Un coming of age sobre el lado oscuro de la feminidad, con una sensibilidad inigualable, el largometraje sigue un viaje de verano previo a la universidad de tres amigas a una zona de la playa, la meta: tener sexo.

Uno pensaría que se podría tratar de las típicas comedias adolescentes sobre ligar, excepto que la directora opta por plantear una historia muy naturalista y cercana a la experiencia de muchas mujeres jóvenes. El frenesí adolescente y la amistad sirven muchas veces como herramientas para no ver el peligro al que son expuestas, la falsa sensación de protección que, al ser transgredida, solo lleva consigo enajenación y confusión.

El largometraje sigue a Tara, interpretada por Mia Mckenna-Bruce (quien se ha llevado el BAFTA a mejor actriz revelación), una chica joven que va de fiesta con sus amigas, todas buscando ligar, entre fiesta y fiesta se ve envuelta en una situación que cuestiona la naturaleza real del consentimiento y que habla de una situación muy real para muchas, haberse resistido a algo y que eso fuese transgredido por alguien en quien confiabas. La interpretación de la actriz no deja indiferente a nadie, especialmente a mujeres jóvenes que quizás han pasado por experiencias similares, el aire de ligereza y sensibilidad que mantiene el personaje en el primer tramo de la historia cambia al de una vulnerabilidad y tristeza con solo los ojos.

La cinematografía, de mano de Nicolas Cannitoni, el mismo que fotografió la ópera prima de Xavier Dolan, Yo maté a mi madre (2009) logra poner el ojo donde debe, microgestos de las amigas, planos de las manos, de espacios vacíos donde antes estuvieron los protagonistas envuelven el largometraje en un aura de recuerdo, bien podría ser uno del público quien la ve.

Quizás sea interesantereconocerla como un Superbad (2007) de Greg Mottola o un Booksmart (2019) de Olivia Wilde mezclado con el dolor de Frances Ha (2012) de Noah Baumbach, y su propio discurso producto de la época posterior al movimiento Me too o Ni una más.

La película funciona como una respuesta ya no a la dicotomía frente a una situación de acoso, sino mostrando los matices y sombras que nos ha permitido las conversaciones constantes en torno a la violencia sexual, una prueba más de que el cine es reflejo de la sociedad que la crea.

Manning Walker, la directora, logra contar una historia profunda, con pocos recursos y un elenco que entendió lo que debían mostrar. Nadie sale de la sala del cine igual a como entró.

How to Have Sex está online en Mubi y en cines en España.

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