El escritor Agustín Gómez Arcos, Premio Cálamo ‘25 Aniversario in memoriam’

Literatura

La librería zaragozana ha reconocido la obra del almeriense Gómez Arcos con un premio especial con motivo de su 25 aniversario

Imagen de Agustín Gómez Arcos, escritor almeriense.

La librería Cálamo, de Zaragoza, ha concedido su Premio 25 Aniversario in memoriam al escritor Agustín Gómez Arcos. Se trata de un reconocimiento especial de esta edición de los galardones, que celebran este año medio siglo de recorrido.

Según el fallo hecho público por los organizadores del premio, con él quieren ‘reconocer la calidad y relevancia literaria de Agustín Gómez Arcos, dramaturgo y novelista silenciado y olvidado en nuestro país, tan cruel en tantas ocasiones con muchos de sus mejores hijos, pero que triunfó de manera incontestable en Francia y que desde hace unos años, gracias a la labor de la editorial Cabaret Voltaire, va ocupando el espacio que merecía y merece’.

Desde la editorial Cabaret Voltaire han mostrado su alegría y agradecimiento por este premio, y se suman a la celebración de un autor imprescindible que está siendo descubierto por cada vez más lectores y lectoras casi treinta años después de su muerte.

Desde 2011, Cabaret Voltaire ha publicado nueve de las novelas del autor almeriense, así como su poesía y su teatro completos, y mantiene el compromiso de seguir publicando toda su obra, recuperada a través de la traducción y la edición de Adoración Elvira Rodríguez.

La gala de entrega de los premios Cálamo (que en otras categorías han reconocido a los escritores Leila Guerriero, Lucía Solla Sobral y Dioni Porta) tendrá lugar el viernes 27 de febrero a las 18:30 horas en el Salón de Actos del Edificio de la Caja Rural de Aragón (Coso, 29. Zaragoza). La entrada será libre hasta completar aforo.

Agustín Gómez Arcos nace en el seno de una familia republicana. A los veinte años, tras haber finalizado su bachillerato en Almería, se desplaza a Barcelona para estudiar Derecho, pero pronto descubre que su vocación es la literatura y su auténtica pasión, el teatro. A mediados de los años 50 se traslada a Madrid, donde trabaja como actor, director de escena y traductor. Su labor de dramaturgo es merecedora, en dos ocasiones, del Premio Nacional Lope de Vega, pero la censura prohíbe la Representación de sus obras. Acosado por la dictadura, decide exiliarse: primero en Londres; luego, definitivamente, en París, donde se instala en 1968, dedicándose, desde entonces, al género narrativo.

Gómez Arcos murió tras haber publicado catorce novelas en francés, haber sido galardonado con numerosos premios literarios y condecorado con la Orden de las Artes y las Letras francesas con grado de caballero (1985) y de oficial (1995). Su obra forma parte del programa educativo de los liceos franceses. Murió, en suma, como un escritor prestigioso y, como tal, fue enterrado en el cementerio de Montmartre.

Si en sus inicios Gómez Arcos parecía caminar tras los pasos del poeta Miguel Hernández, su obra más tarde tomará tintes que hacen pensar en algunas de las películas de Buñuel, de las pinturas negras de Goya o de los esperpentos de Valle-Inclán con la puesta en escena de una feria de monstruos medio vivos o medio muertos, monstruos reconocibles en los que se refleja la sociedad española.

Alegorías de una España atormentada con gran fuerza narrativa, situaciones alucinantes llevadas al extremo por su rabiosa añoranza.

El escritor regresó en los años 90 a Almería capital, pero declinó volver a Enix, municipio donde había nacido. En Almería tuvo pocos pero buenos amigos que le mostraron siempre su cariño cuando regresaba.

Todavía se recuerda cuando vino para la representación de Los Gatos en el Auditorio Maestro Padilla, obra protagonizada por el actor Héctor Alterio, tristemente fallecido recientemente.

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