actualidad y tocando temas como la política, la corrupción, la televisión y el sexo.

'El Brujo' apenas estuvo acompañado en el escenario por un saxofonista, un percusionista y una silla, pero estos elementos fueron más que suficientes para que dibujara su relato ante los espectadores. Con una voz bien modulada y movimientos evocadores, el actor narró las peripecias de Sócrates y Aristómenes, a cuál más disparatada.

Con hilarantes traducciones del latín y referencias a la actualidad y a la ciudad de Almería, 'El Brujo' se metió en el bolsillo de su chaqué blanco a todo el auditorio. La segunda parte de la obra, la que narra la historia de Lucio, un hombre que se convierte en asno y vive cientos de desgracias y calamidades, terminó de confirmar el éxito de un texto que conserva el surrealismo clásico de su época y lo combina con el de nuestros días.

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