Cultura

Fallece en Argentina el almeriense García Ferré, el creador de 'Petete'

  • Este gran creador visitó hace unos años Almería después de haberse marchado en 1947

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El historietista almeriense Manuel García Ferré, creador de reconocidos personajes como Anteojito, Larguirucho e Hijitus, murió ayer a los 83 años en la ciudad de Buenos Aires.

"Gracias, García Ferré, por darnos personajes nuestros, inolvidables, frases memorables, una infancia mejor", expresó el cineasta Juan José Campanella, premiado con el Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa en 2010 por el film El secreto de sus ojos.

García Ferré había sido internado el martes en el Hospital Alemán, de la capital argentina, para ser sometido a una serie de estudios médicos, pero horas después debió ser operado por una afección coronaria y en esa instancia falleció.

"Era un hombre muy grande y tenía unas cuantas cositas, pero para mí fue sorpresivo", comentó Pedro "Pelusa" Suero, quien puso su voz a varios personajes del historietista.

García Ferré había nacido el 8 de octubre de 1929 en Almería, pero a los 17 años se instaló en Argentina, donde desarrolló toda su trayectoria gráfica y audiovisual para niños.

Su primera aparición como dibujante fue en la revista Billiken, y años después tomó trascendencia por la publicación infantil Anteojito. Además, sus personajes fueron llevados a la televisión, primero, y luego al cine, entre ellos: ¡Hijitus, Ico: el caballito valiente, Pantriste y Manuelita, basada en la canción compuesta por María Elena Walsh.

Su último film, Soledad y Larguirucho, llegó a las salas argentinas en 2012 con la actuación de la cantante Soledad Pastorutti. García Ferré había sido declarado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires en 2009.

García Ferré había llegado en 1947 a Argentina, donde tuvo como objetivo la arquitectura. Intentó pagarse los estudios a través de la realización de cortos de animación para dos empresas, Casa América y Óptica Griensu.

Poco a poco las historietas fueron atrayéndole más trabajo, hasta que en 1952 Constancio Vigil aceptó su personaje de Pi Pío para su revista Billiken.

Al margen de estos personajes, la animación era su principal fuente de ingresos, a través de centenares de cortos publicitarios. Justamente el personaje que dio título a la revista, Anteojito, comenzó como una campaña publicitaria más: Anteojito y su Tío Antifaz escalaban el Aconcagua con carpas Cacique, cocinaban con Aceite Cocinero y tomaban mate con yerba Nobleza Gaucha.

También lanzó una enciclopedia para niños y jóvenes llamada El Libro Gordo de Petete, respaldada y promocionada por el programa de Petete, y publicada en forma de fascículos. Las contratapas de cada fascículo traía publicada una serie de ilustraciones del maestro Salinas de la Historia del Traje. En su espacio televisivo, Petete nos despedía con el clásico "el Libro Gordo enseña, el Libro Gordo entretiene, y yo te digo contento, hasta la semana que viene". En España tuvo un notable éxito el Libro Gordo de Petete y se hizo muy popular entre los niños en los años 80.

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