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Coronavirus Almería Cinco profesoras de danza y baile cuentan como pasan el encierro

  • María Jurado, Zuhara, Carmen Bel, Cristina Samaniego y Yolanda Urios destacan la ilusión que están poniendo para ofrecer una enseñanza online que sus alumnos agradecen mucho

"Cuando bailamos nos desconectamos del mundo y nos conectamos a nuestro corazón". Con esta frase explica María Jurado, Profesora de Baile en la Agrupación Deportiva La Salle, el momento que vive tras el confinamiento que vive la población motivado por el Coronavirus. “El COVID-19 nos hizo replantearnos de qué manera podíamos aportar nuestro granito de arena a esta situación. Mi compañera Ana Jurado y yo lo tuvimos muy claro desde el primer momento, el mejor plan era seguir bailando hasta que todo se solucionara”, sostiene.

“Comenzamos las clases online de danza, como una simple propuesta; la idea era seguir en contacto con el alumnado, saber cómo se encontraban, cómo estaban viviendo esta situación, ser parte de su apoyo, e intentar mantener su mente distraída, dándole continuidad al trabajo que habíamos realizado durante el año. La gran sorpresa para nosotras y con lo que no contamos era que, una simple propuesta, iba a venir cargada de tantas muestras de agradecimientos y de amor”, explica María Jurado.

“Nuestras bailarinas y bailarines están viviendo las clases con mucha ilusión y  ganas de seguir aprendiendo. Continúan con los ensayos fuera de su horario de clase, como lo hacían cuando teníamos clases presenciales. Y toda esa motivación que nos transmiten es lo que nos anima a continuar con esta iniciativa”, sostiene esta profesional.

Pero también hay una parte negativa, que Jurado explica. “Hay una parte negativa, en este caso, no hemos podido continuar con todos los horarios de clases que teníamos fijados para este curso, ni con todos nuestros alumnos, ya que en cada casa las circunstancias son diferentes; pero no nos olvidamos de ellos”.

Jurado mira al futuro con optimismo. “Quizás las clases online de danza no sea el mejor escenario para el desempeño de este tipo de enseñanza, ya que la danza requiere de un contacto más cercano con nuestros alumnos, pero tenemos que seguir luchando, y la única forma de conseguirlo es seguir bailando”.

Carmen Bel es profesora de danza oriental y fusiones que vive este confinamiento de forma positiva. “Lo primero que hice es llenar mi mesa de libros pendientes por leer, de temas por estudiar y me decidí a comprar el piano que tanto anhelaba volver a tener cuando tuviera algo de tiempo”.

“Mi encierro, a pesar de trabajar en mis clases; quiero que sea un reciclaje y aprendizaje tanto de maestros de danza a los que he contratado de forma online, cómo para estudiar piano. Mis días son normalmente muy activos; algo de deporte, lectura, clases online con mis maestros, estudio, teletrabajo y para finalizar charla con amigos. Hasta he creado un trivial de danza para jugar con mis alumnas” afirma Bel.

Esta profesora no para de trabajar. “Sigo impartiendo clase de forma online para Centro Vive a través de llamadas vía Skype, sigo en activo trabajando mediante teletrabajo. En cambio al cerrarse las escuelas y el Centro de la Mujer, las clases han finalizado de forma temporal. Para que las alumnas no dejen la danza durante esta temporada, estoy ofreciendo clases de teoría, música en colaboración con el percusionista Víctor Navarro y clases prácticas a través de directos por la plataforma Facebook o clases grabadas”.

La mirada de Carmen Bel es optimista ante el futuro. “Yo no sé cuando podré volver a trabajar en mis clases de danza, sé de sobra que no habrá festivales de fin de curso este año. Toda la gira de shows de verano queda anulada. Tengo fe, en que saldremos de esta, al menos yo sé que sí, y muy reforzada. Ya que lo más fuerte para vencer las adversidades, es la vocación y el amor por lo que haces. En mi caso, la danza”, concluye.

Cristina Samaniego es bailarina, coreógrafa y directora de la Escuela de Danza Cristina Samaniego. Esta profesional lo tiene muy claro. “Estoy en un momento de transformación. Este parón que nos ha traído la cuarentena, me ha echo sentir intensamente, lo vulnerable que es la escuela que dirijo y mi profesión como artista-bailarina. Todo esto, me está llevando a abrirme a una nueva forma de pensar y crear. Mi mundo, tal y como lo conocía, ha desaparecido, pero como artista, sigo sintiendo la necesidad de expresarme, así que por ello, eso estoy buscando nuevas formas para seguir adelante con mi proceso artístico”.

“La danza oriental sigue adelante con las clases online, es una disciplina adaptable al trabajo en casa, nunca será lo mismo que lo presencial, pero tanto yo como mis alumnas, estamos contentas con el resultado. Por el contrario, otras disciplinas que impartimos en la escuela no se han podido adaptar a lo online. Hay disciplinas que necesitan un espacio amplio para trabajar, un profesor que revise la realización de los ejercicios ya que existen riesgos de lesión o caídas y antes de hacer las cosas sin calidad o mal, hemos decidido parar”, apunta.

“Las clases online de danza oriental, están teniendo su lado positivo, ya que ha permitido que alumnas de otras ciudades puedan trabajar conmigo, también he recuperado antiguas alumnas que dejaron las clases por falta de tiempo y este parón les ha permitido retomar el baile. Pero adaptarse no ha sido fácil, llevaba tiempo queriendo montar mi escuela online, pero con tanto trabajo no encontraba el momento hasta ahora, pero claro, de un día a otro no se monta una escuela online sola”, sostiene Samaniego.

“A nivel artístico, estoy mejor que nunca, no paro de montar piezas, la creatividad me llega de forma descontrolada, tanto que hay días que tengo que frenar. Cuando hay que hacer frente a situaciones difíciles en la vida, tus sentimientos mas profundos están a flor de piel, es mas fácil conectar con lo emocional, por eso es mas fácil que fluya el proceso creativo”, sostiene.

Cristina Samaniego mira al futuro. “Están siendo momentos muy duros para todos, salir de esta no va a ser fácil, de hecho muchas personas han perdido su vida y muchos negocios no podrán seguir adelante. Pero hoy más que nunca es importante estar unidos para hacer frente a esto. También estoy segura de que vamos a ser más consciente de la vida en sí, cuando pase todo”, concluye esta profesional.

Zuhara es otra profesional de la danza que vive de forma especial este confinamiento. “Al principio no me creía lo que estaba pasando, parecía el argumento de una película de ciencia ficción. El miedo y la incertidumbre se apoderaron de mí, pero gracias a la ayuda de mi marido, la Danza Oriental, el Yoga, Meditación y las conversaciones con mi familia, amigos y alumnas, hoy me siento más fuerte, decidida y afortunada por todo lo que tengo”, expresa.

“Con la declaración del estado de alarma tuve que suspender las clases presenciales que imparto en la Sala Kundalini Yoga Ohm Shanti, ubicada en la calle Canónigo Molina Alonso de Almería. Por el momento no ofrezco clases onlíne, aunque sí cuelgo vídeos tutoriales en mi facebook; envío prácticas, también en formato vídeo a mis alumnas; estoy grabando una presentación sobre El Mito de la Danza de los Siete Velos para la Asociación A Toda Vela y estoy programando mi próxima muestra de alumnas Oriental Feeling”, sostiene Zuhara.

En este momento, lo que más preocupa a Zuhara es no poder visitar a su madre. “Lo más difícil es no poder visitar a mi madre, porque por edad, es de uno de los grupos de riesgo. Mi madre es una niña de la posguerra, valiente y luchadora. Y luego tengo mucho temor al posible contagio de mi marido, profesional esencial con problemas respiratorios recurrentes y que expone su salud y su vida cada vez que va a trabajar por y para los demás. Es mi héroe particular”.

“Solo espero y deseo que esta difícil experiencia nos haga mejores como personas y como sociedad y que, una vez acabe esta terrible situación, no nos olvidemos ni de los fallecidos ni del sacrificio de todas las personas que han arriesgado su salud y su vida por los demás”, concluye Zuhara que desea que pase todo pronto.

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