Cultura

Se cumple un año de la muerte del cantaor almeriense Juan Gómez

  • Gran aficionado al cante dejó una gran huella en el mundo del flamenco donde era muy querido

Juan Gómez durante un recital flamenco en la peña El Taranto. Juan Gómez durante un recital flamenco en la peña El Taranto.

Juan Gómez durante un recital flamenco en la peña El Taranto. / Jesús Amat

Ha pasado ya un año de la muerte del cantaor Juan Gómez. El fallecimiento de este gran aficionado al cante tuvo lugar el 11 de enero del pasado año. Nacido en marzo de 1942 en el barrio almeriense de Pescadería, hermano del también cantaor José Gómez (1938-1988), fue sin lugar a dudas y junto con José Sorroche, el cantaor clásico más conocido de Almería.

Aficionado desde la infancia en reuniones familiares y luego en las tabernas del puerto de Almería, su primera intervención pública tuvo lugar en la Plaza de San Sebastián, en un concurso organizado por el Club Onice, consiguiendo el primer premio.

El 21 de noviembre de 1970 la Peña El Taranto inauguraba la temporada de recitales con la presentación de un joven cantaor almeriense de 28 años llamado Juan Gómez.

A partir de ese buen debut en los aljibes, Juan se convierte en un artista habitual en los actos organizados por la peña decana: Concurso Nacional de Saetas, Festival de Cante Jondo de Almería, misas flamencas y, por supuesto, gran cantidad de recitales en la sede de la calle Tenor Iribarne. Juan, hijo de Ramón y Catalina y hermano del añorado cantaor José Gómez. Fue un cantaor flamenco de raza (“preferiría que me cortaran un brazo o una pierna a quedarme sin voz y no poder cantar”, decía), un aficionado cabal y estudioso.

En 1971 interviene por primera vez en el Festival de Almería, convirtiéndose desde entonces en un habitual en los carteles de feria.

Trabaja en el tablao sevillano Los Gallos en 1972. Miembro fundador de la mítica peña ‘Los Tempranos’, representó a Almería en la primera edición del concurso convocado por la Confederación de Peñas Andaluzas, y en el Festival de Jerez.

Su presencia en eventos flamencos almerienses, andaluces y madrileños (compartió el cartel del Colegio San Juan Evangelista de Madrid de la que fue la última actuación de Camarón) era habitual en las que son ya cuatro décadas dedicadas al cante en su expresión clásica y cabal.

Marcos Escánez, que hace doce años fue el promotor de un disco de Juan Gómez, definía su cante como “desgarrado, melismático y profundo. Aunque en los recitales habitualmente hacía los cantes más conocidos, su afición era enorme y su conocimiento muy amplio. Gran conocedor del flamenco más ortodoxo, era un cantaor largo y redondo, capaz de interpretar diversidad de estilos en cada uno de los palos que aborda.

En 2008, graba el disco Flamenco cabal (coedición La Hira de Lerma y Discos Probeticos), consiguiendo una buena acogida de la crítica especializada. Juan Gómez era considerado además como un maestro y referente del cante almeriense “por tarantos”. En 1989 fue uno de los fundadores del cuadro flamenco Nuestras fuentes.

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