SIERRA ALHAMILLA Actuaciones de Montse Pérez, Rocío Segura, Sonia Miranda y Sonia Berenguel

Flamenco de calidad para el regreso del Caldo Minero

  • Sierra Alhamilla vivió una noche mágica el sábado con la celebración de este Festival, tras cuatro años de ausencia

La vuelta del Caldo Minero en su X edición a la zona de Sierra Alhamilla puso de manifiesto, una vez más, que es una actividad con un enorme poder de convocatoria, que en sucesivas ediciones, debe traspasar el ámbito provincial, para proyectarse en Andalucía.

De su poder de convocatoria es muy significativo que cuando José Segura El Calero, Presidente de la Peña El Yunque y presentador del acto, subió al escenario, que en esta edición cambió de ubicación, y fue en el Mirador de Sierra Alhamilla, ya se encontraba abarrotado de público ansioso de degustar el buen flamenco que la noche prometía y las colas de coches aparcados a la orilla de la carretera llegaba a la fabrica del agua, a la entrada de los Baños, pues los espacios preparados para aparcar eran totalmente insuficientes.

La presentación del Festival corrió a cargo de la Diputada de Cultura, María Vázquez y la alcaldesa de Pechina, María de los Ángeles Morales López. La primera, en su breve intervención dejó claro el apoyo de Diputación al Caldo en futuras ediciones y felicitó a la Peña El Yunque y al Ayuntamiento por la iniciativa.

Por su parte, la alcaldesa, además de declarar el decidido apoyo de la Corporación para futuras ediciones, destacó la alegría que sentía por el poder de convocatoria de la actividad, dio la bienvenida a todos, recordó a pioneros de la peña y destacó la importancia del Caldo como integrante del patrimonio pechinero. Alabó a la peña y a la Asociación Cultural Urcitana y al asociacionismo de Pechina en general, del que dijo era un auténtico motor de la vida despueblo.

Finalizadas las intervenciones protocolarias comenzó un festival en el que, el aforo del esplendoroso mirador turístico de los baños de Sierra Alhamilla-escenario del evento- se hallaba totalmente completo de público con auténtica "hambre de flamenco".

Abrió la noche el cuadro flamenco de Sonia Berenguel compuesto por El niño de la Manola al toque, El Potito al cante, Paquillo a la percusión y Tomás Amador al bajo que ofrecieron una soleá muy flamenca. A continuación actúo una fenomenal y madura Sonia Miranda, acompañada por la guitarra de un inconmensurable Antonio Carrión. Sonia ofreció cinco palos, unas malagueñas, seguidas de tientos-tangos (muy aplaudidos sobre todo por su dominio del compás), unas excelentes seguiriyas, seguidas de alegrías, y, como estaba muy a gusto regaló unas bulerías, en las que cantó a capella" un fragmento de las mismas.

Seguidamente subió la escenario Montse Pérez, que estuvo muy voluntariosa y con ganas de agradar. Abrió con unas granaínas seguidas de media, para pasar a unas fenomenales alegrías (con fragmentos de su nuevo disco Del deseo y unas seguiriyas para finalizar con tientos-tangos y unos fandangos, de los que ofreció uno" a capella" y acompañado de pasos de baile, con los que se llego al descanso para degustar el caldo minero.

El grupo de Sonia Berenguel, como en la primera parte, abrió esta segunda por seguiriyas para finalizar por tangos, y, para cerrar la noche, Rocío Segura que estuvo magníficamente acompañada al toque por la guitarra del cordobés Luís Zarrías.

Comenzó su genial actuación con unos tangos, seguidos de unos fenomenales tarantos. También atacó unos tientos-tangos y una s excelentes alegrías, poniendo fin a esta décima edición del caldo minero que terminó a altas horas de la noche.

Como viene siendo tradicional, en el descanso del festival, asistentes, organizadores y participantes repusieron fuerzas, tal y como lo hacían, un siglo antes, los mineros de este paraje al concluir su jornada. El sabroso y nutritivo caldo estuvo elaborado por Ángeles Ruiz y estuvo compuesto, según la receta de la antigua conserje del C.E.I.P. José Díaz, Pilar Méndez, que fue la primera en elaborarlo hasta su defunción, por agua, sal, pimentón, cebolla frita, pimientos secos machacados con almendras, longaniza y tocino frito, además de huesos de ternera y cerdo. El caldo se servía en una artística taza cerámica que, por primera vez en la historia del caldo, se ofreció a la venta simbólica de 1 euro.

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