Literatura

Experiencia sensorial en la presentación del libro ‘Gastronomía Flamenco Punk’

  • Carmen K. Salmerón dio a conocer su libro en la Tetería de los Baños Árabes de la capital

La tarde del viernes fue testigo de una presentación literaria poco al uso en Almería. Una cincuentena de personas se juntaron en la Tetería de los baños árabes, expectantes ante la propuesta de la autora del libro, Carmen K. Salmerón, “presentación, performance gastronómica, lecturas dramatizadas con el acompañamiento de la sin par compositora María Makia Subversiva y alguna que otra sorpresilla más”, aseguraba la autora en su hoja de promo.

Lo cierto es que nadie pudo entrar hasta que la escritora e ideóloga, tanto del libro como de la performance, dio el pistoletazo de salida. Efectivamente todo parecía orquestado para mantener al público en vilo.

La Tetería, donde fue el evento, se encuentra situada encima de los baños árabes Almeraya. Una escalera estilosa, con marcados guiños árabes la une a la entrada desde la calle. Nada más cruzar el umbral, unas bellísimas momias recibían a un público que no esperaba aquello, y lo acompañaban a otro espacio, donde otras momias les ofrecían un licor “para abrir los sentidos a territorios emocionales”, según decían. Más momias los acomodaban en sus respectivas mesas, y les ofrecían versiones de las recetas contenidas en el libro. La gente, recelosa, probaba el picoteo, no sin cierto recelo en un principio.

La ambientación musical constaba de canciones flamencas de los años setenta, como Échale guindas al pavo, de Rosa Morena, Me muero, me muero, de María Jiménez, de los ochenta, El productor de mi vida, Martirio, o de un desconocido Enrique Morente crooner, con Stella by Starlight, cantada en inglés, contrastando con temas punkis, caso de Fiesta, The Pogues (creada cuando el grupo británico vino a Almería a rodar un videoclip, siendo la Feria, sin ellos saberlo, y popularizarse ese año las muñecas “Chochonis”, hecho que impactó al grupo de tal manera que compusieron este tema). Zorra, de Go Roneo, El Nuevo Harlem, de Lagartija Nick, Mi tío, de Amor De Madre, configuraban una música ecléctica, y sin duda flamenca punk.

De repente la música subió propulsada por un cañón de decibelios. Sonó Con altura, una versión de Rosalía por la banda de chicas Ginebras, y una especie de momia ataviada como una bailarina del vientre, entró entre el público con una coreografía potente y sublime al mismo tiempo. Nadie se movía del sitio. Nadie quería mirarla a los ojos, por temor a no se sabe qué.

A continuación, Carmen K. subió al escenario y explicó los preceptos del libro: “una filosofía de vida en pro del ‘easy life’, del ‘slow food’, alejado del ‘fast food’”. Cuando acabó esa pequeña clase de inglés, la periodista, también formada en dietética, adujo argumentos nutricionales de los ingredientes de sus recetas, en pro de mantener un equilibrio cuerpo-mente para mantener en estado óptimo la maquinaria que forman el total de cuerpo-mente.

Así pues habló de la vitamina A, para prevenir deformaciones en la mácula, o para facilitar la cicatrización de las heridas, de la vitamina E, la de la ‘eterna juventud’, o del colesterol ‘malo’, el ‘ldl’. Recomendó pues recetas con nombres tan particulares como Alcachofas aliñadas de amor, Judías maravillas, Rabo de toro al chocolate picante, o Ensalada de granates, entre otras. Recomendó también meterse en lo que ella llama el “laboratorio en el que gestionar pensamientos y emociones, la cocina”, para liberarse de los pensamientos rumiantes mientras preparas unas de sus propuestas, diciendo que cocinar es una especie de “yoga activo”: “mientras picas una cebolla, haces un majado de ajo y perejil, etc, la mente se focaliza en ello y no piensa más allá de lo que llevas entre manos; estar en el aquí y ahora, pues el futuro no existe”.

Después continuó la música, las degustaciones, los bailes de la momia bailarina, hasta que volvió a subir al escenario, en esta ocasión para hacer unas lecturas dramatizadas de algunos de los textos del libro, del capítulo El break de las recomendaciones. Le acompañó María Makia, de las antiguas ‘Makia Subversiva’, y actuales Las Legañas con una sorprendente guitarra eléctrica flamenca punk. Carmen dramatizaba esos textos, con la guitarra de la Makia, y aquello bien podría haber sido parte de un concierto de La Polla Record. Solo fueron dos dramatizaciones, que hablaban, la una de consejos para quedar embarazada, y la otra para combatir la impotencia masculina. Curiosamente el público estuvo muy atento a esos consejos.

Después, llegó la fiesta y la pérdida del miedo de los espectadores. El libro Gastronomía Flamenco Punk está publicado por una pequeña editorial, Yeray ediciones. Y Carmen K. sigue gestionando su blog Gastronomía Flamenco Punk.

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